Introducción
Llevamos endiosando a la inteligencia desde que somos humanos, pero ese dios va a caer. Podemos romantizar enormemente acerca de lo que la inteligencia se supone que debe ser, el arte, la cultura. Ya esto es profundamente cansino: hablar una vez más sobre el mito de la inteligencia, una vez más acerca del mito de la cultura, acerca de que si le preguntas a Daniel Goleman qué es inteligencia, te va a decir: «Eso es lo de las emociones, ¿no?». Y si le preguntas a Jesús G. Maestro, pues te va a decir: «Pues la inteligencia soy yo. La inteligencia soy yo y Cervantes y Gustavo Bueno y…». Es todo el mito de la cultura que tanto le gustaba al propio Gustavo Bueno. Estamos hartos de
La inteligencia no será un recurso escaso
Esto, pero lo cierto es que la jerarquía social, en buena medida y además, precisamente en mayor grado que con respecto al dinero, la hemos construido por criterios intelectuales. De nuevo, no se sabe muy bien en base a qué, pero criterios intelectuales, intuitivos, conceptos concretos como lo puedan ser técnicas, incluso artesanales, técnicas de tipo artístico, técnicas de tipo científico, técnicas de tipo retórico.
En base a ello, hemos construido un modelo de sociedad cuya dependencia de ese modelo intuitivo de inteligencia puede ser un problema ahora que, al fin, al dejar de ser un bien escaso la inteligencia, al pensar nosotros hasta ahora que era un bien que monopolizábamos, por tanto, escaso, porque éramos pocos, entre comillas.
Ahora que encontramos que quizás la inteligencia artificial, de nuevo, con las discusiones que podamos tener en torno a qué es eso de inteligencia ahí, porque se le podría haber llamado de otra forma totalmente distinta, pero en cualquier caso, en un sentido intuitivo, la inteligencia la va a poseer en mayor medida cada vez.
En un contexto de disrupción en el cual este recurso, que es la inteligencia, puede tener un valor que pase a ser solamente energético, y en la medida en que ya en la primera y en la segunda revolución industrial el precio de la energía se hundió gracias a conseguir ya no utilizar energía de tipo animal, de fuerza bruta animal, inclusive del propio cuerpo humano, sino utilizando otro tipo de fuentes, como puede ser el carbón.
Pues en la medida en que ahora la energía es barata y ahora la inteligencia depende únicamente de la energía, que es un bien mucho más económico que el trabajo humano, en el cual incluimos el trabajo intelectual, ¿cómo vamos a afrontar este problema?
Los white collar, jodidos
De jerarquización de la sociedad cuando tenemos en lo más alto de esta a personas supuestamente muy capaces intelectualmente, a pesar de que otros puedan considerar que no. Pero bueno, un empresario, desde luego, que tiene que tener unas capacidades intelectuales importantes en relación a las de la mayoría de la población en términos de previsión empresarial y demás, entre otros campos, por supuesto.
El llamado white collar, en contraposición al blue collar, que es el trabajo de tipo fabril, que se puede dar en el típico asalariado obrero de una fábrica, de corte un poco más manual, también técnico, pero que estalló tras la revolución industrial. El white collar, por contraposición, o sea, un médico, un tío que se dedique a finanzas, un profesor, pues cualquier cosa de estas.
White collar, que también ahora mismo incluye a profesiones de alto valor añadido y remuneración, incluso su prestigio, debido a esta transición al mundo de la inteligencia artificial. Por ejemplo, ser matemáticos, físicos, informáticos y gente en general, ingenieros, gente en general de perfil muy técnico-científico, también bioquímicos, biólogos, etcétera.
Este tipo de profesiones que han basado todo su estatus en una cuestión puramente intelectual van a ser las más afectadas por esta revolución. Mucho más, por cierto, que los blue collar, cuyas tareas hasta ahora consideradas intelectualmente inferiores, por tanto, más sustituibles, resultan ser mucho menos intuitivas.
