Introducción
Buenas, ¿qué tal? ¿Cómo estáis? Este vídeo va a ser un pelín diferente de los demás. Va a ser todavía más personal y a modo de experiencia, pero intenta ser sobre todo una ayuda para las personas que quizás estén pensando, jóvenes que estén empezando a estudiar el doble grado en Física y Matemáticas o el grado en Física o el grado en Matemáticas. Aunque también creo que puede ser de interés a personas que no estén en ese momento de su vida o que simplemente no estén interesados. Quizás puedan desmitificar algunas cosas de este doble grado al que tanto bombo se le da desde los medios de comunicación también. Por eso mismo, por ser el doble grado con la nota de corte más alta. Y pues comentar desde dentro realmente lo que una persona que ni le va muy bien ni le va muy mal, lo que puede estar experimentando.
Entonces, primero voy a comentar lo que puede ser un poco más general, que puede interesar a bastantes personas, y después, al final, a aquellos de vosotros o vosotras que queráis estudiar ese doble grado, pues voy a intentar seros un poco de ayuda y voy a osar a intentar dar algunas recomendaciones, que si estáis a bien escucharlas, pues ahí las tendréis. Además, como veréis, pues estaré abierto a cualquier duda que tengáis o consulta.
Especialmente, yo estudié en la Universidad de Sevilla, entonces, si son cosas relativas a asignaturas concretas o universidad concreta, pues yo no os puedo saber si la de Valencia está bien. Pero si se trata del doble grado, pues entiendo que la estructura será similar y os intentaré ayudar de todas formas.
Curiosamente, en YouTube, la otra review que hay de este doble grado también es por parte de un hombre que estuvo estudiando en la Universidad de Sevilla. Pero hace ya varios años y además tenemos enfoques diferentes, así que creo que también puedo aportar una visión distinta. Y además, yo, cuando estaba ahí a punto de decidir qué hacer, no sabía tampoco si me iba a dar la nota, evidentemente, aunque no sé si eso es una suerte o una desgracia que a uno le dé la nota. En cualquier caso, pues me habría gustado tener más información que la que hay, que pues ya digo, puede ser muy de mitos y demás.
Entonces, he estructurado esto de forma que primero voy a ir comentando las expectativas que yo tenía, y luego las realidades con las que me he ido dando de bruces a lo largo de estos años, tanto para bien como para mal.
Expectativa vs realidad y aprendizajes
Cada persona es un mundo y por tanto su caso siempre va a ser distinto del mío. Pero en algo sí que estamos bastante de acuerdo todos en el doble grado, y es que no hay tiempo para prepararse las cosas realmente bien. O no, desde luego, no en condiciones tal y como yo al menos concebí antes, que era estudiarse algo en condiciones.
Yo en bachillerato usaba un método bastante heterodoxo de estudio, sobre todo en Física y Matemáticas, que era lo que yo pensaba que se me daba mejor, que era básicamente coger el libro. Por ejemplo, en Física el libro es muy extenso. Cogía el libro y trataba de abarcar todo lo máximo que podía bajo la consideración de que entendiendo a fondo los contenidos, entendiendo a fondo la teoría, luego los problemas me iban a resultar sencillos, y realmente daba tiempo, enfocándose incluso en cosas que ni siquiera estaban en el temario de forma explícita. Y de hecho, en bachillerato se recorta muchísimo el temario del libro. Yo le daba también un foco histórico. En fin, me intentaba empapar lo máximo posible de todos los contenidos de Física, todos los contenidos de Matemáticas en menor medida, pero bastante, sobre todo de Física, intentando saber lo máximo que pudiera sobre lo que me estaban enseñando.
Y en bachillerato a mí me funcionó. Me funcionó bastante bien, excepto con varias asignaturas, no todas, pero cinco o seis asignaturas, que son las gordas que uno tiene que trabajarse en bachillerato, pues aún le daría tiempo, digamos, a profundizar bastante si uno estudia con regularidad en los contenidos.
Sin embargo, una vez llegué al doble grado, yo pensando que, bueno, digo, se me dan mejor la Matemática y la Física que quizás otras asignaturas, voy a tener un extra incluso de tiempo. La gente es muy tremendista. Claro, aquí el que llegaba con un trece pues lo tendrá fácil, pero si yo llego con catorce, pues casi yo lo voy a tener superfácil para seguir con mi mismo método de estudiarme todos los contenidos al máximo. Y no, realmente no. No sé el resto de carreras, pero en esta carrera es algo que resulta completamente inasumible.
Entonces hay que seleccionar asignaturas que uno va a trabajarse a fondo. De nuevo, hay gente para la cual esto es normal, hay gente para la cual en segundo de bachillerato lo lógico es en selectividad estudiarse muy pocas porciones del temario. En ese momento teníamos el modelo COVID, entonces se podía hacer más, pero aún así todavía yo consideraba que esto no podía ser así.
Pero si desde luego tenéis una concepción del saber como yo la tenía, o como la sigo teniendo pero ahora matizado debido a la carrera, como ahora os voy a comentar, de intentar abarcar mucho y en mucha profundidad, claro, eso es un idealismo tremendo cuando uno ya empieza a emprender el camino de la especialización, y especialmente, valga la redundancia, en una carrera que durando cinco años dura lo mismo que antes los grados simples de Física y Matemáticas, y es un disparate lo que ahí se ha metido y no hay tiempo de asumirlo bien.
Eso no significa que no se puedan sacar unas notas excelentes, y uno pueda adquirir una comprensión, digamos, táctil de las asignaturas como para sacar un diez, e incluso bastante bueno. Es decir, yo tengo compañeros, amigos míos sobre todo, que él es perfectamente capaz de saber a qué asignatura tiene que dedicar más tiempo, menos tiempo, y sacarse matrícula de honor en todas ellas. No estoy hablando de eso, estoy hablando más del realismo de saber, oye, yo manejo esta asignatura, y él dice pues no, a lo mejor saca un nueve pero no está manejando esa asignatura.
Pero es imposible. Habría que tardar no sé, quince años haciendo la carrera si uno tiene ese enfoque, incluso estudiando doce horas al día. Entonces ese idealismo a uno se le corta de lleno.
En cambio, enseñanza, al menos en mi caso, yo no era capaz de ceñirme, era muy perfeccionista con los contenidos, además, pero siempre me ha gustado extender más allá de lo que me daban. Me ha permitido ceñirme, porque al fin y al cabo es arbitrario lo que a uno le están enseñando. Entonces, por ejemplo, segundo de bachillerato, yo estuve estudiando lo que aparecía en el libro de segundo de bachillerato, y si aparecía relatividad, aunque no se viera, pues yo estudiaba un poco relatividad, pero estaba estudiando relatividad, pero no estaba estudiando circuitos, pues porque no aparecía en el libro de segundo de bachillerato, por algún motivo no lo estudiaba.
Entonces sigue siendo arbitrario lo que a uno le enseñen, porque ¿qué sentido tiene realmente que yo esté dando vueltas alrededor de un determinado concepto que me han dado en la carrera y que a lo mejor no se lo han dado al de la universidad de al lado, en los mismos términos o en términos completamente diferentes? De hecho, que sea ininteligible para mí lo que están dando en la otra carrera, en cierto sentido, al menos en los primeros años, y viceversa. ¿Cómo es posible que yo me esté centrando tanto en este contenido y además en lo que hay alrededor? Cuando realmente la elección ha sido muy tontuna, podría haber sido otra.
Y eso es lo que me hace pensar, que no tengo que centrarme tan profundamente en las asignaturas que yo creo que tendría que centrarme profundamente porque son elementales y no sé qué y no sé cuánto, porque a lo mejor ni siquiera son tan elementales, y en otra carrera están abordándolas de forma, no, no las están abordando, incluso.
