Bien, pues por segundo vídeo consecutivo vamos a hablar de nuevo sobre el sistema educativo de una manera incendiaria y espontánea, siendo muy honesto y yo creo que muy riguroso también con respecto a la realidad de lo que está, de lo que lleva. En este caso, en el vídeo anterior que hemos dedicado a la situación de los profesores, al rol de los profesores en un mundo en el que la inteligencia artificial sistemáticamente lo va a hacer todo mejor que ellos, sin falta prácticamente, excepto labores administrativas. Ya digo, ahí hablamos del supuesto futuro, aunque eso ya es el presente.
En este vídeo vamos a hablar del pasado y del presente y del futuro y de todo lo que significa el sistema educativo, que lo que lo caracteriza principalmente, y que va muy ligado a lo que acabo de decir, de que al final el único rol que tiene un profesor es de tipo burocrático y administrativo, y trasladan esa labor al conjunto de los estudiantes, es la enorme miopía. Una cosa brutal, una brutal miopía la que induce el sistema educativo en sus estudiantes, que les impide ver lo realmente importante, que está un poquito más lejos, un pelín más lejos, pero que nada, ni profesores ni alumnos.
Y muy importante lo de los profesores, porque los profesores son los culpables de esa destrucción mental sistemática que ejercen sobre los alumnos, especialmente los años previos a esa actividad, que eso ya es un delirio total. En el caso de bachillerato, que la ESO no se escapa. Y en la universidad es como en una mente devastada, ¿no? En ese campo postbatalla, pues lo que queda ya está tan arruinado que lo único que puedes hacer es seguir, ¿no? Revolcándote en las ruinas.
Bien, pues después de esta boutade tan cataclísmica, vamos a ver lo que sí que es verdad de todo esto, que es bastante, he de decir, sin tanta paja amarillista. Entonces, vamos a ver. Aquí hay algo muy importante de lo que hay que hablar, que es el elefante en la habitación y que yo creo que la gente no se da cuenta de que hay un elefante. Parece que el elefante es invisible o, bueno, yo no sé muy bien qué coño es lo que pasa.
Como el profesor en general vive en una burbuja, al final el sistema educativo no es una enorme burbuja. No en el sentido en que es una burbuja un montón de campos, como por ejemplo la ciencia. La ciencia es una burbuja también y el científico vive en su burbuja. Y está bien que así sea, porque al fin y al cabo el especialista debe acortarse un poco las líneas paralelas a su mirada para que pueda realmente centrarse en aquello que quiere hacer avanzar. Si no, pues sería complicado que encontramos… Si no hay el loco de la medicina, pues es complicado encontrar nuevas curas para nada. Si no hay el loco de la ingeniería, pues sería difícil que los aviones volaran. Si no hay el loco de la física, pues sería difícil que tuviéramos la electricidad, ¿no? Lo que sea.
Sin embargo, en el caso de la educación, del sistema educativo general, esto es completamente nocivo. Esta especialización es una especialización aberrante. De nuevo, volvemos a la metáfora óptica. Es una aberración, en este caso también con su connotación negativa, una aberración del objeto. Ya no hay como objeto lo que se supone que debería ser, que es la enseñanza por parte del profesor y el aprendizaje por parte del alumno.
Independientemente de si uno piensa que tiene que tener más un enfoque de tipo, bueno, casi como si la universidad fuera una escuela de negocios, ya digo, enfoque empresarial, que la gente tiene que salir con conocimientos prácticos. No estamos hablando de eso. Tampoco estamos hablando de que todo el mundo tenga que tener un doctorado en filosofía, que por cierto sirve poco para la propia filosofía, pero bueno, eso ya es otro tema.
O sea, estamos hablando de que, al fin y al cabo, un poco de ambos mundos. La gente tiene que saber de todo lo que se supone que una persona natural y corriente debe manejar, porque si no, en el mundo te pierdes todo, te pierdes la película, ¿no? Si no tienes ni idea de literatura, si no tienes ni idea de nada de filosofía, no tienes ni idea de nada básico de química, es que te pierdes muchos matices muy interesantes en la vida.
También es verdad que esto no es para todo el mundo. Entonces, no todo el mundo tiene que estudiar bachillerato, ni todo el mundo tiene que estudiar en la universidad. Eso es otro delirio que, bueno, pues por el mismo motivo por el cual todo el mundo quería ser noble en toda la Edad Media, y a pesar de que ya no servía para nada, luego en el Renacimiento y en la Edad Moderna en general, pues aquí de nuevo parece que todo el mundo, como hubo un tiempo en el que estudiar una carrera universitaria parecía que te daba un pequeño estatus para algo, aunque tampoco, porque ser médico…
Ser médico a principios del siglo XX era algo mejor que ser obrero, aunque tampoco eras tú; pero bueno, había una diferenciación social más importante. Ahora mismo, no. Ahora mismo el médico puede ganar menos que un camionero que lo haga bien. Y está bien que así sea, no hay ningún problema con respecto a eso.
Pero de nuevo, si conservamos —y en ese sentido, si yo soy conservador, a pesar de que precisamente voy a criticar el medievalismo de esta gente por no querer hacer avanzar a la sociedad, a la educación, por donde va inevitablemente a avanzar—, en lo que sí soy conservador es en que el objeto de la educación tiene que ser la educación, y no la burocracia, ni las notas, y eso es a lo que vamos a ir ahora. La burocracia y la burocratización del aprendizaje, que eso son las notas, y en el caso de la investigación, la burocratización de la investigación, en el caso de la universidad, que es la indexación, los papers, toda esta porquería completamente.