La inteligencia maneja menor información que la intuición
Para una inteligencia artificial. Aunque no, por supuesto, insustituibles a largo plazo, pero a medio plazo parece que sí. Uno de los motivos es que el lenguaje, que es lo que a menudo hemos asociado a este tipo de altas capacidades intelectuales, una persona que domine bien la lengua, la retórica, etcétera, contiene una cantidad de información en términos de bits muy baja. En este sentido, un vídeo tridimensional, como requeriríamos para que un robot pudiera hacer tareas de todo tipo, un vídeo tridimensional de estas características contiene muchos más bits de información que prácticamente todos los textos escritos que tenemos desde hace milenios.
Entonces, esta concepción distinta de la inteligencia que vamos a pasar a tener, derivado de que ya no vemos que aquello a lo que asociábamos ese estatus sea verdaderamente tan insustituible, habida cuenta de que en realidad es lo más sencillo de sustituir. ¿Quién habría pensado que es más fácil de sustituir un poeta, un escritor? Independientemente de que ahora mismo los modelos sean una puta mierda. Pero potencialmente, desde luego, parece más cercano a eso sustituir a un fontanero o incluso a un camarero. ¿Quién habría pensado, de nuevo, que estas tareas que parecen intelectualmente elevadas son en realidad de una sencillez informacional, informática?
En cambio, la intuición es una forma mucho más eficiente de captar información con respecto a nuestro entorno. Lo cual, por cierto, en buena medida puede ayudarnos a comenzar a valorar más, a empatizar más las soluciones que en general los sistemas biológicos han dado su rol en este mundo, como pueden ser los animales, por su intuición en relación a lo que hasta ahora estábamos haciendo, que era endiosar la inteligencia, que objetivamente ha dado lugar a una serie de resultados a los que los animales con su intuición no han podido llegar.
Pero, sin embargo, en la medida en que no los animales, pero sí otros seres, como pueden ser seres, sistemas, en un sentido genérico, seres, como la inteligencia artificial, sí puede llegar a esas simples cotas de complejidad que requiere la inteligencia en sentido lingüístico y en sentido matemático, en sentido informático, son superbásicos, en sentido musical, en relación al intuitivo, que es muchísimo más complicado, parece plausible que al menos allí surja la duda social de por qué le hemos dado tal grado de prestigio, tal grado de supuesto refinamiento a este tipo de tareas, en realidad, en cierto sentido, tan sencillas.
Y yo no sé en vuestro caso, pero al menos en mi caso sí que ha habido una cierta crisis de identidad en torno a lo que me estoy dedicando a estudiar, Matemáticas o Física, teniendo en cuenta que es lo primero que puede sustituir la inteligencia artificial, quizás antes superado, desde luego, por la Informática y también la traducción de idiomas, que también es un campo que tiene especialmente poco futuro.
Me apena especialmente esta circunstancia o, desde luego, me hace cuestionar de forma más profunda de lo que ya hacía, porque me ha parecido una mamarrachada siempre esto de los matemáticos de considerarse yo no sé muy bien qué. Y, desde luego, plantea una forma de generalizar
La inteligencia emocional no se salva
La inteligencia a otros ámbitos, que sin embargo tampoco son que tradicionalmente consideramos ámbitos heterodoxos de la inteligencia, como pueden ser la inteligencia emocional, la empatía, todo lo que podamos incluir ahí dentro, en ese cajón. Porque también estos sistemas, por cierto, son más aparentemente empáticos, aparentemente agradables, aparentemente livianos que los seres humanos, como han podido comprobar varios estudios, por cierto. Y es una experiencia que seguramente podamos compartir muchos seres humanos.
Son sistemas que están hechos, evidentemente, para agradar al consumidor. Entonces, es bastante razonable que nos resulten mucho más llevables en determinados momentos que una persona que pueda estar completamente descompuesta por su día o por lo que sea y que empiece a gritarnos y a insultarnos y todo lo que sea. Y eso no lo va a hacer una inteligencia artificial.
Entonces, incluso el apartado comunicativo, de no ser por el lado de la autenticidad, cuestión de la que vamos a hablar después, incluso en el apartado comunicativo, en la medida en que estos sistemas sean más capaces de imitar también la oralidad, no solamente el campo escrito, y la oralidad es un campo de gran importancia, el cual todavía esta gente, estos sistemas no han conseguido un refinamiento tan elevado como algunos nos quieren vender.