Entonces, me permite ese ceñimiento avanzar en la carrera. Es decir, en vez de en primero estudiar en profundidad todo lo que estoy viendo, en primero me estudio lo primero superficialmente, porque si no, no me da tiempo. Superficialmente, repito, puede darte un diez como nota, pero sigue habiendo un patrón de lo que es superficial o lo que no es superficial a la hora de aprender. Pero, sin embargo, me permite avanzar a segundo para no tener que estar durante diez años estudiando primero en profundidad, que era lo que a mí me ocurría, porque yo adolezco de ese perfeccionismo.
Por ejemplo, lo recuerdo que al principio del todo, en una asignatura que nosotros tenemos que se llama Álgebra básica, nos explicaban cosas de lógica básica, tablas de verdad, etcétera. Y venía una diferencia entre condicional material e implicación muy sui generis, o ni siquiera venía. Y yo me dediqué a estudiar eso durante un par de días. Y a lo mejor en la universidad de al lado no están dando ese plus de Lógica en el que yo estoy profundizando, sino que están dando más Química, por ejemplo, si es el doble grado de Física y Matemáticas. Y yo por no hacerlo uno tengo el coste de oportunidad de no poder hacer lo otro. Entonces, hay que realmente ceñirse muy bien. Y ya que de todas formas es arbitrario lo que vayas a estudiar, cíñete a lo que hay, a lo que puede caer, y ya está.
Y esto me lleva al siguiente punto: mi expectativa de sentir que, después de acabar la carrera, iba a sentir que tuviera un gran dominio por mi forma de abordar las cosas, tanto la Física como la Matemática. Pero la realidad es que cualquiera que sea honesto consigo mismo va a tener la sensación de que los conocimientos de los que dispone son muy bajos en relación a todo lo que hay por comerse. Es una bofetada de humildad constante la carrera, que por cómo veo a otros amigos, cómo estudian las suyas, me da la sensación de que no es habitual en otros grados.
Entonces, la enseñanza, sinceramente, es cierta humildad y cierta capacidad de complacencia sana, en el sentido de aceptar que uno no puede ni en uno, ni en dos, ni en cinco, ni en siete años, conocer a fondo la Física, la Matemática, ni ninguna rama. Incluso lo de las diez mil horas de expertise, supuestamente, pues no sé hasta qué punto puede ser cierto. Y también va aprendiendo a aceptar que hay ciertos asuntos, ciertos temas que en el futuro va a conocer mejor y que tiene que dejar reposar para poder entenderlos mejor en ese futuro.
Entonces, por ejemplo, en la carrera de Física, en el primer año están las asignaturas de Física I, Física II, que cubren aproximadamente lo mismo que segundo de bachillerato, obviamente bastante expandido y bastante más complicado, pero añadiendo circuitos y termodinámica muy básica y muy simple, sigue siendo como lo de segundo de bachillerato. De nuevo, si uno coge en ese momento un libro gordo y se pone a intentar entender a la primera, el primer año, en lo que dure, trescientas horas, cuatrocientas horas, el estudio de esas dos asignaturas, todo el libro y toda la física que hay detrás, lo único que va a conseguir es darse completamente de bruces con la realidad de que tiene un nivel muy inferior al que creía y que si quiere avanzar va a tener que dar saltos de fe constantemente.
Entonces, lo más lógico es que en algún punto acepte y asuma que tiene el año que viene una asignatura que es Mecánica, otra que es Termodinámica, ahí va a profundizar, y luego tiene otra que es Electromagnetismo, otra que es Óptica, etcétera, y ahí va a profundizar.
Sin embargo, también esto acarrea un riesgo, porque lo considero una enseñanza, pero, por otro lado, acarrea un riesgo que yo creo que es sistémico en algunos estudiantes, no en los buenos, pero sí en algunos que a lo mejor no son malos. Y es aprender a asumir las cosas demasiado rápido. Como uno piensa que puede pasar de puntillas porque en el futuro lo va a aprender mejor, o incluso porque ha aceptado que no hay forma de verlo más que muy superficialmente, lo pasa por encima y ya se verá.
Cuando uno empieza así, ya desde primero o desde segundo o tercero o cuando sea, lo que le puede suceder es que la carrera se convierta en un acriticismo total en el cual todo se base en sacar nota. No sé muy bien para qué, porque la nota, vale, a lo mejor me sirve para estudiar un doctorado, pero bueno, luego cuando estés en un doctorado no vas a ser crítico, vaya mierda de investigación vas a hacer. Pero como la carrera es tan exigente en términos de aceptar que no puedes profundizar demasiado en los temas, te puede llevar al camino contrario de la ciencia, que es el de aceptar acríticamente todo, porque no hay tiempo de plantearse qué estás asumiendo y qué no.
Y aquí entramos de lleno en otra cuestión, que es cómo se plantea la enseñanza dentro del grado, no solamente dentro del grado, sino en los propios libros, que son la base del estudiante de física aquí y en Estados Unidos y donde sea. Cómo la enseñanza realmente da por hecho, prácticamente siempre, algunos axiomas, principios en los cuales se basa todo, y acepta un montón de non sequitur.
Uno empieza a asumir cosas por la cara, sobre todo en física, que son muy fulleros, los profesores incluso más todavía, pero los libros también. Entonces, realmente la enseñanza, si uno no aporta ese criticismo y dice: “Ojalá, ¿por qué estoy asumiendo esto?” Realmente uno podría estar estudiando el modelo de Ptolomeo geocéntrico. Se la estarían colando por completo. Uno se puede acostumbrar a tragar y tragar y tragar. Esta es la realidad de cómo se imparten las asignaturas de física y en matemáticas más bien no es tanto que no haya esa rigurosidad, sino que no se sabe muy bien de dónde provienen las cosas, sobre todo al principio, el primer año. Luego ya uno se va haciendo a las cosas. Pero el primer año me aparecía gratuito, arbitrario, o el segundo año también en mucho, de dónde salen las cosas. Muy poca pedagogía, muy poca historia.
Precisamente en este canal intentamos darle enfoque a la historia en las matemáticas, porque es lo que más falta en las aulas. La única asignatura a la cual sí se le dio un poco más de énfasis en mi carrera fue una que se llama series, series de funciones e integral de Lebesgue, que por cierto, los dos vídeos de este canal que más éxito tienen de momento son de asociados a esa asignatura. ¿Y por qué los hice? Pues porque en esa asignatura, literalmente se me invitó a reflexionar sobre la historia de ello de forma mucho más amena, mucho más bonita y mucho más justificada. Y aunque yo ya tenía interés de antes, nunca había tenido tiempo, pero ahí dije, voy a hacer el caso del profesor, que él mismo me está diciendo que es inasumible sacarse la asignatura si uno lee esos libros, pero que él recomienda leerse esos libros y sacarse la asignatura más tarde. Y eso es lo que yo hice.
Pero ya digo que en la mayoría de asignaturas esto no es así. Muchas veces es muy arbitrario, sobre todo asignaturas supuestamente más prácticas, por ejemplo, matemáticas, cálculo numérico. Simplemente se van apilando métodos de forma bastante ridícula. Es una asignatura fácil, supuestamente y demás, pero es muy gratuito. Entonces, la complicación que viene es que uno no sabe por qué está usando ese método y realmente no otro. Pero supongo que tampoco se puede hacer demasiado en ese caso, pero hay que ser consciente de ello.