Si la educación en cierto sentido tiene que preservar ese núcleo inicial, lo que está claro es que, si uno acepta esa premisa, lo primero es que, excepto la educación primaria y la educación secundaria obligatoria, después, a partir del bachillerato y la universidad, debería ser una cosa más selectiva. Es decir, no tiene mucho sentido que ADE se dé en una universidad y no en una escuela de negocios —repito— o que haya muchas más FPes. Entonces, la mayoría de periodistas, que son simplemente retransmisores y voceros y no aportan mucho valor añadido, sinceramente, es más que exagerte cualquier escrito que haga, pues también puede ser una FPE. Oh, qué escándalo. Bueno, sí puede ser una FPE, sinceramente.
Pero bueno, la cosa es que hemos convertido una universidad en una FPE paralela. Tampoco hay tanto problema con eso, pero al menos aquellas materias duras, joder, aquellas donde hay una materia que de verdad requiera pura teoría y que eso tiene que ser teoría, que preserve ese núcleo, en ese caso de esas disciplinas el objeto a retener es la profundización en los conceptos de ese campo categorial y también en las ideas que lo relacionan con otros campos adyacentes y no adyacentes.
Sin embargo, lo que se trata, al fin y al cabo, en la realidad actual de lo que —actual en el sentido no de ahora mismo, sino operatorio— lo que realmente sucede es lo que suele ocurrir con las estructuras humanas, como ocurre en una estructura religiosa. Al final, la estructura religiosa simplemente puede nacer por motivos jerárquicos, aunque se supone que nos venden que no necesariamente. Ninguna religión a sí misma se vende como la solución a un problema estrictamente material de jerarquización de la sociedad. Sin embargo, de facto lo que ocurre al final es eso, ¿no? Otra cosa es si de verdad no nace así, que también tengo yo mis dudas y quizás sí que nace así. Pero bueno, eso es otra cuestión.
La cosa es que aquí se supone que, de nuevo, lo que se vende es que la educación primaria está hecha para que la gente se pueda defender un poco, ¿no? Y que no ocurra como a principios del siglo XX —y antes obviamente mucho más, pero incluso hace cien años— que en España teníamos la mitad de la población que era analfabeta, que es muy fuerte, y no se van a poder defender de una persona ni de una aritmética básica, ¿no? Y es muy triste que todavía hay muchos países africanos donde es muy fácil estafar a una ama de casa, pero también al padre de familia, si no conoce aritmética, imaginaos, la aritmética más fundamental.
Entonces, ese es el objetivo de la primaria: leer, un poco de comprensión lectora, abrirte… digamos, igualar a la gente un poco por los mínimos. Ya ahí se empieza a ver la homogeneización totalmente ridícula en algunos campos. Pero bueno, tampoco es muy relevante.
En el caso del instituto sí que entramos ya en un delirio, ¿no? La ESO es un poco una extensión de lo anterior. Podría ser discutible si es necesario que hasta los dieciséis años sea obligatoria la educación, habida cuenta de que un montón de gente a los catorce lo tira por la borda. Está bien que lo fuerces un poco. Todo esto sería discutible, pero claro, lo que no puedes hacer es automáticamente rebajar a todos los que tengan potencial tan masivamente por aquellos que desde ese momento se ve que no van a entrar a la educación formal.
Sí es cierto, mucha gente con trece, catorce años no parece que vaya a tener un futuro de tipo académico. En última instancia, acaban siendo fantásticos académicos y, de hecho, grandes científicos a lo largo de la historia han podido tener un perfil similar a ese, que no encaja con ese estándar académico de lo que se exige en la ESO.
No me extraña tampoco, porque el estándar académico de lo que se exige en la ESO es una puta basura y simplemente se amolda correctamente a la estructura mental burocrática y funcionarial. Y también por extensión, en el caso de las privadas, que simplemente es un traslado burdo del caso público al otro caso, de los profesores, que son al final gente conservadora, que tampoco cambia mucho —conservador no en el sentido político, obviamente, sino en el sentido de que no cambia mucho su enfoque, realmente son muy poco innovadores—. Quizás al principio se creen muy innovadores por implementar algún tipo de método pedagógico, de hacer debates, cuando tienen veinticinco o treinta años, llegan ahí con esa esperanza. Otros lo extienden, ¿no? Y bueno, pues están con cincuenta años en la asignatura de economía hablando de neotipos y no sé qué, cómo me ha contado mi hermano que hacen todavía. No sé, es fuerte.
Yo también lo viví cuando yo tuve esa asignatura, o en general casi cualquier asignatura de la ESO, pues excepto unas pocas, era, en el caso de algunos profesores, una supuesta innovación pedagógica. Es un delirio, ¿no? Pero incluso dentro de esa innovación pedagógica, del espíritu que le ordenan desde arriba que deben de tener, se pueden hacer cosas buenas y decentes e interesantes. Y no me extraña que así sea.
Por ejemplo, José María Bellido-Morillas, este señor que está en… no sé si lo conocéis o no. Es un profesor que da la ESO. Es filólogo y doctor en Filosofía, creo, pero prefiere dar– no quiere trabajar en la universidad, parece lógico, y trabaja en un instituto, aunque da, eso sí, clases a alumnos adultos, la ESPA, Educación Secundaria para Adultos. Y ahí, dentro de lo que le mandatan que tiene que hacer, él es capaz de, oye, pues le ponen filosofía, decir —siempre pongo el mismo ejemplo de un filósofo chino del cuatro antes de Cristo, siempre cuando digo algo que me resulta a mí extravagante y exótico digo eso— una película china. Y con eso ya cumple esos mandatos y le ponen una película china para sacar a saber de qué, de comprensión lectora y oral, desde luego que no de otro tipo. En cualquier caso, no es el asunto: se pueden hacer cosas interesantes, pero muchos profesores dejan de hacerlas al poco tiempo y simplemente se sientan y adoptan la posición de selectividad, que es la peor posición posible.