Pero en la medida en que se logre, no será, desde luego, nada descartable que estos sistemas no puedan sustituir a relaciones humanas, como por ejemplo amigos, en buena medida, no en toda medida, pero en buena medida, como ya también se ha podido confirmar de que estos sistemas reducen en buena medida la soledad. Y muchos humanos los están utilizando ya de forma terapéutica, psicológica, incluso con más éxito que psicólogos humanos.
En todo caso, la cuestión aquí
Del medio al fin: los deportes y el ajedrez
Es que esta revolución lo que hace es abaratar profundamente ese recurso que es la inteligencia, de igual manera que otras revoluciones, como hemos planteado ya, han abaratado otros recursos como lo son la energía, como lo son la movilidad, etcétera. Entonces, en la medida en que determinadas cualidades, como pueda ser la fuerza física, han dejado de ser necesarias en medios de trabajo, primero con animales de carga en el Neolítico y luego con máquinas en la Revolución Industrial, en esa medida se ha podido liberar para otros campos ociosos, como pueden ser, por ejemplo, los deportes. Y de hecho, en el siglo XIX coincide la Revolución Industrial con el estallido de los deportes.
Y también ha ocurrido con cualidades de la inteligencia, como pueda ser jugar a determinados juegos, supuestamente con gran estatus, todavía de corte intelectual, como pueda ser el ajedrez o el go, pues desde los años 90 ya los seres humanos ahí ni pichamos ni cortamos. Pero sin embargo, el ajedrez ha estallado más que nunca como juego y es masivo el interés que existe, mucho más que antes.
La sociedad, precisamente porque se ha convertido esa parte de la inteligencia en algo ya no subordinado a medios, aunque todavía lo está, por ejemplo, en forma de las Matemáticas, si es que acaso hay esa causalidad tan grande que algunos comentan entre la capacidad de jugar ajedrez y la capacidad de Matemáticas. Todavía no se ha liberado de las Matemáticas. Potencialmente podrá liberarse. Pero en cualquier caso, lo esperable es que en el momento en que se libera una facultad, una capacidad, del sistema productivo, se invierta en ocio, entretenimiento.
También ocurrió con el mundo de las comunicaciones, con la revolución de los 90, 2000, de Internet. Ahora mismo la comunicación se encuentra en su apogeo total. También en el caso de la oralidad en YouTube, en Twitch o donde sea, pues es el caso paradigmático, sin duda.
Pues de nuevo cabe plantearse qué va a ocurrir cuando sistemáticamente la inteligencia de estos sistemas sea capaz de ir relegando al ser humano progresivamente, primero, a otros trabajos que requieran algún tipo de facultad que estos sistemas no tengan. Todavía no hemos explorado cuáles son. Ahora vamos a hablar quizás algo de ellos. Y también al mundo del ocio, en el cual puedan crearse nuevas jerarquías sociales ya no basadas en torno al prestigio intelectual que te pueda dar, monetariamente, pecuniariamente hablando, un determinado conocimiento a nivel profesional.
Básicamente, estudiar medicina ya no te sirve para nada. Ese estudio técnico universitario, como ocurre en todas las carreras prácticamente, ese estudio técnico concreto ya no va a servir absolutamente para nada. Ya el diagnóstico de las inteligencias artificiales en términos sanitarios ya es mayor que la de los seres humanos. Hablaremos de eso también en un futuro lejano.
Pues lo que habrá, a lo mejor, serán competiciones de médicos. A ver, venga, a ver quién adivina mejor esto. A pesar de que sabemos que la IA lo hace mejor, pues hacemos competiciones de médicos ya, por un juego. Pero desde luego que el componente
La jerarquía y el medrar social
Ese jerárquico social de: «Oye, mando a mi hijo a la universidad porque así va a disponer de un conocimiento técnico intelectual que supuestamente le va a hacer medrar socialmente», como ocurría aquí —ahora ya ha dejado de ocurrir, desde luego, pero por otros motivos—. Hace cincuenta, sesenta años esto era así, y lo sigue siendo en la mayoría de países. Pues esta movilidad social debida a la inteligencia, en un sentido general, como digo, va a dejar de existir, y se van a requerir otro tipo de cualidades para ver cómo jerarquizamos la sociedad.