¿Qué creo yo que se puede aprender de esto o lo que al menos yo en mi caso he querido aprender, más allá de criticarlo? Por un lado, sí, es muy criticable, o al menos a mí me lo parece, el hecho de estudiar las cosas de forma superficial y todo lo que uno quiere. Pero mi método, supuestamente no superficial, resultó ser igual de terrorífico, igual de terrible, igual de nefasto, porque se basaba también en la apilación de información una tras otra. Entonces, parece que porque uno estudies topología también teniendo en cuenta la historia de la topología, uno ya tiene una comprensión de la topología mayor. En cierto sentido es así. Pero más bien, y a esto es a lo que voy, creo que es lo que realmente se lleva en la carrera y los que son muy buenos lo hacen ya desde el principio. A mí no me ha ocurrido eso. Yo he tenido que estar dos años y medio de la carrera para empezar a darme cuenta y aun así esto tarda en arrancar, pero los buenos yo creo que lo tienen muy integrado.
Y es que hay temas concretos en los cuales si uno se focaliza bien, totalmente, y uno se entrega de forma completa a entenderlo, a rizar el rizo una y otra vez, luego el resto de cosas van a haber muchas que son arbitrarias, pero sobre las que va a poder deducir mucho debido a ese savoir-faire en el pequeño campo concreto, que luego es muy extrapolable. Es decir, aprender una determinada forma de pensar, que es la de la resolución de problemas, luego extrapolarla a asuntos que yo, por ejemplo, veía… Yo entré en la carrera un poco casi como idea enciclopédica. Bueno, vamos a saber un poco de álgebra, vamos a saber un poco de cálculo, no sé qué. No, no, no, es que la carrera no es para saber curiosidades sobre álgebra, curiosidades sobre cálculo. Eso no, esto no es la carrera de filosofía, que es lo que a mí a lo mejor me habría pegado estudiar. Esto es, realmente te tienes que meter en el barro.
Entonces, si uno quiere tener una buena nota, desde luego. Si uno quiere sacar el cinco, pues hay profesores que te lo ponen y hay otras asignaturas en las que ni de coña. Pero desde luego que si quieres manejar el tema no pasa eso por leerte un libro de cuatrocientas páginas y ya está. Acumular información. No. Se trata de comerse la cabeza, a lo mejor una asignatura que tenga su temario, cuarenta páginas, cincuenta páginas, pongo de nuevo el caso de topología, ¿eso da para tanto? Claramente, si uno se ciñe a eso y lo trabaja, después va a ser muchísimo más provechoso que si hubiera estado leyendo de forma dispersa cuatro mil páginas sobre el mismo asunto.
Entonces, en buena medida, la clave parece ser las asignaturas realmente importantes, y uno ya tiene que tener el arte de saber cuáles van a ser y cuáles no, hacerse muy experto, pero no experto, de nuevo, abarcando mucho, sino sabiendo acotarse al problema y resolver bien el problema desde dentro.
Y luego, detectar cuáles asignaturas son superficiales y de las que hay que pasar un poco por encima porque realmente no aportan ese savoir-faire que es el necesario al gran matemático o al gran físico. Entonces, en mi versión antigua, ¿qué intentaba hacer yo? Por ejemplo, esa asignatura de cálculo numérico, pues yo me ponía: venga, a leer cada párrafo, cada teorema, entenderlo bien, voy a interiorizar todas las condiciones, los casos de aplicación, voy a hacer ejercicios, a ver dónde se aplica esto realmente. Si va a ser posible, me voy a intentar hacer ejercicios tipo de todas las clases de los que me puedan caer en el examen o incluso de los que no me pueden caer en el examen, pero por amor al saber, pues también lo voy a hacer. No es necesariamente muy buena idea.
Quizás mejor idea es: oye, cálculo numérico, cuando yo tenga un conocimiento, no significa que lo dejes para después, sino que va a ser más fácil, te va a resultar más fácil por lo otro. Me enfoco en cálculo infinitesimal. Voy ahí a dar todo de mí, absolutamente. Profundidad no es conocer las condiciones de un teorema. No, es sacar tú el teorema en cierto sentido. Que tampoco es que suene tan épico como esto, pero bueno, en cierto sentido sí, que a uno se le vayan ocurriendo ideas realmente. Uno enfrentarse al problema antes de tener la herramienta.
Y luego, cuando uno llegue a cálculo numérico, realmente todo va a ser un paseo. Uno va a saber que se tiene que ceñir, superficialmente, a lo que le ofrecen, pero como ya tiene el bagaje del estudio profundo en la asignatura que realmente sí merecía la pena, sería perder el tiempo hacerlo también ahí. Entonces, no es quedarse con el teorema, no es coger el teorema y ver su historia y todo lo que tiene alrededor, sino la idea que lleva al teorema.
Entonces, esto me permite conectar con la siguiente expectativa que yo tenía, que era que como mi método me había servido siempre en la ESO y en bachillerato bien, pues era un método óptimo y yo ya, con respecto al aprendizaje, al menos, no tenía nada que aprender casi de nadie. Y el hecho de que aquí en las matemáticas hay gente a la que se le diera mejor, pues eso es porque esta gente ha trabajado más las matemáticas o no sé qué. Pero eso es bastante excusa para no querer pensar.
Entonces, lo que a uno realmente le va a ocurrir es que va a comenzar a reflexionar muchísimo más sobre el aprendizaje, sobre la memoria, sobre la forma en que funciono, funciona el cerebro, incluso mentalmente. O sea, toda una reflexión sobre la pedagogía, sobre el sistema educativo. Al menos en mi caso, con otro amigo, esta reflexión es constante. También, evidentemente, por motivos de tiempo, entra en juego muchísimo la discusión acerca de la eficiencia, lo que es verdad eficiencia, esto, sostenibilidad de un determinado plan a lo largo del tiempo, que en mi caso es algo que me ha costado y me sigue costando mucho.
Entonces, al final se trata de coger aquello en lo que más brilla cada persona en cada campo. Y como aquí vas a encontrarte, desde luego, si entras, y también en física y también en matemáticas, también en muchas otras carreras, pero bueno, yo creo que aquí bastante, te vas a encontrar con personas que brillan definitivamente en algo muy concreto. No ceñirse a la arrogancia de uno por querer seguir con el modus operandi que tenía. Y al final uno se puede encerrar en muchas ideas mentales y demás, de autojustificación un poco para defenderse si no está delante de todo. Si está delante de todo, pues se puede convertir en arrogante, no necesariamente para nada.
Pero si uno está más atrás, pues uno va a intentar hacerse la idea de: bueno, pero es que el mejor en realidad tampoco estudia, simplemente tiene estas ventajas. No, realmente suele ser más bien que uno no estudia demasiado bien y el que es mejor estudia bastante, bastante, bastante bien. Y que uno puede sacar de ahí muchísimo. Entonces, realmente hay mucho que aprender sobre los compañeros y yo creo que eso es una cosa en la que hay que incidir especialmente.
Además, a uno le sirve para calibrarse, porque realmente va a haber cosas en las que uno sea mejor que otros y cosas en las que uno sea peor que otros. Puntos fuertes, puntos débiles, simplemente. Y si uno no cae ya en el dogmatismo de considerar: pues yo estoy dogmáticamente, categóricamente, por debajo o por encima de esta determinada persona, eso es muy tonto. Uno necesita realmente saber calibrarse, y para saber calibrarse tiene que aprender cuáles son los puntos fuertes y por qué son puntos fuertes en una persona, y cuáles son los puntos fuertes en uno también.
Entonces, esa expectativa de yo soy mejor o peor que los otros estudiantes se rompe y existe esa calibración constante, en la cual la nota, como digo, es un buen proxy cuando se trata de la persona que sistemáticamente saca muy buenas notas, es decir, el que siempre saca nueve, diez. Yo no lo pensaba en bachillerato, pero aquí creo que sí se demuestra que el que saca siempre nueve y diez es porque realmente está haciendo algo diferencialmente distinto.