Es un examen… pues que por muchas novedades que se crea el Gobierno que va a implementar y que anuncia a bombo y platillo: «Ah, esto ahora va con la creatividad». Qué coño la creatividad, esto es un cachondeo total. Es exactamente el mismo examen prácticamente desde hace cincuenta años. Bueno, peor, porque en ese momento, obviamente, las exigencias eran mayores porque había menos gente que se metía en la universidad, claro. También esto es entendible, que no podamos mantener el mismo nivel de exigencia si en la universidad entra el ochenta por ciento de la población. Es entendible si queremos que la sociedad se construya de esa forma, y puede ser comprensible.
Bien, en todo caso, selectividad. Lo que sí, definitivamente, selectividad es el bastión del conservadurismo de los profesores que prefieren no estudiar nada más, no aprender nada más el resto de su vida, y centrarse en aquello que conocen de cerca y transmitirles a los alumnos que no hay nada que sea más importante que eso, porque, dado que el sistema requiere unos títulos, de FP o universitarios, y tú para ello tienes que pasar por el filtro de selectividad, que por eso selectividad, seleccionas a los más —bueno, ovejas—, seleccionas a los que simplemente escogen bien lo que tienen que hacer. Yo mismo he pasado por ahí, aunque bueno, yo quiero creer que pasé por el aro derruyéndome menos que lo que me podría haber derruido alternativamente si hubiera seguido los consejos de los profesores.
Bueno, el caso es un aro que unifica, digo, genera un efecto túnel, en virtud del cual los alumnos están en la ESO y todavía tienen algo más de lo que hablar entre ellos. No digo fuera, porque fuera todo el mundo con esa edad habla de cosas más importantes, habla de lo que sea, fuera. Pero en el instituto, desde luego que en la ESO todavía hablan de muchas cosas. Y cuando entran en bachillerato, pues aquello se convierte en el circo de: «Bueno, ¿y estas notas? Oye, ay, es que me tiene que dar la nota. Ay, es que tengo que llegar a selectividad». Y lo entiendo, porque es que los pobres alumnos están atados de pies y manos por la puta mierda de sistema que se ha construido, que lo que hace es que no piensen en otra estupidez que en esa.
Y el punto, evidentemente, no es ese. El punto, evidentemente, es que si quieres tener un médico, lo que tienes que tener es a una persona que, por ejemplo, desarrolle una vocación por la asistencia médica, por la ética, por la investigación, que es justo lo contrario de lo que estás haciendo en una asignatura.
Ya no hablo ni de memorizar. Memorizar en Biología, memorizar, apuntes, copiar: esto ya está muy sobado. Por supuesto que es un delirio, me parece terrorífico que todavía un profesor pueda exigir que copies. Lo hacen para que los alumnos no se tiren por las ventanas y los obliga: oye, tenéis que copiar, tenéis que estar atentos. Con eso consigues todo lo contrario del objetivo inicial, consigues que la gente coja un asco tremendo a aprender. Simplemente, única y exclusivamente, lo haces porque no conoces otro medio para encauzar esa gente.
Al final es muy sencillo, y esto es lo que hablamos en el vídeo anterior de los profesores. Se autoengañan pensando que aportan valor y realmente lo único que aportan es una estructuración de las calificaciones, que es lo que luego le importa de verdad a los alumnos, por algún motivo. Que en el fondo no les importa, pero subordinan mucha parte de su vida a eso, a seis horas que tienen que estar ahí. ¿Cómo puede ser? Bueno, es muy lógico que la pregunta sea qué va a caer en el examen. Pero ¿esto qué es? Es un delirio absoluto, y esto se extiende sobre esa ruina que genera el bachillerato y la selectividad, esa miopía.
Se habla mucho de: «es que los alumnos usan mucho las pantallas». Hoy en día todo el mundo está con las gafas porque, en fin, somos todos miopes, yo soy miope. Joder, sois ustedes. Sois ustedes los que hacéis perder perspectiva a todo el mundo, porque ustedes no tenéis perspectiva. ¿Qué perspectiva va a tener tu alumno? Si tú mismo lo único a lo que le das valor es a un número totalmente ridículo.
Piensa, y aquí es muy sencillo, realmente todo esto se ha convertido en un aparato pragmático de funcionamiento que simplemente hace rodar dinámicas sociales pútridas. Y es muy sencillo darse cuenta del delirio de esto: es pensar en la muerte. Y uno dice: bueno, ¿pero qué tiene que ver aquí la muerte? Sí, joder. Cuando uno dedica, ¿cuánto?, quince años, vamos a decir quince años de su vida, estás dentro de un sistema educativo y tú piensas en qué exactamente has aportado de valor como profesor y qué has adquirido y aportado de valor como alumno tú a la sociedad gracias a los conocimientos que has adquirido. Si la respuesta es que has sacado un catorce en selectividad, o que has sacado un diez en selectividad, o que has sacado un seis en selectividad, o que has sacado un dos en selectividad. Si la respuesta es que tienes de media un seis en la universidad, o un diez, matrícula de honor, no sé, el vacío se siente de forma inmediata.