Entonces, a saber. Pues a lo mejor se profundiza todavía más en tendencias nacionalistas, desgraciadamente. Jerarquizamos la sociedad, por ejemplo, dando una renta básica universal: el que ha vivido aquí, él, su padre es un inmigrante de cuarta generación, bueno, pues a ese le damos, ¿no?, y a los nacionales. Pero a todo el que no, pues no se le da un determinado privilegio o lo que sea, y ese se considera de segunda especie. Y vamos a empezar a jerarquizar de una manera distinta, como se puede hacer en la India por motivos religiosos o lo que sea. Desgraciadamente, pues puede ser que volvamos a este tipo de cosas, o se profundice en cosas que hasta ahora no comprendíamos, no habíamos visto socialmente, debido a que va a haber un vacío de jerarquización ahí.
También con el problema —aunque de esto también hay que hablar separadamente, no ahora aquí— con el problema agregado de que la movilidad social en una sociedad de estas características va a ser cada vez más complicada, y no se sabe muy bien cómo vamos a… Por eso se habla de eso, tecnofeudalismo, que a mí me parece un cachondeo, pero… De hecho, me reía completamente, pero bueno, he empezado a asumir esa tesis cada vez más. Sinceramente, no es tan estúpida, ¿eh?
Y de nuevo pongo este énfasis en el medrar social, la jerarquía social, porque también podemos hablar acerca del empleo, desempleo, todas esas cosas, qué cualidades se van a requerir. Entonces, pues uno puede pensar que cierto contacto humano va a ser necesario en ciertos roles. Entonces, yo qué sé, un profesor de infantil o de primaria —ya luego en la universidad, pues yo creo que no—, pero antes, camarero, incluso un comercial, independientemente de que sea más agradable socializar con
Sobre la autenticidad
Una determinada IA en un determinado momento, pues en general sí que vas a querer ese trato humano, porque vas a añadirle un peso a la autenticidad humana. Va a haber un sello de: “Esto es humano, esto no es con inteligencia artificial”. Igual que ahora hay un sello de ecológico, ahora hay un sello, pues eso, de bienestar al planeta, de comercio justo, pues uno que sea: “Esto es cien por cien humano”.
Pero de nuevo, eso será una cosa marginal, igual que sigue siendo marginal si algo es ecológico, no es ecológico. Eso es un criterio que algunos podemos utilizar más o menos, pero gran parte de la sociedad no lo utiliza y desde luego no tiene un impacto profundo a nivel de la escala social, cómo medimos unas personas en relación a otras.
Ojalá se alcance una igualdad eterna de todo, pero estamos hablando de que seguramente no sea así. Entonces, no sé hasta qué punto la autenticidad, que seguramente va a ser algo que va a adquirir un valor preponderante en las transacciones económicas, va a ser realmente algo que a uno le determine en tal o cual estrato.
De nuevo, estoy hablándolo de forma muy genérica. Tampoco es que esté aquí nadie jerarquizando de forma extrema en torno a la inteligencia. Pero eso sigue ocurriendo.
Erudición y olimpiadas matemáticas
Uno ve a eruditos que se siguen riendo de los que no memorizan cosas completamente ridículas sobre Aristóteles. Y en general, pues sí, también tenemos matemáticos que se ríen de los que no son capaces de hacer unas olimpiadas matemáticas bien, a pesar de que eso no tiene ninguna puta utilidad ya, pero bueno. No digo que no sea interesante, que no sea algo que podamos hacer por ocio, pero eso no va a tener sentido laboral.
