La vida al óleo
Como el pintor al que toda impresión vital sugiere una obra, cuando me acucia expresarme sobre lo extraño de lo real, regreso aquí. Una faceta igualmente espontánea, aunque más práctica, se encuentra en el pódcast La vida al temple.
All time (Ego remix)

Hombre: Me encuentro atrapado en la trampa del journal. A pesar de cuanto pretendiera vía Irán, o la salud. (Apagón), mi escritura sigue anclada, bien a la encarnación de la actualidad externa —la actualidad maldita, la del no-tren-isla, la de Liberia y la droga, la de Ucrania en tiempos de «Merz-recordemos-Rusia-nuestra-vecina», la de, reitero, Irán, o la de la inteligencia artificial—, bien a…
Azul

Cuanto en El Génesis fuera de azul, el pequeño control insospechado, finísima capa de pintura, de lo más bello posible, no tardara en degenerar. Descascarilláranse gota a gota las piezas del cielo, mostrando la bóveda realmente existente, que es de cemento. — ¿Me miro? ¿O no me miro? — Vaya, qué desagradable. ¿Cómo no te conoces a ti misma?— Claro que sí me…
Integral de Jacobi (Hamiltoniano)

Si hubiera tal cosa como el lagrangiano del estado mental, dijéramos que equivale a la conservación de la función energía H si y solo si proviene de una fuente invariante, a saber, si es autosuficiente e independiente del tiempo. Dentro del marco no inercial rotatorio de Samsara, la función H resulta de utilidad como diagnóstico relativo: existe la constante que nos relaciona con…
Irán, o la salud. (Apagón)

La violencia vive una segunda vida en la forma de la información: por un lado, sépase, y bajo tal parámetro se construye la justicia. Pero, para las pocas ocasiones en que la justicia toma las riendas, acaso valga más la exposición acotada, que no derive en la fuerza centrípeta de la congoja extrema. Cuando el mundo no luce sino sus aspectos más despiadados,…
El color de la Granada

A qué viejos tiempos regresamos, cuán, cuán arraigados: supuraba la violencia del descubrimiento presentido, y he aquí vuelto en la forma del no-uno, de la Tercera Persona (¡jamás sabida!), el Otro de la triangularidad girardiana, en el fondo padre también de la mimética religiosa de quien descubre el otro Amor. El Gran Amor Bondadoso (y la Gran Compasión) que atraviesan al Tercero (nacimiento,…
La belleza del gesto dinámico

Ni es en los labios, ni en los ojos, ni es en el cabello, ni es en las palabras; no hay rosa, ni perlas, ni luz, ni poesía: hay besar, mirar, rozar, cantar, y nada más hay, nada más hay… En los bucólicos campos de la estación, del gris oxidado que grita su taladro, resta de unas perlas el negro que fluye, como…
Riesgo y mediocridad

El arte de la escritura se siembra en aquella paralela a los extremos de rumiación e indiferencia: no hablamos de métricas, cosa obscena a ojos del sabio; hablamos, ya de afinidad, o de su complementario, mas nunca de lo idénticamente uno entre aquellos. Hay topología, aun sin distancia, pues es menester la apertura del que no se muere en sus torbellinos, como, sin…
Médico converso, o de 2023

En la mañana

Me angustia pensar que jamás pueda hacer uso en vigilia de esa herramienta que, durante el sueño, tan útil es para disipar las brumas que lo caracterizan, poniéndole fin, allá cuando este no da más de sí. Es aquel sueño del que, por lo que sea, en un momento dado decidimos salir; faltos de capacidad mental suficiente para reconducirlo según los designios de…
Estadística

La mente, otrora surfeando siempre las olas de lo absurdo, summum suyo, ya la física, ya la biología, desciende ahora, y este ahora significa meses, hasta el valle de lo que, en esencia, parece suponer el espectáculo: la sabiduría del resignado. 450. Siempre es música, extraña esencia de aquello que une al ladrillo y al hombre; es la carne, que lo une a…
El frívolo

