Este texto es la transcripción del vídeo, corregida automáticamente con IA. Puede contener errores; ante cualquier duda, prevalece lo dicho en el vídeo.
¿Puede la IA hacernos mejores personas?
Muy buenas. Bienvenidos a este vídeo en el que vamos a discutir si la inteligencia artificial podría sernos de gran utilidad realmente para mejorarnos como personas, puesto que me encuentro continuamente con posiciones muy polarizantes que, o bien ven esta máquina como una salvación en todo sentido, sin querer atender a las graves consecuencias que puede tener a nivel interno, a nivel de nuestro sentido de pertenencia en una sociedad si es que resulta que ya no podemos aportar demasiado —la exclusión, por supuesto—, en pro de, simplemente, ya digo, ese optimismo: una supuesta salvación de la humanidad porque curamos todas las enfermedades, porque nos convertimos en mucho más ricos, porque tenemos mucho más tiempo. Como si acaso tener más tiempo, de cualquier forma, garantizara la felicidad; y la evidencia más clara que tenemos es como en los países occidentales, si bien en los estándares de felicidad aparecen por sobre el resto de países, en términos de sentido vital están completamente hundidos, y en general es un problema interno que esto solamente puede agravarlo.
Pero, digo, también está la posición polarizante de «me quedo solo con estas cosas negativas»: entre otras, el impacto a nivel laboral, el impacto a nivel del aprendizaje en una escuela. Desastroso informe PISA, recientemente publicado, de 2025, publicado ahora, donde el propio informe parece sugerir que se ha dado una profundización de tendencias ya iniciadas por la digitalización. Evidentemente, la tasa de retención de información, de atención, se ve muy alterada por las inteligencias artificiales clásicas aplicadas en algoritmos que captan nuestra atención, pero también ahora, naturalmente, delegando el proceso de aprendizaje, por ejemplo. Esto, entre otras muchas cosas, como que son perfectamente entendibles en el rechazo a la inteligencia artificial.
Pero es una posición bastante infantil no querer apoyarse en una nueva tecnología que pueda aportar también mucho a nivel interno si se logra trabajar con ella de un modo útil. Digo, es muy infantil el rechazo; es una posición conservadora muy sencilla, que no lleva a ningún puerto, que podría haberse aplicado a cualquier tecnología. Quizás esta sea algo o bastante más delicada, pero no necesariamente, siendo honestos. La digitalización, Internet, ya han traído muchas cosas realmente brutales —los sistemas de telecomunicaciones— para como la vida era hace cuarenta o cincuenta años. Y el que no lo haya integrado, pues se queda completamente afuera; por ejemplo, en términos de querer tener un impacto positivo en otras personas, si no te subes de alguna forma al carro de Internet, por ejemplo. Entonces, con esto puede ocurrir algo similar.
Y naturalmente, todavía no está muy claro en qué puede ser de utilidad una cantidad de cómputo brutal —en forma de una inteligencia que no es la nuestra, pero que es muy útil para muchas cosas— al propio cultivo de uno mismo. No está del todo claro. Igual que tampoco tenía por qué estar del todo claro aplicar la electricidad a todo para lo que ahora mismo se aplica dentro de un hospital, una sala de operaciones o lo que sea, en el momento en que se inventó la propia electricidad. O invención: el hecho de ser capaz de utilizarla nosotros ingenierilmente, haber conseguido esa comprensión profunda del electromagnetismo. No salta al momento la utilidad práctica que puede tener. Saltan algunas, como puede ser la luz. A lo largo de los años van surgiendo otras.
Y mucho más complicado, además, podría ser decir: «¿Y para qué sirve a nivel interno la electricidad?». Y evidentemente, si mejoran los estándares de vida y tienes más tiempo, etcétera, pues en principio deberías poder dedicarte más a mejorarte como persona, y además puedes ayudar en muchas otras cosas que antes no podías hacer, como por ejemplo, de nuevo, en un hospital o, evidentemente, todo lo que sea relacionado con salud; cualquiera estará de acuerdo. Con la inteligencia artificial podemos hablar de términos externos, como he dicho, de salud, pero también me interesa ese aspecto interno.