Y como esto todavía se mide por sentido laboral, por ejemplo, la erudición no tanto, pero el tema de las olimpiadas matemáticas sí que sigue pudiendo tener un impacto en: «Oye, este tío es superbueno resolviendo problemas, no sé qué, no sé cuántos, pues lo podemos contratar». A ver qué va a ocurrir cuando a este no le contrates y a este, pues por las olimpiadas matemáticas, no le vais a dar nada. Quizá ya no le interese tanto las olimpiadas matemáticas, o quizá al revés, las olimpiadas matemáticas se conviertan en eso, como los torneos de ajedrez, que ahora son una cosa masiva y que a la gente le llama mucho más la atención, que ojalá.
En cualquier caso, aquí lo interesante es que desde luego vamos a
Los objetivos de la humanidad
Pasar de un sistema en el cual usemos este criterio de inteligencia para los medios, para, por ejemplo, encontrar un trabajo, hacer funcionar el engranaje de la sociedad económico, a algo que pueda ser mucho más de carácter finalista, no solamente el ocio, sino también acerca de la perspectiva ética que tenemos de cómo vamos a afrontar el futuro de la humanidad.
Porque lo cierto es que hasta ahora el científico medio técnico, y también el filósofo medio, sinceramente, es una especie de manual con agujeros que se acuerda algunas cosas, unos clichés sobre: «Esto de la física cuántica era una cosa, ¿no? De…». Y ese es catedrático en física cuántica. Pero muchas veces no hay realmente análisis acerca de hacia dónde estamos encaminando estas investigaciones, por qué estamos haciendo estas investigaciones y no otras.
Entonces, en la medida en que tengamos un espacio de posibilidades mucho mayor, porque los recursos sean muy superiores —recursos intelectuales, por supuesto, estoy diciendo—, podremos decidir mucho más. Y nuestro rol seguramente lo sea también el de la inteligencia artificial, porque delegaremos en ella esa decisión, esa toma de decisiones, roles y demás, que eso va a ser supermegaproblemático, pero va a acabar ocurriendo en mayor o menor medida.
Pero, en cualquier caso, desde luego que esto va a tardar más. El tema del finalismo con respecto a nuestras acciones seguramente sea algo en lo cual todos los seres humanos estén pensando más de lo que hasta ahora lo han hecho, incluso los seres humanos top, que van muchas veces a ciegas y simplemente desarrollan sistemas, modelos, y no saben muy bien tampoco si eso sirve para algo de verdad. Y le dan un Premio Nobel por algo tampoco necesariamente demasiado útil, sinceramente.
Vale que uno puede decir: «El criterio utilitarista en la ciencia es absurdo». No digo útil ni a nivel económico, ni a nivel sanitario, ni a nivel… Quizás estoy hablando de nivel útil a nivel de realmente hace comprender mejor alguna determinada disciplina, o esto simplemente es palabrería, el coste de oportunidad —de nuevo, puede ser interesante—. Todo lo que haga un Premio Nobel, en general va a ser interesante, supongo. Pero el coste de oportunidad de haber hecho otra cosa en lugar de eso, como por ejemplo replantear por completo los fundamentos de la física. A lo mejor eso también lo va a hacer muy bien un sistema de inteligencia artificial, pero quizás nosotros podremos quedarnos con el rol más grato de ponernos a decidir acerca de en qué tenemos que poner a trabajar y qué no tenemos que poner a trabajar.
Claro, hasta ahora a lo mejor nos tenemos que poner a trabajar en lo que era más accesible, no sé qué, pero si tenemos ahí una cosa que está trabajando constantemente y con muchos más recursos, pues quizás el aspecto finalista tiene mucho más peso, ¿no?