Igualito, igualito que una persona que con veinte años ya puede estar a la vanguardia de las matemáticas. Una persona que con veinticinco años ya puede estar a la vanguardia de la investigación, en cualquier tipo de ciencia, en la historia, la filología, lo que sea. Ser un filósofo de cabo a rabo y no un estúpido estudiante de doctorado que lo único que tiene que hacer es cumplir el paso del primer año. Bueno, el doctorado es lo mejor, porque al menos tienes más libertad, ¿no? Doctorado ya es lo mejor, no tiene nada que ver con lo anterior. Pero claro, ya uno viene tan arrasado de toda esa mugre que es que uno ya no está, es que le han dejado ya sin extremidades. Entonces, muy dramático, pero es que es muy dramático, joder, es que es muy dramático.
Entonces, todos estos años, de nuevo, lo único que sirven es, en primer lugar, para crear muchos funcionarios. Claro, no estoy diciendo que no tenga que haber funcionarios, tiene que haber gente con mentalidad de trabajador. No todos pueden ser empresarios, un delirio total que todo el mundo tenga que ser un empresario. Claro, como si todo el mundo tuviera medios económicos, intelectuales y familiares de montar una empresa. No, claro, que la gente tiene que aprender la disciplina de trabajar para otro y acatar órdenes, bueno, pues como en la mili podía ser útil, pues para eso, para acatar la autoridad, que tampoco es que la acate al profesor, la autoridad. O sea, a nadie le importa lo más mínimo lo que diga el profesor. Pero al final se trata todo simplemente de una estructuración, un uniforme de la disciplina.
Es decir, al final el objeto aberrante en el cual se ha convertido todo esto, como es la nota, y para la nota, pues hay que tener una mínima disciplina del: oye, si me tengo que pegar un atracón el último día lo hago, y al menos no me quedo totalmente fuera durante cinco años. Entonces te fuerza, que no sirve para nada, porque luego no te acuerdas de una mierda, ¿no? Pero te fuerza a estructurar mínimamente esos años de tu vida, una estructuración mínima, y encima te obliga a estar seis horas ahí, en esa cárcel o lo que sea.
Bueno, diría que es peor, ¿no? Porque una cárcel al fin y al cabo el que está, pues por algo es, pero es que ahí es que tiene que pasar todo el mundo. Además, no tienes ni siquiera elección de escaparte de eso porque está prohibida la educación en casa. Que también te digo que tiene sentido que pueda estar prohibida, pero teniendo en cuenta lo que tenemos, el costo de oportunidad de no estudiar en casa con ChatGPT, pues es bastante elevado.
Como digo, uno justamente lo que hace es perder la perspectiva que necesita para ser un científico, para ser un filósofo, para ser un investigador. Por supuesto, que un filósofo es lo que más perspectiva necesita. Por eso tenemos tan pocos buenos filósofos, porque todos han tenido que pasar por el aro del sistema educativo, que por ejemplo, en el caso de la carrera de Filosofía, yo no he estudiado la carrera de Filosofía, pero sí me he pasado años escuchando a Néstor Castro, que también es muy negativo con la universidad, hablando de la situación catastrófica de la filosofía.
Claro, y solamente basta leer un libro para ver lo que te escriben, ¿no? Es todo, pues dosografías. Sí, son notas a pie de página de Platón. Toda la filosofía es una nota a pie de página de Platón. Y si escribes un paper que sean unos diálogos como los hizo Platón, pues te mandan a tomar por culo. En cambio, si escribes un paper exactamente como el que te dice que el filósofo analítico de su puta madre, que a nadie le importa la filosofía analítica, pero parece que tienes que escribir papers como si fueras un científico, pues nada, tienes que seguir este patrón.
Y al final, de todo lo que se trata de esto, claro, la filosofía, ¿cómo puede ser la filosofía burocratizada? ¿Cómo puede ser la literatura burocratizada? ¿Cómo puede ser la literatura y la filosofía acaparada por el Estado y convertida en esa porquería tremenda que es acatar el mandato, no? Como si fueras, ya digo, parece que están instruyendo a militares o a soldados o a policías de bajo rango. Es un instrumento de control.
Sí, todo esto es muy conspiranoico, todo lo que sea, bueno. Y no estoy diciendo que sea un instrumento de control, porque las élites son muy inteligentes. No, las élites son todavía más estúpidas y por eso hacen eso. Pues hacen eso porque no saben hacer otra cosa, porque las élites tienen una mentalidad burocrática y estúpida. Ellos mismos están controlados por el propio sistema. Ellos mismos son rehenes de sí mismos. No tienen ningún tipo de libertad.
Claro, ¿qué libertad tiene Pedro Sánchez? Es totalmente esclavo de su situación. Y quiere decir Pedro Sánchez y dice cualquier, en cualquier país, ¿no? Cualquier, excepto en pocos países, quizás Suiza, ¿no? Depende, ¿no? Pero el sistema educativo, desgraciadamente, parece ser una cosa muy homogénea, en ese caso concreto, incluso en las grandes universidades. Esto funciona de forma muy similar, ¿no?
Y tendrás a unos genios que realmente, siempre un genio, por definición, se va a escapar de esta basura, y el profesor genial también se va a escapar de esta basura. Entonces, el profesor genial no va a seguir el mandato estricto de lo que le ha dicho el que está por encima, que no tiene ni puta idea de lo que es genial el profesor, ¿no? Entonces, como digo, es un deliberado forzamiento a la pérdida de perspectiva que no permite, ya digo, alcanzar el estatus de filósofo que deberíamos ahora mismo. Más que nunca, ¿vale?