Acá tan cerca, lo sencillo del ropaje del hombre, resguardo siempre de lo telúrico, cual Atlas, ante el otrora inevitable contacto con la película pegajosa del cielo: la película metafísica, que a uno le obliga(¿ba?), joder, a gritar: a gritarle a “los de allá”, los que no quisiera que viéramos el tal guardia, a saber, muertos, o dioses, que en esencia son lo…
Quijote 16 2021
(La no ya imperfección) ninguna, ninguna imperfección resta, solo añade, cuando el conjunto tiene eso de mágico que es la mirada recién llegada, recién, a la mitad de los años (el doble no preserva nada del conjunto, nada, una pared y la mirada se tornan para entonces lo mismo), cuando el punto es exacto, la cima la presente, aunque se vaya tan rápido,…
Esculpir en el silencio / Para pegarse un… (¿Ernesto?)

Intentar trasladar a la palabra escrita, todavía para muchos de nosotros regida por un principio de «discretización de lo real», aquel flujo, torbellino, verborrea que de todos lados exhala lo vivo y lo inerte; aquel continuo emitir, palpitante incluso en lo que a nuestros oídos encarna el silencio más sencillo… tal ha sido uno de mis principales intereses, ahora me doy cuenta, a…
Las calles españolas

Yo también te observo desde uno de esos salientes rectangulares, jardines de ladrillo colgantes de nuestros días, casi estalactitas del enjambre de bloques que todo lo copan. Cuadrangulares, siempre funcionales, de matices sin embargo distintos, pienso en la mente de los arquitectos e ingenieros que los proyectaron en su mente y en el papel, previsores de su aburrido y a la vez provocativo,…
La renuncia de la belleza

¿Qué estatus especial detenta la belleza frente a lo grotesco, lo sublime, lo siniestro…? Cuando en el arte se rompe tal diferencia, no en cuanto valores distintos, sino en cuanto jerarquizados debido a tal estatus, quizás solo haya sucedido, contra lo naturalmente aceptado por el ya curtido en el campo estético, que se haya desarrollado una mera aceptación de la escasez de lo…
Del perfume en la carne

Es ya hora de la claridad. Al fin, me daré a entender. Pues la escritura nada tiene que ver con velar el contenido con formas a uno tan cercanas, cuando a los demás tan borrosas: digo basta. Basta de la búsqueda por lo sutil, por lo implícito, lo subliminal: en mi vida el principio es el opuesto, ergo ¿qué incongruencias en el arte…
Lo infantil de mi escritura

La escritura siempre surge en mí como la alternativa natural a la no posibilidad de tomar la realidad en sí; simple y llanamente, induce una sensación de posesión parcial de lo real. En esa obsesión egocéntrica de tomar, conquistar lo que es, fundirlo al objeto, con toda la distorsión que le imprime nuestra subjetividad, con uno mismo, surge la escritura, y, entiendo, cualquier…
La primera fotografía

Ahí. Duerme. Ojo, a veces. Solo a veces. El shock de Shostakovich en los deditos de los pies. Ese ventilador, viejo, infantil. Darme viento a mí mismo; infantil. Así que estás afuera. Manso, ojos abiertos. Hubo un tiempo en que escribía largas frases, recuerdo: mas ya no hay que captar sino las estrías mismas, la pierna inestable. Perdido: blanco y negro, aún estoy…
Fellini-Lynch

Es donde la banalidad se riza sobre sí misma, y comienza a respirar. En Fellini encontramos la consumación hortera de Toulouse-Lautrec. El movimiento permite el no distanciamiento, la plena inclusión en el torbellino de frivolidad; la pintura, aún reducto de un hieratismo casi egipcio, en cambio, ofrece al que observa la posibilidad de la distancia. El enrarecimiento que Toulouse Lautrec imprime a sus…
Muerte, u hombre

Una vez más, el hombre frente a sí mismo. Tanto más en la jovialidad ajena que en su soledad. A Hombre le ocurre entonces que no ve en tal jovialidad más que el síntoma del ingenuo, del insaciablemente frívolo. Hombre: de mente opacada por el vasto brillo de las sonrisas. (¿Qué sonrisas?). Sonrisas: su espejo. Sin ellos, no hay espejo. Ve en ellos…