Entonces, quizás, curiosamente, esto sí pudiera ser una nueva forma de caracterizar pues este ser humano aporta más o menor, mayor o menor valor que otro ser humano. Ya no es la inteligencia en ese sentido genérico que estamos diciendo, sobre todo de técnico, sino en el sentido de: «Oye, este está planteando una idea más interesante a futuro con respecto a algo que a lo mejor ni siquiera él sabe plantear técnicamente». Entonces, hay un endiosamiento hasta ahora del perfil técnico. Sin embargo, puede ser que en una sociedad en la que lo técnico lo realiza la inteligencia artificial, con algún tipo de supervisión, evidentemente, existirá el supervisor, existirá
Prompt-engineering y saber “socializar con las IAs”
El que trabaja junto a la inteligencia artificial de forma de codo a codo, para eso vas a necesitar, pues seguramente sea otra cualidad importantísima, el prompt engineering, que irá profundizándose mucho más. Ya digamos que el campo de sociabilización con respecto a los seres humanos será importante, pero no necesariamente económicamente valioso, más que en ciertos campos. Yo de nuevo creo que hay algunos que se salvan, comerciales, camareros y demás.
Pero en otros vas a necesitar una sociabilización con las IAs, en el sentido de cómo le das lo que mejor vaya a hacer que trabaje en relación a los clichés que nosotros usamos entre los seres humanos. Las muletillas, por favor, gracias, que con la IA no hacen falta, sino que con la IA lo mejor es usar tal palabra y no otra, porque esto te puede dar un mucho mejor resultado que lo otro.
Prompt engineering, eso puede ser superimportante, puede ser literalmente una facultad como la que ahora mismo nos parece, pues eso, la compasión, como ahora nos lo puede parecer, pues la bondad o la inteligencia, en un sentido técnico.
Entonces se le puede dar mucho más énfasis, quizás socialmente, incluso todos los seres humanos en su conjunto, prácticamente todos ellos van a poder pensar mucho más acerca de hacia dónde realmente queremos embarcarnos. Ahora que tenemos una cantidad de recursos superior, qué tipo de soluciones vamos a dar realmente a los problemas que también van a surgir. Quiero decir que esto puede ser una abundancia tremenda de recursos, porque el recurso intelectual va a permitir un aumento de la productividad de todo lo que uno quiera. Pero los problemas tan bestiales que van
Pensadores sobre los nuevos problemas
Va a surgir un desempleo masivo, eso ahí habrá que pensar, pero bien. Y no solo la IA, eso habrá que pensar en términos éticos. Y la IA pensará en términos éticos y no vamos a pensar que no lo acabará haciendo.
Pero desde luego, en el interludio seguramente haga falta muchos más seres humanos en algo que hasta ahora era ridículo y a nadie le importa. Cuatro tíos en la ONU que no le importan a nadie, pero realmente que tenga un impacto de verdad. Desgraciadamente, por lo que he estado escuchando, sinceramente, las últimas semanas, he estado viendo algunos vídeos de gente que está al cargo de organizaciones, por ejemplo, el supervisor de la Agencia de Inteligencia Artificial en España, Federación de Inteligencia Artificial, RIA, en Europa. Y realmente esta gente, yo no sé, hermano, no sé en qué estamos. Va a hacer falta gente mucho, pero que mucho más preparada. Eso es un despropósito tremendo.
Entonces, por un lado, este saber plantear objetivos
Sabiduría versus inteligencia
Interesantes puede ser quizás una nueva facultad a la que le demos importancia. También, yo creo, el de la sabiduría. Es decir, en la medida en que ya no se trate de a ver quién es más inteligente para tal o cual cosa, lo cual genera que la gente inteligente pues puede ser muy arrogante y puede ser muchas cosas, pues quizás se valore más la sabiduría, porque al fin y al cabo los seres humanos pues sí que vamos a estar entre nosotros como un piño. Yo creo que va a ser como un poco los seres humanos en piña entre nosotros, y estos sistemas se van a ver siempre como un otro. Entonces vamos a valorar mucho más a los buenos seres humanos, y no ya a los seres humanos que no van a poder reportar tal estatus.
Vamos a ver, yo lo que digo es que ahora mismo le damos un peso importante a lo que en el mercado diga: «oye, este tiene tal estatus económico porque es ingeniero de telecomunicación no sé qué», que aquí en España eso son una mierda, no ganan nada, pero en Estados Unidos pues sí, ¿no? Lo de España es otro rollo, por cierto, porque aquí, como tenemos una estructura productiva que beneficia tan poco a los perfiles técnicos que han estudiado en la universidad, pues de todas formas aquí estamos peor que los que han hecho de blue collar. Es decir, aquí en España los white collar están peor que los blue collar. Entonces aquí no va a haber tampoco una disrupción social tan grande, aquí estamos todos bajados a una media baja, ¿no? Pero hay sociedades, sobre todo ya digo Estados Unidos, o sociedades del norte de Europa todavía, en las que esta separación sigue siendo bastante importante, y va a haber esa disrupción.