Sí, la filosofía es importante ahora. Claro, no esta filosofía. No esta filosofía. No es repetir una y otra vez a los clásicos. No es repetir una y otra vez a los clásicos. Tampoco. Claro que hay que conocer a los clásicos, pero ¿qué coño es eso? Que ya por citar de nuevo a este tal José María Bello y Morillas. Este tío, por ejemplo, es completamente, bueno, es hipermegaconservador, un erudito, y se cree que por citar a Aristóteles… bueno, no Aristóteles, porque a él ya Aristóteles le suda la polla, tiene que ser un escritor indio, ya cambió el chino por el indio del cuarto antes de Cristo.
En cada frase tienes que meter cinco citas y luego tu pensamiento realmente es una puta basura. Solamente has cogido, has pegado, has dicho: «Bueno, puedo hacer un análisis con lo que me da la gana, y ya está», ¿no? No necesitamos eso. Necesitamos una persona que realmente piense fuera de la caja, y ese cliché es una tontería y suena aberrante, pero es que es verdad, joder. Joder, es que es verdad, es que estamos…
¿Por qué es verdad también? Porque vamos a vivir… de verdad nos creemos que no vamos a vivir una situación completamente dramática con los perfiles que están al frente de las grandes corporaciones de inteligencia artificial. El otro día hicieron una entrevista a Sam Altman, el tal Tucker Carlson este de los huevos, sobre qué tipo de criterio moral utilizaban para entrenar a ChatGPT. Bueno, eso es un espectáculo, es un espectáculo absoluto y completo esa entrevista. Es… claro, pero ¿qué filósofo va a estar ahí?
Si no hay filósofos, no hay nadie. Es un problema totalmente inabordable por una persona que tenga una mentalidad de tipo rebañil, como yo mismo tengo, por otro lado, porque yo he pasado por ahí y quiero que nadie más pase por ahí. Ojalá nadie más pase por ahí y ojalá todo el mundo se forme de forma paralela a ese artilugio aberrante, excepto los que por lo que sea, por sus circunstancias familiares, hacen que sean personas que se van a dispersar mucho y a lo mejor en un caso límite eso tiene sentido, pero es un caso límite. Es igual que en una cárcel, es un caso límite para el delincuente. Entonces, el instituto debería ser un caso límite para el que de verdad no tiene otra forma de instruirse, pero no debería ser la forma canónica. Ni de coña debería ser la forma canónica.
Esa pérdida de perspectiva. O que sea para el que se quiere dedicar a funcionario. Oye, está el instituto de funcionarios y luego están todos los demás. El funcionario, venga, pues el que quiera, Rosa Montero, estructura circular en texto argumentativo de selectividad, pues venga, para el instituto de funcionarios. Y la universidad de funcionarios, que como dije en el vídeo anterior, es una extensión de la facultad de Derecho a todas las demás.
Entonces, es muy importante realmente, porque además moldea de forma dramática la relación de las personas después, con su vida laboral. Entonces, al igual que los primeros años convirtieron todo su afán personal en un afán de tipo académico —no digo un afán de sacar grandes notas necesariamente, que no es el caso de la mayoría, sino de sobrevivir, sobrevivir académicamente—, entonces incluso aunque uno esté haciendo lo mínimo, no le dé ningún tipo de importancia al sistema educativo, uno tiene que estar ahí las seis horas y en el fondo va a tener, sea por aceptación total o por omisión total, en ambos casos, eres sujeto de tu tiempo y estás respondiendo plenamente a la estructura en la cual te encuentras inmerso, que es el sistema educativo. Sea para un lado o para el otro, sea que estés completamente dentro intentando sacar las máximas notas, sea que te creas que estás fuera. Te crees tú que estás fuera porque estás fumándote porros en el parque y saltas clase, pero en el fondo todo el sistema te impele una y otra vez.
Y muchas veces estas personas son las que luego, cuando entran a la universidad, se centran más: «No, mi objetivo es estudiar, mi objetivo es estudiar». Tu objetivo no es estudiar, tu objetivo es aprender. ¿Qué cojones estudiar? Mi objetivo es trabajar. ¿Qué coño tu objetivo es trabajar? ¿Cómo va a ser tu objetivo trabajar? Es el mismo delirio. Mi objetivo es sacar buenas notas. Sacar buenas notas es acatar el criterio que ha decidido el profesor arbitrariamente, porque además es un ignorante bastante grande y tiene que acotarse de alguna forma a algo. Y si encima se lo ponen desde afuera, mejor, con la selectividad. Así no tiene ni que pensar en el examen que tiene que poner. Más fácil aún.
Si lo aprendes muy bien, también lo vas a hacer bien ahí. Pero si tu objetivo en última instancia no es aprender, sino sacar la buena nota, únicamente sacar la buena nota, lo más probable es que vayas por un camino aberrante, que es el camino al que te invitan a ir. Entonces, siempre vas a estar viendo los árboles y nunca el bosque, igual que te ocurrirá con el trabajo.
Y aunque uno intente trabajar lo mínimo y la idea sea el mínimo trabajo, el mínimo trabajo, aun así sigue viendo el trabajo como, en el fondo, eso es lo que hay que hacer, eso es lo que hay que hacer. Y no digo ya para vivir, no. Por supuesto que todo el mundo quiere trabajar lo mínimo posible en cierto sentido, pero también hay gente que es al revés, sin duda. Pero es simplemente, respecto del trabajo, la sensación de participación en algo que en última instancia debería serte más ajeno, porque no es el objeto central de tu vida. Y sin embargo, tú acabas, en última instancia, hablando más del trabajo que de ninguna otra cosa. Claro, ocupa gran parte de tu día, por supuesto.