Sin embargo, creo que deja de ser un buen proxy cuando uno ya se aproxima a notas normales. Entonces, cuando uno se aproxima al siete, ocho, deja de ser realmente… Ya el resultado deja de importar, porque el método puede haber sido muy malo y conducirte a la misma nota que un método muy bueno. Y ahí la calibración tiene que ir por otros medios, de nuevo personales, que no tienen en cuenta la nota. Pero la nota sí que puede ser un buen medidor de saber, oye, por ejemplo, si estás sacando un tres en una asignatura, tu método no es bueno. O le has dedicado muy poco tiempo, también puede ser. Pero desde luego, el método, incluyendo el tiempo que le has tenido que dedicar, no ha sido bueno. Eso está claro. Ahora, si has sacado un diez, puede haber sido un mal método, si no aciertas constantemente y resulta que eso es sistemático, ahí seguramente haya algo que sí que está funcionando bastante bien.
Vale, y para rematar con esto de expectativa realidad, dos temas más que me habría gustado comenzar con ellos al principio, pero no lo he hecho porque son más personales y mi forma particular de haber operado. Entonces, yo entré a la física y la matemática como conocimientos de primer grado que luego se puedan utilizar para reflexionar, por ejemplo, filosóficamente y demás. Yo realmente tenía esa idea de que de la matemática se pudiera saltar a la física, de la física a la química, de la química a la biología, de la biología a la psicología, de la psicología a la economía, de la economía a la religión, de la religión a la filosofía o lo que sea. Claro, si uno viviera cuatro mil millones de años, quizás se conseguiría. Pero desde luego son campos categoriales, como dice Gustavo Bueno, son campos categoriales concretos. La rama técnica que se utiliza en la física, la rama técnica que se utiliza en la matemática, están entrelazadas, pero incluso entre esas dos, que son muy cercanas, se encuentran distantes, y la generalización de esos conceptos a campos ya tan lejanos como la filosofía es muy complicada, y yo me he llevado en ese sentido un chasco, y por eso al principio estuve a punto de abandonar, y hay varias ocasiones en las que estuve a punto de abandonar.
Pero decía: «Bueno, es que Kimi, ¿qué estoy haciendo yo aquí? ¿Cuál es el coste oportunidad de estar aprendiendo esto, esto del seminario de la máquina térmica que me importa un pepino, el ciclo de Rankine, yo qué sé, o esa técnica de Runge-Kutta de que alguno me diga… en fin, mejor no, ni sepas de lo que estoy hablando. Terrorífico. En vez de estar hablando de lo importante, de la existencia y todo eso». Claro, de lo que para mí es importante; para mis amigos lo importante, bueno, depende de la persona, pero algunos amigos míos dicen: «Joder, que esto te da de comer». Bueno, luego vamos a ir a eso, que es muy importante, pero en cualquier caso, desde luego hay asignaturas que no son nada generalizables, contenidos técnicos absurdos, te vas a encontrar con bastante morralla.
Sin embargo, lo que sí me he encontrado, y esto es mucho mejor que lo que yo esperaba, es que el método aplicado sí es muy generalizable. Entonces, yo venía de la necesidad de la erudición, básicamente: cojo libros, leo libros y comienzo a citar, comienzo a interrelacionar un libro con otro, y me creo muy bien, me creo muy guay, muy pedante y todo eso por haber leído a veinte pavos, y si hay algún filósofo chino raro del siglo II, pues mejor. Esto es una ridiculez como un castillo. Y esto sí que sí, sinceramente, si yo hubiera estado en una carrera que no fuera física y matemáticas, yo considero que no lo habría aprendido.
Y es que el conocimiento generalizable que a uno le permite, frente a un problema, buscar soluciones, se generaliza el resto de la vida, porque allá donde uno necesita un libro para sacar una cita, el matemático, el buen matemático, de una cita te saca cuarenta libros. Entonces, la capacidad de deducción, la capacidad de coger una frase y decir: «Bueno, espérate, todas las implicaciones que hay aquí y todos los axiomas que se han tomado»; si uno aprende bien, si uno no simplemente hace eso de tragar, tragar, tragar, pero si uno realmente es crítico, que en la matemática es fundamental y en la física, sin duda, si uno realmente es crítico, uno va a aprender, en prácticamente todo lo que se encuentre, a dudar y también a saber deducir cosas de muy poca información. Y eso es una habilidad brutal, porque uno se puede estar a lo largo del día preguntando todo tipo de cosas y encontrar explicaciones. Pueden ser falsas, pero está encontrando explicaciones. No es como el que necesita irse a Internet a buscar explicación posible o citar a Platón, su puta madre, acerca de qué dijo Platón, y no puede pensar si Platón no dijo algo acerca de ello. Y eso, eso es un poder brutal. Eso es muy superior a coger los errores o el Runge-Kutta y generalizarlo en una teoría filosófica. Eso es una tontería, sinceramente.
Entonces, si uno adopta el approach, como le gusta decir siempre a uno de mis amigos, «el approach adecuado», realmente lo que puede sacar es brutal.
Ahora, si uno no adopta ese approach adecuado —que no necesariamente digo que sea el mío, pero sí el de los que mejores notas sacan en buena medida—, si uno adopta el approach de vamos a sacar notas, puede acabar peor de cómo empezó. Igual que ocurre en segundo de bachillerato: yo considero que los estudiantes salen mucho peor de Selectividad que cuando entraron, mucho peor. Son gente que ha desaprendido enormemente. Lo único que les han enseñado es a memorizar listas de Juan Goytisolo y Luis… Madre mía.
Y la última expectativa, que es la cuestión de la que hablan estos medios de comunicación mucho, además del asunto laboral —del que vamos a hablar al final, ya en la parte más de recomendaciones—, es la genialidad del ambiente, supuesta genialidad del ambiente. Esta gente ha sacado un trece setenta y cinco o más en Selectividad, pues tienen que ser buenos. Realmente los hay que son brutales, no lo voy a negar. Pero también los hay que cubrimos unos mínimos más o menos. Pero hay otros que tampoco son la panacea, sinceramente. Y de hecho, los profesores hay veces que pueden esperar más de lo que va a haber realmente.
Y también de los profesores yo esperaba un nivel que, al menos en la Universidad de Sevilla, no está presente, sinceramente. En absoluto. No sé si es debido a tiempos de ChatGPT cinco, que a la gente no le gusta. Es que usar ChatGPT cuatro para matemáticas se come una mierda. Pero ChatGPT cinco lo resuelve prácticamente todo. De una carrera de Matemáticas lo hace bastante bien; de Física no tanto. ChatGPT cinco es infinitamente superior a cualquier profesor de la Facultad de Matemáticas o de Física. Entonces yo ahí me he llevado un chasco, no cualquiera, pero una buena mayoría.
Estudiantes los hay que simplemente intentan sobrevivir la carrera, y tampoco es ese ambiente que yo esperaba, de Copenhague, Born, que rebosaba conocimiento por todos lados, de no sé qué, no sé cuánto. Ese mito también. O en tiempos del Proyecto Manhattan… no, eso no es el Proyecto Manhattan, eso no es Stargate, eso es la Facultad de Física de donde sea. Y el nivel, pues es el que es.
Yo considero que uno puede salir de la carrera sin haber aprendido nada demasiado importante, más allá de la disciplina y la consistencia, que desde luego, si uno no la tiene, va a tardar bastante más tiempo. Todo el que acaba en cinco años, desde luego, tiene disciplina, consistencia o le gusta mucho el asunto. Aunque también tiene que… no solo que le guste, tiene que tener disciplina y consistencia. Y eso laboralmente tiene mucha importancia, pero no es, desde luego, lo que uno esperaría lograr en un doble grado de Física y Matemáticas.