Y digo, este tipo de sociedades en las cuales sí que existe tal separación, pues se le va a empezar a dar menos peso. Igual que aquí, pues se le da menos peso. Aquí no se hace como en Portugal: «este es el señor, señor doctor no sé qué». Aquí pues da un poco más igual, porque el doctor gana lo mismo o menos que el camarero casi, ¿no? Entonces no hay esa distinción, para bien o para mal, casi que para bien incluso, ¿no? Pero en ese tipo de sociedades en las cuales sí hay esa distinción, pues seguramente se va a venir abajo, y vamos a querer más a un tío sabio —un tío, una tía, obviamente, ¿no?— que sepa de la vida para bien, no solamente que sepa, pues eso, de ingeniería de telecomunicaciones.
Porque, de nuevo, el sabio pues tiene que tener claros sus propósitos. El sabio por naturaleza pues sabe cuáles son sus propósitos, que pueden ser el no tener propósito y el vivir inmediatamente bien ya y todo eso, ¿no? Pero, eh, es que el sabio también puede ser poco inteligente. Quiero decir, lo que digo es que están en una escala distinta. Para mí el sabio está en una escala distinta que la de la inteligencia. La sabiduría puede venir acompañada, no de mucha estupidez, pero de cierta estupidez. Tiene las cosas tan claras que por eso, por eso acaba siendo sabio, porque no se lo pregunta, y resulta que su sistema es que funciona perfecto para lo que socialmente podemos considerar un sabio, ¿no? Y que no sea inteligente.
Pero claro, que se le va a dar mucho más valor a eso, a tener claro cómo tengo que afrontar mi vida y estar comprometido en relación a ello y hacerlo bien y que tenga buenos resultados, pues eso va a tener bastante peso, yo creo todavía. En todo caso, aquí he dado una
¿Qué opináis?
Es una serie de ideas un poco vagas. Esto lo he estado pensando un rato, con otras cosas que me vienen antes. No tengo ni idea. La verdad es que queda tiempo para pensar en estas cosas, supongo todavía, a pesar de que esto va cada vez más rápido. Pero por eso quiero que también, sinceramente, en este vídeo estoy muy interesado en lo que me podáis comentar ahí abajo, en los comentarios. Si os ha parecido una payasada completa lo que he dicho, en ese caso puedes hacérmelo saber y decirme qué pensáis vosotros.
Es que yo sinceramente no sé qué va a ser esa columna vertebral que va a estructurar cosas que ahora mismo están estructuradas y se pueden romper. Yo lo que veo es que se van a romper aquí muchas cosas, y que no solo se va a romper que vaya gente en desempleo. Los que se van a quedar en desempleo son los que hasta ahora habían estado supuestamente arriba, supuestamente en muchas sociedades. Entonces se va a generar unas dinámicas sociales bastante peligrosas, yo creo. Así que a ver qué lo va a vertebrar exactamente.
La autenticidad puede tener, yo creo que va a tener un peso fundamental, pero no creo que tenga la fuerza necesaria. Y la sabiduría, pues va a estar ahí, ¿no? Pero no creo que tenga la fuerza necesaria. No sé qué es lo que va a tener esa fuerza. A ver lo que me hacéis saber, me interesa.
Así que bueno, es todo. Espero que os haya parecido interesante. Yo qué sé, esto no lo digo nunca y es un poco ridículo, pero dadle a like y esas cosas, y comentad todo lo que podáis, que me da un poco de pena que esto no suba, porque yo creo que sí que son temas interesantes. A lo mejor no los presento yo de la mejor forma, pero creo que sí puede llegar a más gente si apoyáis un poco más esto. Venga, pues nos vemos. Hasta luego.
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