Y además, lo más probable es que sea un trabajo completamente subordinado a lo que has aprendido en el sistema educativo, que en última instancia simplemente es la disciplina y el acatamiento a la autoridad. Y al final haces esas dos cosas. Si tienes suerte, tienes un trabajo en el que tienes mucha libertad, y eso obviamente sucede. Pero al igual que con las notas, acabas identificándote con una jerarquización bastante más arbitraria de lo que parece. Es una jerarquización subordinada a algo que, bueno, sí, la economía y la especialización es una faceta importantísima del ser humano. Sin embargo, no es el motivo por el cual estamos vivos. No hay motivo, vale, no hay motivo por el cual estamos vivos, lo que sea. No sé si hay motivo por el que estamos vivos, no hay motivo por el que estamos vivos.
Pero desde luego, si hay un motivo, no es para la especialización económica. Sí puede ser ayudar para los demás y si uno se especializa económicamente, puede ser útil a los demás. Pero claro, ¿cuál es el coste de oportunidad de simplemente ser útil a los demás en una cosa tan ajena como es trabajar especializándote en algo? Ni siquiera es una cosa altruista. Y tú personalmente no te estás curtiendo una mierda. ¿Cuál es el coste de oportunidad, trasladando esto al caso del sistema educativo, de dedicarte durante diez años a sacar notas buenas o decentes o excelentes en un sistema educativo que lo único que premia es una selección ridícula de ejercicios?
Y la gran miopía que genera esto, que es, por ejemplo, esto lo he hablado muchas veces con un amigo aquí en la universidad: el criterio para decidir si un examen es fácil o es difícil es si la pregunta que ha caído, ha caído en muchos exámenes antes. Porque como todo el mundo se estudia los exámenes de antes, pues al final la valoración de la dificultad del ejercicio no es por si es difícil o fácil, porque es que te olvidas de si es difícil o fácil cuando lo has hecho mil veces. Si lo has hecho mil veces, claro que te va a resultar fácil, pero realmente no es el criterio. Ese no es el criterio. Un examen difícil no es un examen en el que te ponen un ejercicio del cual no has hecho cuarenta mil ejercicios antes, o en el que haya algo inesperado. Un examen difícil es el que te pone un ejercicio complicado, sea o no hecho por ti mil veces antes. Que no debería ser así, porque si es así, vaya puta mierda de examen.
Lo que posiblemente está ocurriendo es que el profesor no tiene ni idea. Sabe de otro tema, pero de lo que está dando, pues no sé, o está completamente apalancado. Y en definitiva, esto se traslada al alumno: el profesor sigue en su elitismo porque se cree que haciendo esto es muy profesional y muy filosófico, y en cambio los alumnos son unos… Y realmente al final acaba siendo una batalla de quién es el que más se echa para atrás. Es una porquería, es una porquería completa.
Y como ya comuniqué en el vídeo anterior, lo bueno es que al menos en el instituto esto está más jodido porque uno tiene la asistencia obligatoria, pero al menos en la universidad uno tiene la oportunidad de salirse de toda esta zofia, cojones, con su curiosidad, aprendiendo por su cuenta las cosas que le interesan y no únicamente lo que viene en un plan de estudios completamente arbitrario y ridículo.
Vale que, por supuesto, uno ya que está —y esto lo comento en el vídeo que hago sobre análisis del doble grado en Física y Matemáticas, que es lo que yo estudio— vale que ya que te están dando esos conocimientos y de todas formas puede estar bien aprenderlos en vez de otros, pues bueno, te puedes ceñir a esos. Pero el objetivo debe ser aprender, obviamente. Y si ves que algo que te están enseñando es una puta mierda y objetivamente no te reporta nada… En el caso de las matemáticas, hay veces que a uno le obligan a aprenderse una demostración que no tiene ningún sentido que uno aprenda. O sea, una cosa es un procedimiento que puedes generalizar, que puede ser útil, pero hay veces que es ridícula la memorización de… O sea, tenemos una asignatura que es modelización matemática, que nos parece un escándalo absoluto total. Claro, uno se espera que va a tener una cierta creatividad, a ver cómo modelizamos este tipo de problema, ¿no? Un cierto criterio, digamos. No, no. Son unos teoremas roñosos, completamente apestosos, que uno aplica. Claro que tienes que tener unos conocimientos antes de hacer algo.
E imaginaos la violada que sería que en Selectividad el ejercicio de poesía fuera analizar un poema que no has leído veinte veces antes de Luis Cernuda, y si el ejercicio de escritura fuera escribir un poema. Imaginaos. Evidentemente no se puede hacer algo así, pero quiero decir que sería… La poesía no funciona por un criterio de escribe un poema en una hora. Eso ya de por sí es un problema, ¿no?
Por supuesto que el problema también de la miopía es enorme en los exámenes, como es lógico. Los exámenes son la cristalización de la ignorancia del profesor, son la cristalización de la inercia del sistema educativo y de la estandarización: como tienes a un montón de alumnos y tienes que pasarlos por el mismo aro, la estandarización del criterio, en serie, además.
Pero yo qué sé. En selectividad, por ejemplo, si tú de todas formas vas a tener por cada alumno, ¿cuántos son, cinco o seis exámenes? Cinco o seis exámenes. Y un profesor, ¿cuánto tardará en corregir uno? Claro, como se los leen de aquella manera y ven si tiene, pues tardarán en cada uno cinco o diez minutos, tardarán una mierda. Joder, tío, es que realmente en cinco o seis minutos, por cinco o seis asignaturas —o ya si tienes media hora de un examen oral—, puede parecer menos que el profesor que te lo está corrigiendo es más revisable si también tienes a otro profesor que lo pueda revisar después, ¿no?