Ahora, si uno lo encara bien, puede incluso salir con no tanta disciplina —aunque desde luego debería hacerlo— pero con muchísimas cosas que no le habría dotado ninguna carrera. Eso no significa que no se lo hubiera dotado a lo mejor el mundo empresarial. Y de nuevo, a eso vamos después, porque el coste de oportunidad de estudiar esta carrera es muy grande.
Entonces, insisto, si venís aquí que sea porque queráis de verdad disfrutar de la inventiva humana, que yo creo que en la matemática… la física alcanza unas cotas impresionantes, la ciencia en general, pero también en la física y en la matemática, mucho en la física. Una inventiva increíble. No la vais a ver seguramente en primera persona. Hay profesores que sí, supongo, pero no necesariamente. Pero si, de nuevo, tenéis la forma de aprender adecuada —y esa la iréis encontrando cada uno de vosotros—, vais a disfrutar una barbaridad de eso, las ideas felices que el ser humano ha tenido a lo largo de la historia.
Pero si se trata de lo que anuncian a bombo y platillo los medios de comunicación, los genios que estudian Matemáticas e Informática o Matemáticas y Física, los que ya están rifados… Que parece que uno ya está en primero y ya viene Google a por ti. Habrá que ver después, laboralmente, las salidas, que habrán buenas salidas. También digo, en España las salidas del matemático y del físico están muy exageradas, los sueldos no son tampoco muy elevados. Pero en un mundo en el cual la inteligencia artificial puede hacer muchas tareas técnicas, el que no aprenda lo que realmente es importante, sino que se quede con ir pasando notas, tener disciplina y ya está…
Aun así, a pesar de este tono, repito que lo que yo creo que más enseña la carrera es, en buena medida, a ser bastante humilde: darse cuenta de que, cuando salga, va a tener unos conocimientos que, en fin, no son muy locos; pero que, entrando sin ser genial y aceptando uno que no es genial, uno puede acabar siendo bastante genial.
Y de hecho, yo considero que ese… Si yo me hubiera metido, por ejemplo, una carrera más fácil —me interesaba Economía, más fácil—, a lo mejor habría podido mantener el tipo en las notas y en la consistencia, y en ir avanzando adecuadamente.
Yo esta carrera, tengo buenas notas, pero tengo que retrasarla. No puedo hacerla en cinco años, la hago en siete años. En otra carrera quizás no me habría ocurrido algo así, pero si uno no se viene abajo, si nunca se desmotiva en ciertos momentos, uno no aprende lo mismo. Yo creo que no aprende lo mismo. Entonces, las hostias, como siempre, pues a uno le vienen muy bien para aprender.
Consejos y cómo son los tres primeros cursos
Más concreto quizás eso para la gente que esté interesada en estudiar el doble grado o una de las carreras individuales. Cada persona, de nuevo, tiene una experiencia diferente. Yo, en mi caso, considero que el primer año fue bastante más asumible que los que vinieron después, sobre todo que segundo.
Quiero decir, la transición, si uno ha estudiado en bachillerato bien —eso quiero hacer cierto énfasis, si uno va a estudiar esto, por favor, exténse, exténse de lo que aparece en el libro y lo que se pide en Matemáticas en segundo de bachillerato, porque si no se van a comer una mierda al comienzo—. Si uno se extralimita un poco más acerca de lo que le piden en selectividad, que es un mojón completo, lo va a tener, yo creo, bastante asumible en primero, sobre todo al principio. Yo no vi una gran step function, por así decir.
Pero sí es verdad que si uno va dejando cosas de lado porque tiene esa falta de disciplina —a mí me pasó con Informática, que es una de las asignaturas principales en primero del grado en Matemáticas— le va a hacer bola y va a llegar un momento en el cual puede ser completamente insostenible, y va a tener que pasarla al siguiente año. Yo Informática la he hecho en tercero.
De nuevo, uno en ese caso no tiene que ser perfeccionista, uno no tiene que ponerse a estudiar eso del condicional material versus la implicación a fondo, no. Ceñirse bastante y asumir que incluso con doce horas al día es imposible entender a fondo las cosas, entenderlas bien. Otra cosa es ya, de nuevo, sacar muy buenas notas, que yo creo que con cuarenta horas, cincuenta horas de estudio a la semana, pues uno puede llevar la carrera, yo creo que bastante bien. Estudiando, me refiero, incluyendo la universidad, ¿vale?
Entonces, el primer año es perfecto tanto para los que, por un lado, no están al día —ponerse al día si tienen esa disciplina, si no, pues se van a quedar un poco atrás— como para los que son muy buenos, que a lo mejor les puede resultar bastante asumible lo que le están dando. Y esto me lo han hecho saber, el compañero de mi clase, que es el mejor de nuestra promoción, me lo ha hecho saber que en primero pudo explotar mucho esa faceta de preguntar, de hacer problemas bastante complicados en los que tenía que pensar más, que a lo mejor luego a lo largo de la carrera van desapareciendo, se vuelven más tipo.
Entonces, primero a uno le dan la oportunidad realmente de explotar esa capacidad matemática, que luego a uno le va a hacer mucho más fácil todo, y realmente eso es lo que le hace un buen matemático: no hacer ejercicios tipo, sino saber enfrentarse a los problemas con pocos conocimientos que a uno le dan y atacar lo que venga.
Y por ese tiempo, supuestamente, en teoría hay menos contenido en primero, pero vamos, en primero para mí fue una salvajada, si uno quiere abarcar la cantidad de contenido que le ofrecen, por ejemplo, en el doble grado aquí, que será muy parecido en todas las universidades de España, supongo. Por ejemplo, Álgebra lineal y geometría es una asignatura que tiene una cantidad de contenido que a mí se me hizo brutal si uno la estudia bien. Claro, ¿qué pasa? Que en los exámenes hay muchos epígrafes que no caen. Y si uno se estudia los ejercicios, sabe qué ejercicios van a caer, pues no se estudia esa teoría tan brutal.
Física uno y Física dos son brutales. Es decir, uno puede leerse un libro de dos mil páginas prácticamente, y aun así se lo hubiera leído una vez y tendría superficialmente los contenidos, y tendría que repasarlo para poder hacerse la asignatura. Ahora, si uno se ciñe a los planes de estudio concretos y lo que cae, pues a uno le da tiempo. Precisamente, yo me arrepiento de no haber hecho eso, ceñirse a eso, no extralimitarse tanto con libros, etcétera. Ceñirse a eso, pero en eso que uno hace, hacerlo muy bien, aprender a hacer muy bien todo lo que a uno le suponga pensar, pensar, pensar. Eso es donde tiene que estar el enfoque y no tanto en ese enciclopedismo que a mí me gusta de: venga, ya me he acabado el libro de Física uno, pues me cojo otro y así.
A mí me resultó fácil en esa asignatura al final, concretamente. O sea, yo en esa asignatura al final sin hacer un problema, pues la aprobé, y a la gente pues le costaba, claro, porque me había leído no sé cuántas páginas de tíos haciéndolo. Pero se me vino todo encima ya con Álgebra, que a la gente le parecía más fácil, pues a mí me pareció inasumible y la aprobé por los pelos. O sea, que aquí todo depende un poco de cuál es más fácil, Física o Matemáticas.
Primero, para mí Física fue más fácil si uno se ciñe a los contenidos, bastante más fácil si uno se ciñe a los contenidos, pero si no se ciñe a los contenidos es terrible. Matemáticas, repito, a mí siempre me ha resultado un poco más complicado, pero tampoco es una cantidad de materia tan abultada.