Pero joder, si tú tienes ahí un tribunal de varios profesores y te hacen un examen oral de treinta minutos. En un examen oral, en un minuto ya sabes si el tío sabe del conocimiento lo que tiene que saber o lo que no. Entonces, no tiene nada que ver preguntar un tema de historia, pues simplemente diciendo: «Primo de Rivera, escríbeme todo lo que sepas». Y la gente, si le pusieras in medias res en el año 1927, no sabría lo que decirte, porque tiene primero que explicar todo lo de 1923 a 1927, porque si no entraría en colapso.
Claro, imaginaos que hacemos un examen oral y le preguntaras por algo muy concreto, que en lo que tenga que pensar mínimamente, yo qué sé. ¿Cuál es la importancia de que hiciera falta infraestructura en la España de los años veinte? Yo qué sé. ¿Cuál es el contexto de la España de los años veinte? ¿Por qué cae la dictadura de Primo de Rivera en buena medida? Y lo sueltas así.
Y ahora la persona, y no deben ser tan específicas las preguntas, creo yo. Te cogiera un poco más de libertad los conocimientos. Al fin y al cabo, aquí la cuestión es que no es tan importante el conocimiento, a pesar de que los profesores de muchas asignaturas consideran: «Los conocimientos mínimos que hay que tener. No, lo importante es darle la herramienta, darle la caña de pescar, cómo pensar, obviamente».
Y esto es un topicazo, aprender a pensar, pero es que aprender a aprender, ¿no? Aprender a aprender. Es que los profesores no saben aprender. No saben aprender porque han aprendido como a ellos les enseñaron, que es de la misma forma. Entonces, ¿cómo pueden trasladar eso? Digo la mayoría, ¿no? ¿Cómo pueden trasladar eso?
Ya digo, los exámenes, pues cambiaría todo. La gente ya no podría ir así tan a la ligera, simplemente con aprendiéndose de memoria un texto, que ya no es la memoria, digo, es la focalización en el examen. El examen debería ser, en ese sentido, mucho más complicado y mucho más duro.
Así lo hacían con los doctores en el siglo XVII en España, ¿no? Con Lope, esta gente. Lope de Vega suspendió varias veces. Los ponían a hablar en latín, un discurso en latín, que era una cosa muy dura.
No es el punto, pero obviamente en esto hemos decaído desde entonces, como es lógico, aunque también había una inflación de títulos enorme en el siglo XVII español. Había más titulados en el siglo XVII español, aquí en la península, porcentualmente, que en la Inglaterra del siglo XX, en los años treinta, cuarenta, que eso no es una bajada. Lo cual no habla del buen sistema educativo español, aunque un poco sí, pero no solo, sino también de la inflación de títulos, ¿no? Igual que con los títulos nobiliarios, pues los títulos educativos, como ya hemos hecho esa analogía.
Pero como digo, eran exámenes orales. Joder, es que un examen tiene que ser un examen oral. Es lo que realmente a una persona le hace ponerse en la tesitura de si te lo sabes, vas a poder defenderte. Y si no te lo sabes, es que no vas a hacer una mierda. Pero es que no es cuestión de que te lo sepas. Incluso si no te lo sabes, si has aprendido a pensar, eres una persona inteligente, vas a poder razonar más cosas de lo que crees, incluso de historia. Incluso de historia.
Si no le das la caña de pescar… y a ese debería ser al final ese objeto del que, como digo, todo el sistema educativo no es más que una aberración perpetua, debería ser la caña de pescar con la que aprender el procedimiento mental con el que uno se saca las habichuelas para aprender en la vida.
No, ya el primer problema es los conocimientos concretos. No importan una mierda los conocimientos concretos. Eso importa menos de lo que parece. Luego, unos mínimos, sí, pero no lo que no saberse la lista, de nuevo, de Luis Goytisolo, Juan Goytisolo y su puta madre. Y no hablamos ya solo de memorización. También hablamos de ejercicios mecánicos, muchas cosas. Eso es la primera aberración.
La segunda aberración ya es que ni siquiera es el objeto el conocimiento en sí, que sería con lo que valoras un examen oral, sino que es la pregunta del examen concreta, que es la misma que la del año pasado.
Pero es que incluso eso todavía se ha miopizado más todavía, por así decirlo. Todavía han perdido más perspectiva, han puesto el muro todavía más delante de la cara. Es que ya ni siquiera es el examen. Ahora ya no es un examen serio. No se trata de eso. Se trata únicamente de la puñetera nota, de la puñetera nota. El punto final, la guinda del pastel de lo que es el sistema educativo.
Y el profesor, una y otra vez, no hace más que como es en lo único en lo que se siente empoderado el día en que escribe la nota de cada alumno en su libretita y le dice así con tono: «Este, Cristian, un cinco. Esta no sé qué, un diez». Y la gente: «¡Aaah!».
En fin, es como cuando, de nuevo, un político, un Pedro Sánchez de turno o quien sea, sale a la palestra y dice: «Hemos anunciado esta medida».
Esa medida es una… bueno, además de que no se va a aplicar por conflictos con las comunidades —por ejemplo, no se va a aplicar—, pero era bombo y platillo y además con demagogia pura. Pero es que él es rehén de eso. No es que esté engañando a la gente, también está engañando a la gente, pero él es rehén de esa mentalidad. Él mismo se lo cree, claro que se lo cree. Y el profesor se lo cree. El profesor se lo cree, se lo cree más que el alumno. El profesor tiene una obsesión con la nota mayor que el alumno todavía. Y poco a poco le cala a ciertos alumnos eso. Es una lacra tremenda de la que, como digo, se puede escapar crecientemente gracias a la inteligencia artificial.