Una cosa que también me gustaría comentar es que en Matemáticas, en segundo de bachillerato, el primero es un poco a su bola.
Pero en segundo de bachillerato, pues sí está más o menos bien construido si los profesores lo explican bien, en el sentido de que uno puede entender por qué está haciendo las cosas. Si a uno le explican que las matrices las va a usar en la geometría en tres dimensiones lineal de los últimos temas, pues le va a ir viendo cada vez más sentido a las matrices y a los sistemas, por supuesto. Con las funciones, pues uno le ve bastante sentido a la integral definida. Si a uno le explican que la integral luego se va a usar para la integral definida, pues uno va captando bastante. Es bastante concreto.
En cambio, en la carrera, aunque a mí no me resultó al principio tan abstracto, yo pensaba que iba a ser más abstracto aún, sí es brutal la abstracción subyacente que hay de la que tú no te estás dando cuenta. Es decir, yo veía espacios vectoriales y realmente me estaban explicando una cosa completamente general, completamente abstracta, y yo pensaba que me estaban hablando de los vectores en 3D que yo había dado. Obviamente, de esto me di cuenta rápido, pero quiero decir que uno intenta hacer en su mente ciertas simplificaciones y realmente lo que le están explicando es mucho más general de lo que le parece en los primeros cursos.
Entonces, si uno tiene realmente claro por qué en los primeros cursos está dando lo que está dando, de la forma en que lo está dando, y entiende que no es arbitrario que a uno le estén explicando el teorema de Pitágoras, por qué no te están explicando el teorema de Pitágoras en la geometría corriente. Por ejemplo, el producto escalar, que en bachillerato se ve con un caso concreto, el producto escalar, la ortogonalidad. Yo cuando lo di en álgebra lineal y geometría me parecieron temas fáciles, porque digo esto. Claro, cuando luego lo ves que se puede aplicar a funciones de forma brutal, a series de Fourier, el tema de la ortogonalidad, espacios de funciones. O sea, realmente hay una cantidad de abstracción. Y eso es superconcreto, quiero decir, luego se puede abstraer mucho más. Pero cuando uno le va viendo las orejas al lobo, realmente, de la abstracción que subyace a un determinado contenido que uno está dando, es cuando realmente ve la brillantez de lo que le están enseñando. Si no, le puede parecer un poco roñosa la forma de explicarlo.
Como los profesores realmente no lo explican muy bien, o depende, pero lo tienen demasiado interiorizado. Entonces, al tenerlo tan interiorizado, no son capaces de ponerse en el pellejo del alumno.
Aquí os comentaré una cosa que sí dijo un profesor, creo que fue la primera clase de la universidad que di, que fue justamente esa asignatura de álgebra lineal, tal Fernando Muro. En la primera clase comentó: «Bueno, cada año soy peor profesor, porque cada año estoy más lejos de vosotros, cada año sé más matemáticas y ustedes sabéis lo mismo todos los años, porque siempre salís de los mismos conocimientos de segundo de bachillerato, incluso saben cada vez menos. Entonces, cada vez han pasado más años desde que yo di segundo de bachillerato, cada vez me es más difícil ponerme en vuestro pellejo.»
Efectivamente, a ese profesor le costaba ponerse en nuestro pellejo, pero él era consciente de eso, tampoco lo cambió demasiado, aunque no era malo ese profesor. ¿Qué recomendación dio? Y la cual, con la cual yo estoy totalmente de acuerdo: que uno no intente de antemano recorrer el contenido tal y como a uno se lo presentan de forma lineal.
Entonces, a diferencia de en bachillerato, donde uno puede perfectamente entender los conceptos uno a uno tal como se lo presentan, en la carrera esto no es así ni de coña. En física sí, más, pero en matemáticas ni de coña. Entonces, es mucho más lógico hacer pasadas. Hacer una primera pasada más superficial. Cuando uno ya tiene claro cuál es el punto al que quiere llegar, haces la segunda pasada y ya vas viendo: «Ah, joder, esto tiene utilidad por eso. Ah, esto tiene utilidad por aquello.» Es muchísimo más fácil la retención. Y cuando ya uno tiene ese recorrido hecho, la tercera pasada ya es de complementación, de: «Joder, si yo hubiera abordado este problema, ¿cómo lo habría hecho? ¿Se me habrían ocurrido las mismas ideas?»
Entonces, esto es algo de lo que he hablado mucho con uno de mis amigos, con el que más estudio. Muy importante, de nuevo, tener cerca a otras personas, muy importante estudiar en equipo. Yo considero que todo lo que he aprendido acerca de cómo abordar el aprendizaje, valga la redundancia una vez más, es debido a haber trabajado en equipo. Dos personas, tres personas, las personas que sean. Puede ya haber más solapamientos si son más de tres personas, pues ya es más complicado trabajar. Pero dos, tres personas, buena idea.
Esto se hace especialmente fácil en ese caso, porque una persona a lo mejor ya tiene un conocimiento que el otro no tiene y viceversa, y le puede permitir ver: «Oye, por esto me han dado este teorema.» Y el otro dice: «¿Cómo? Espérate, explícame eso. ¿Qué estás sacando?» «Sí, sí, sí, no te…
“No, no, no sé de lo que me estás hablando.” Y ya te dice por qué se va a utilizar eso. Y viceversa, tú se lo vas a explicar a otro. A uno se le ocurre la idea de lo que luego va a ser un teorema y luego el otro sabe que ese teorema iba a aparecer y dice: “Sí, sí, es que ese es el teorema, en plan, me lo acabas de decir, ¿no?” Y es como mucho más reflexionar sobre el contenido de forma integral. Lo estás haciendo eso con varias pasadas de forma implícita, aunque no te des cuenta, porque claro, son varias personas, entonces tienen conocimientos distintos. Estás comparando, estás solapando dos formas distintas de abordar el problema. Muy recomendable.
Por pasar al siguiente curso, ya digo que yo llevo… Este va a ser mi cuarto año, el que voy a empezar ahora, pero realmente las asignaturas de primero y segundo las he hecho en tres años. De tercero he hecho un par, pero también sé más o menos el conocimiento que requieren. Pero de segundo es el año, para mí es un año gordísimo. Es, yo creo que es brutal. La supervivencia en este caso pasa claramente por, o bien lo haces en más años, o bien vas a tener que pasar cosas por encima. O sea, o bien vienes muy preparado de primero, en cuyo caso aun así vas a tener que pasar cosas por encima, o bien, pues eso, te lo haces en dos o tres años. Hay mucha gente que se queda en segundo muy estancada, ¿no? En primero no se queda casi nadie. Entonces, hay asignaturas muy gordas, muy densas, todas ellas, considero yo. Entonces, si uno sigue con su mismo método en primero, que a lo mejor le resultó adecuado, puede comerse una mierda, quizás no.
A cada persona le va a resultar más fácil una u otra. A mí, por algún motivo, el álgebra me cuesta una barbaridad, y hay una, en la Universidad de Sevilla, Álgebra Lineal y Geometría II. Me podéis preguntar todo lo que queráis, si vais a estudiar en esta. Me pareció una salvajada, pero en cambio otras que a otros les pareció una salvajada, pues se me dieron bien, topología. Depende mucho de la persona realmente, pero estaréis de acuerdo en que estas van a ser tremendas.
Y muchas veces no es lo que parece. En el caso de física, yo iba a las clases y no las estaba estudiando. Me parecía todo muchísimo más fácil, pero muchísimo más fácil que matemáticas, porque en matemáticas directamente es abstracto. Entonces, para seguirle el hilo tienes que estar al día puesto, al día. Pero en física es muy fácil realmente sentir que te estás enterando y que realmente no te estás enterando de nada. Es muy peligrosa la física por eso. Entonces, yo creía que tenía prácticamente hechas esas asignaturas yendo a clase, lo cual es un absurdo total, porque la física, la complicación que tiene en buena medida es, además de la matematización de algo que es en sí cualitativo, el tema de los principios, qué se está asumiendo, qué no se está asumiendo. Y luego cosas que parecen de esa matematización triviales por cómo uno las ha dado en otras asignaturas, luego se da cuenta de que esas asignaturas de matemáticas estaban en un subcaso mucho más simple y que la herramienta que se estaba utilizando en física no es ni de coña aquello de lo que estabas hablando en la asignatura de matemáticas.
Entonces, por ejemplo, yo la primera vez que escuché grados de libertad en mecánica, estaba pensando en grados de libertad en un sistema lineal. Nada que ver, nada, absolutamente nada que ver. O por ejemplo, el uso de derivadas parciales en termodinámica. Una cosa es como a uno le explican en matemáticas sencillas, en diferenciación de función de varias variables, esos teoremas, esas condiciones. Y luego la salvajada que es meter la dependencia entre variables que a uno no se la explican y que está ahí en termodinámica, y uno puede asumirlo. Bueno, uno tiene que asumirlo, pero siendo consciente de que lo está asumiendo, de que el profesor acaba de hacer ahí una cosa que es, en fin, los físicos, terrorismo puro eso, ¿eh?
Por cierto, no he dicho nada de las prácticas. Hay prácticas, evidentemente, en física, laboratorio. En el caso de la Universidad de Sevilla, para mí están nefastamente planteadas. Uno las hace antes de las asignaturas, entonces no tiene conocimientos de las asignaturas y, sin embargo, están las prácticas, entonces no sabe muy bien cuál es el interés de lo que está haciendo en el laboratorio. Supongo que en los últimos años ya será distinto, pero los primeros años esto, para mí, es un despropósito, está muy mal planteado, muy mal.
Y bueno, pues eso, en segundo uno va sintiendo que ya conoce bastante más de lo que va la película. Al final, en primero, en un año has estudiado más matemáticas conjuntas prácticamente que en todos los años de tu vida juntos. Entonces, joder, ya has aprendido un poco más a trabajar con demostraciones, has aprendido un poco más a pensar como un matemático, se supone, aunque bueno, tampoco mucho, pero algo sí. Y ahí es cuando ya puedes empezar tú, o sea, puede tu inventiva empezar a rodar un poco, si no eres muy bueno. Si eres muy bueno, ya los que eran muy buenos lo hacían en primero.
Pero yo en mi caso, que era bastante malo en física y matemáticas, solamente empecé a cogerle ese gustillo de probar las cosas, saber lo que sale y demás, a finales de segundo y principios de tercero. Entonces, ya pues asignaturas que parecen básicas, pero realmente si uno les riza el rizo: ecuaciones diferenciales, series de funciones, integral de Lebesgue, incluso en cálculo numérico, en tema de ajustes, ya lo veréis, que a mí me parece que está muy bien para darle vueltas y demás. Pero cuando uno ya tiene esa base, el primer año se siente todo un poco oxidado, un poco torpe, un poco como si faltara ahí agilidad. Y ya uno empieza a coger más eso, agilidad, no necesariamente de cálculo, pero se le ocurren las ideas más rápido. Y en tercero, al menos aquí en esta universidad, las asignaturas son más prácticas, en el caso de matemáticas; en física, pues continúa lo suyo, fáciles, excepto óptica, pero en matemáticas son asignaturas eso, más prácticas.
Yo, cuando entré en la carrera, esto es algo que me ha sorprendido, yo tenía un ánimo completamente teórico. Entonces, a mí me interesaban los fundamentos, a mí me interesaba eso, el origen de todo en la física, el origen de las cuatro fuerzas de la física y demás. Pero conforme uno va avanzando en la carrera, uno va a tomar un determinado rumbo que a lo mejor es inesperado. En mi caso ha sido el de la matemática práctica, y me interesa mucho más ahora mismo la matemática práctica que la matemática teórica. Mucho más que teoría de grupos en álgebra —no es que no me interese—. Me interesa mucho más, por ejemplo, algo tan impresionante para mí como es que con un cálculo de probabilidades, estadística, que es lo que se empieza a dar en tercero, pero se empieza a dar unas pinceladas superbásicas, puedes acabar construyendo ChatGPT. A mí eso me parece una locura.
Siempre he pensado en cómo es posible que, dándose la física como se da en una facultad, los aviones no se caigan, los cohetes lleguen hasta la Luna, cuando ya digo, se hacen esas trampas. Y en el caso de las matemáticas, pues lo que me hace darme cuenta de que oye, pues no todo está mal realmente, porque hay veces que uno lo duda, viendo a los profesores y viéndose a uno mismo y dudando de sus propias facultades para sumar uno más tres, es como al final el ser humano ha sido capaz de construir, por ejemplo, eso, inteligencias artificiales que son modelos matemáticos, estadísticos, probabilísticos, que es una locura eso. Y uno se da cuenta de lo poquísimo que sabe cada año que pasa, de lo poco, poco, poco que sabe y de lo poquísimo que va a saber cuando salga.
Entonces, cuando uno ya va viendo en lo que se puede especializar un poco más, ya digo yo, en temas estos de probabilidad, temas prácticos, me di cuenta, digo: joder, quillo, es que este conocimiento no lo tiene ni el mejor de esto en España. El recorrido que necesito para saber, para estar al día de lo que necesito, eso, para construir ChatGPT, es veinte años de dedicación total a esa rama concreta. Una locura. Si no, uno no hace nada, realmente.
Y esto se va viendo, de hecho, con los profesores, en la medida en que uno va teniendo más nivel. Entonces, yo en primero, evidentemente, no iba a decir: oye, este profesor no tiene ni idea, porque es que no. A ver, unos se veía que manejaban más, otros menos, pero en tercero esto ya se ve claramente. Entonces, hay ocasiones en las que el alumno ya sabe más que el profesor, sinceramente, sin más que el alumno se estudie bien la asignatura. ¿Por qué? Pues porque el profesor es catedrático y todo lo que tú quieras, pero es especialista en un campo concreto, y a lo mejor ni siquiera es el de la asignatura que está impartiendo. Y en la asignatura que está impartiendo puede cometer verdaderas aberraciones que a ojos de una persona que esté en segundo o tercero de carrera son terroríficas. Y esto empieza a ocurrir.
Yo, es el motivo por el que, de nuevo, acudo más a la inteligencia artificial que a los profesores. Para gustos, colores. De nuevo, este amigo que digo que tiene tan buen desempeño, el mejor de mi promoción, acude mucho a los profesores. Quizás yo lo estoy haciendo muy mal. Pero bueno, aquí sensaciones hay para todos los colores.
Yo considero que cada año que pasa uno se va dando cuenta, ya digo, tanto más de las limitaciones de uno como también de la mente humana en general, que es que no da para mucho cuando estás con algo tan complejo, supuestamente complejo, porque luego la inteligencia artificial lo hace bastante bien.
Y con esto quiero cerrar algunas cosas, ¿vale? Con la inteligencia artificial, en primer lugar, tenéis que usarla en esta carrera con, obviamente, modelo razonador, jamás lo otro, pero si usáis modelo razonador, yo considero que es indispensable para avanzar bien hoy en día, rápido, eficiente. Uno puede pensar que simplemente con desarrollar la capacidad de razonamiento matemática es suficiente. Y supongo que si uno va a ser muy, muy bueno y genial, eso, con eso basta.