Ya hemos comentado en el vídeo anterior en el que analizamos la situación de los profesores ante esta realidad de la inteligencia artificial. La inteligencia artificial es una herramienta alternativa brutal. Yo animaría a cualquiera que esté en cualquier etapa del sistema educativo —como si tienes diez años, como si tienes veinte, como si tienes lo que sea— a darle una chance, pagar veinte euros por el premium, que si no lo otro es una basura, y utilizarlo para aprender, obviamente, no para hacer un trabajo, ni para… Es que, obviamente.
Y uno puede decir: «Bueno, pero no, pero yo voy a usar ChatGPT para que me haga el TFG, porque yo no le quiero dedicar el tiempo». Tío, ¿qué coño haces estudiando una carrera universitaria si no quieres estudiar nada? ¿Por prestigio de qué, exactamente? ¿A cuento de qué? Si vas a ganar menos que cualquiera, que un albañil, por supuesto, mucho menos. Y mucho más justificado que el albañil gane más dinero que tú, porque tú objetivamente has traicionado a tu propia profesión.
Un médico que se está estudiando las cosas ahí en el último momento. Pero ¿cómo puedes? ¿Cómo tienes estómago de ti mismo de estudiar Medicina el día antes del examen, cuando tú después vas a tratar a un paciente y a lo mejor se va a morir porque tú no hiciste bien tu trabajo de estudio? ¿Qué ética es esa? Es un delirio total.
O el ingeniero. Claro, no se caen los puentes, pues porque, pues por la burocracia y las regulaciones, que en ese caso, pues mira, algo hacen, ¿no? Pero es que si no, yo no sé cómo los aviones vuelan teniendo en cuenta cómo se estudia, ¿no? Pero bueno, algunas cosas se hacen bien después, claro. Pero por los maestros que ya llevan, que están en el oficio, no por la universidad, vamos. Porque a los profesores universitarios se le caerían los aviones, eso os lo aseguro.
Total, esto es todo lo que tenía que decir. Con esto cierro ya este capítulo tan encendido sobre la educación. Siempre ha sido un tema que me ha puesto especialmente iracundo y especialmente… Me indigna particularmente. Igual que otros problemas sociales de España, como España y cualquier país, pero en España, por ejemplo, el de la vivienda. Eso es un tema que me indigna profundamente y del que también ya hablamos un poquito en el vídeo sobre Yo también fui libertario, y este tema de la educación, que no lo había tratado tal cual de esta forma, aunque en este canal, este espacio, al fin y al cabo, es un espacio completamente… No, no quiero que sea estrictamente educativo, yo no quiero sentirme un profesor, precisamente por lo que acabo de decir, me haré el ridículo.
Yo las cosas que voy investigando en Retratos narrados las voy a ir exponiendo como yo creo que me habría gustado que me las explicaran y como ni siquiera ChatGPT me las explicó como yo esperaba que pudiera explicarme. También yo creo que hay una labor importante de valor añadido en la educación que puede haber si la persona que está enseñando está dispuesta realmente a pensar sobre lo que se acaba de enseñar.
Claro, si tienes un Feynman explicándote física, eso es otra cosa. Ese no es el profesor de Lengua y Literatura dos del instituto de su puta madre. Y no porque sea del MIT ni de ningún sitio, sino porque es Feynman. Y Feynman sabe que el énfasis hay que ponerlo en el aprendizaje y no en las notas, por ejemplo. Y el que no quiere ser como Feynman, pues que no se meta a físico. Es que eso está muy claro. Es que eso está muy claro.
Un físico tiene que tener pasión de lo que aprende. Un matemático tiene que tener pasión de lo que aprende. Y así también un médico, y así también un filólogo. Y si no tienes pasión y te metes porque es la asignatura, que es porque la carrera que te queda, y es únicamente la carrera que te queda, vale, entiendo que lo hagas. Entiendo que lo hagas, porque además es muy perverso el sistema.
Uno a lo mejor es muy bueno en, yo qué sé, Matemáticas, y no le dan la nota por lo que sea, por la estúpida selectividad, y acabas entrando en cualquier otra carrera, en Química, por ejemplo —tengo un amigo—, y a lo mejor no te entusiasma la química, pero bueno, te has metido ahí, pero tú sabías que querías estar en la universidad y estudiar. Como mínimo, algo te gusta. Algo te gusta.
No tienes que ser tampoco el mayor pasional, de tener la mayor de las pasiones de eso. Pero si al menos te has metido en lo que tú querías, joder, tío, métele caña y no simplemente: «No, es que tengo que estudiar para este examen que tengo dentro de dos días». Por favor, por favor, perspectiva, perspectiva y fuera la miopía.
Ya con esto, luego cerramos todo, ¿vale? Cualquier comentario que queráis hacerme, para bien o para mal, yo los acepto. Así que nos vemos. Supongo que si alguien ve esto, alguien más de lo que normalmente suele ver estos vídeos de la vida al temple, y quiere comentar algo extremadamente crítico conmigo, pues que lo haga.
Aunque yo creo que en el sistema educativo todos estamos de acuerdo que está mal, aunque nadie propone ninguna solución. Aunque yo creo que aquí he dado un par de soluciones, por ejemplo, de los exámenes orales, selectividad a tomar por culo y que cambie mucho el enfoque. Pero bueno, ya como soluciones podremos hablar en otro momento, que también tengo algunas cosas pensadas. No es todo crítica, ¿vale?
Pero bueno, hasta aquí. Nos vemos.
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