Pero si uno realmente cree que puede haber un cierto problema en la invasión que las inteligencias artificiales van a emprender en terrenos técnicos como la física y la matemática, en un mundo en el cual ChatGPT ya supera al noventa y nueve coma nueve por ciento de matemáticos en las olimpiadas de Matemáticas, y de Programación. Y de Física, porque no hay, pero si no, también estaría ahí. Digo, en un mundo en el que a lo mejor lo técnico es más susceptible de sustitución directa y en el cual, pues hay que quizás rebajarle un poco esos humos a: «Ah, los matemáticos son los más inteligentes». Porque claro, si coges el coeficiente intelectual con las mediciones que coges ahora, pues sí. Y luego resulta que de otras cosas, pues poquito. Pero vale, comprando todo lo positivo, si ocurriera que fuera sustituible en mayor medida de lo que creemos, al menos seamos capaces de tender puentes entre lo que sabemos, nuestros conocimientos y lo que nos puede hacer la IA para no quedarnos atrás con respecto a los muy buenos.
Mi idea aquí es que los muy, muy buenos, top uno por ciento de la facultad de Física o Matemáticas, o cinco por ciento, esos van a tener un futuro más brillante que nunca. Pero los demás, los que vamos ahí intentando sobrevivir la carrera, nos han vendido que esto es el futuro, que en una economía digital y que España está transicionando poco a poco, a pesar de todo, a una economía digital, los matemáticos y los físicos están rifados. Yo no sería tampoco tan positivo, tan optimista, porque rápidamente podrían ser sustituibles y a pesar de que hemos tenido un impulso importantísimo entre 2017-2025 de este tipo de profesiones aquí en España, esto podría cambiar completamente de aquí a que ustedes acaben la carrera y yo también.
Así que si les encantan las Matemáticas, si les encanta la Física, yo creo que es un sitio fantástico en el que estar, sin duda. Si no les encanta la Matemática y la Física, pero tiene ese prestigio y piensan que laboralmente también le va a ir bien y a lo mejor lo van a poder implementar. En mi caso fue por eso, fue por: oye, no sé qué estudiar exactamente. Podría estudiar Economía, podría estudiar Filosofía, podría estudiar Matemáticas, Bioquímica, lo que me interesara un poco. Me interesaba todo, entonces poco todo. Pero si me meto en Física y Matemáticas, al final la Física tiene aplicaciones en muchas cosas, las Matemáticas tienen aplicaciones en muchas cosas. Voy a tener un buen salario y voy a tener incluso tiempo para otras cosas porque se me dan bien.
En mi caso, yo no me arrepiento de haber entrado, pero si tuviera que tomar la decisión ahora, habida cuenta de lo que sé de la inteligencia artificial, quizás no lo haría, debido a ese factor que es bastante importante. Y es que a uno le están vendiendo la moto a la hora de decirle que esto le puede salir tan bien a nivel laboral y quizás no sea en absoluto así, y a ver dónde acaba. Entonces, estas cosas también se pueden aprender afuera, no de la misma forma, supongo, pero desde luego que se pueden aprender si lo que uno va a hacer es pasar la carrera simplemente haciendo lo que la mayoría al final estamos obligados prácticamente a hacer, que es que si uno lo quiere hacer cinco, seis, siete años incluso, va a tener que ver superficialmente las cosas, va a tener que taparse la nariz y decir: «Ah, me presento. ¡Ah, que tengo un cinco! Perfecto. Oh, que tengo un diez. Guau».
Yo llegaba a tener exámenes en los que mientras estaba haciendo el examen, digo: «Voy a sacar un dos», y el profesor me ha puesto un nueve y medio, y era el mejor examen. Pero realmente la sensación propia era de no tener ni puta idea. Son sensaciones que quizás no recomendaría a una persona que no tenga completamente claro que eso le va a ser de utilidad en el futuro, porque si no puede tirar la toalla.
No déjense llevar por los medios de este doble grado donde están los genios, recuerden la construcción antes de 2008 o recuerden toda la gente que estudió audiovisuales y estudió cosas de informática antes, poco antes de los 2000. La de tiempo que ha pasado, han pasado quince, veinte años hasta que de verdad han empezado a poder repuntar, no solo en España, sino también en otros países. Que esto te ha tardado más de lo que parece. Y en este caso concreto, yo creo que hay otras habilidades que van a ser más importantes y que a no ser que uno vaya a ser muy bueno y tenga una gran pasión, no le merece la pena el coste de oportunidad de hacer otra cosa.
Si uno lo encara bien, fantástico. Si a uno le encanta la matemática, si a uno le encanta la física, adelante, es el sitio, literalmente vais a disfrutar como enanos. Si no, no necesariamente. Y en cuanto a una vez ya dentro, trabajar en equipo. Sobre ir a clase, he sido muy negativo con el tema de los profesores. Tiene partes positivas en el sentido de que es estar con los compañeros, aunque yo no recomiendo que dentro de la clase uno esté de cháchara, porque si no luego se va a comer una mierda.
Pero bueno, si uno quiere pasarse el día en la facultad, pues evidentemente vas a clase, luego te quedas con tus compañeros —cosa que yo no he hecho mucho, más que con pocos de ellos—, pero te permite tener la inercia de: «Joder, este está estudiando también para ese examen, pues también lo voy a hacer yo». Si no vas a clase, que es lo que a mí me ha pasado, te vas a quedar atrás seguramente, a no ser que tengas una disciplina tremenda, porque no vas a tener los incentivos que tienen los demás de estas notas.
Es muy fácil quedarse atrás realmente porque no tienes nadie forzándote a que te presentes a ese examen en el cual vas supermal y que no es como un examen de una asignatura, de una carrera más sencilla, que te puedas preparar en dos horas. Hay asignaturas que requieren trescientas horas o cuatrocientas horas o quinientas horas, yo creo, de trabajo muy intenso y muy duro, en el cual no puedes estar con el móvil. No, tienes que estar ahí, intenso. Entonces, es muy fácil perderte si no vas a clase, etcétera; hay muchos casos así.
Y finalmente, pues ya repito por última vez, que hay que ir mucho más allá de los conocimientos que se dan en la carrera en sí. No tiene ningún sentido aprenderse bien la definición de espacio vectorial y tenerla de por vida metida si uno no es capaz de trabajar excelentemente con su mente, si uno no es capaz de reflexionar sobre todo lo adyacente a la educación, al aprendizaje, a la memoria.
Ya digo, todo eso adyacente es, yo creo, es que uno va a tener la titulitis. Aquí en España nos hace pensar que si no tienes el grado, pues no vale para nada. Pero es mucho más importante lo adyacente, realmente. Y uno se lo puede perder, realmente. Hay que hacer un esfuerzo activo por no perdérselo, porque te puede llevar la corriente de: «Tengo que aprobar, entonces no puedo reflexionar sobre esto porque tengo que estudiar y…». Te pierdes ahí, te permite tener esa inercia, te permite tener esa disciplina.
Pero bueno, yo creo que lo que aprendes adicional afuera de la carrera, ahí en ese contexto, es muy importante y superbeneficioso.
¿Preguntas?
Y ya después de toda esta review, que al final ha sido mucho más larga que la del señor este que mencioné antes, cualquier duda que tengáis, por supuesto, los que sí que estéis pensando o los que habéis llegado hasta aquí, seguramente sí estéis pensando en estudiarlo, cualquier duda me la podéis dejar. Si no es sobre la Universidad de Sevilla, sino otra, pues que sean preguntas generales. Si no, pues a lo mejor puedo buscar algo, pero no sería la idea.
Y mucho ánimo, pues a los que lo quieran intentar, porque a pesar de todo, supongo que merece la pena, pero hay que ser consciente de lo positivo y lo negativo, lo bueno, lo malo y lo feo. Nos vemos.
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