Stalker y la verdadera intención
Entonces, la pregunta sería: si a uno le dan ahora mismo una cantidad de cómputo extrema con los modelos de inteligencia artificial más avanzados, en este momento, ahora mismo, que se va a quedar rápidamente desfasado, Gemini a nivel pro, GPT-5.1 a nivel máximo, si te dan un millón de euros en tokens de estas inteligencias artificiales, te pueden cumplir cualquier deseo tuyo prácticamente dentro de un ordenador, ¿qué se puede hacer con ellos que no sea simplemente quizás ganar dinero? No sé, creando canales de YouTube fantasma que, por cierto, ya gracias a Dios YouTube está retirando, o cualquier tipo de frivolidad. ¿Para qué se puede utilizar eso?
Y me recuerda esto un poco a la película Stalker, de Tarkovsky, donde está esa zona que se llama literalmente la Zona, donde hay una sala en la que tú llegas, piensas tu deseo más profundo, no el que pides necesariamente en ese momento, sino tu deseo más profundo, del que quizás ni siquiera eres consciente o al que no te quieres enfrentar, tu intención más verdadera se hace realidad. Toda la película es la llegada a ese lugar, la Zona, donde se cumpliría cualquier designio interno.
Me da la sensación un poco de que todo en la vida funciona un poco como esa travesía hacia la Zona. Buscamos por todo tipo de métodos, cada uno a su manera. Uno buscando ser un extraordinario pianista, otro un extraordinario poeta, otro vivir completamente tranquilo y sentir todo tipo de experiencias en viajes o lo que sea. Otros les encanta ayudar a personas en el sistema sanitario o haciendo voluntariado, lo que sea. Muchas formas que uno puede tener de encaminar su vida. Pero normalmente, casi siempre, no está tan clara, exceptuando quizás este último del voluntariado, la intención final de todo. No está tan claro por qué se gana el dinero más que para poseer más, sentir más placer, etcétera. Y se supone que eso te lleva directamente a la felicidad.
Entonces, ahí la historia sería que el designio profundo que querríamos que tuviera lugar al llegar a la Zona es poder perpetuar nuestro placer de por vida o lo que fuera, y nuestra travesía hasta esa Zona, que sería ir construyendo nuestro capital a lo largo de los años, o ir construyendo nuestro canal de YouTube a lo largo de los años, o lo que sea, parecería estar subordinada a llegar allí para que se cumpla ya por fin ese deseo. Sin embargo, honestamente, todos sabemos que le damos un énfasis mucho más grande al camino que al final, porque hay algo de nosotros que sabe que la intención final que nos mueve en la mayor parte de los casos no es garantía de demasiado.
Y así, por ejemplo, si fuera el caso del dinero, por caso paradigmático, el paradigma extremo de esto sería Elon Musk. Y naturalmente, ya sabemos que Elon Musk muy feliz no es que sea. Es como que en cierto sentido estamos tan obsesionados con lo que estamos haciendo ahora, es decir, con el camino hacia la Zona, pensando: «Bueno, pues ya cuando lleguemos a la Zona ya sabremos qué hacer. Ya cuando podamos pedirle al genio de la lámpara lo que queramos, ya se solucionará todo». Y realmente no. Hay una pregunta seria y genuina mientras estás en ese camino: de qué le vas a preguntar exactamente, qué le vas a pedir exactamente que se cumpla. ¿Te conoces a ti mismo lo suficiente como para saber lo que en realidad vas a pedirle cuando estés allí?
Entonces, damos mucho énfasis, miopemente, a las cosas que hacemos en el corto plazo, en el medio plazo, frente a la intención que realmente las mueve o debería moverlas. Cuando a uno se le plantea de frente una situación que es casi como la Zona o casi como el genio de la lámpara, y se le dice: mira, que ahora se te van a cumplir tus designios, ¿qué es lo que quieres?, lo que puede ocurrir es que en ese momento no sepamos exactamente qué es lo que en realidad queremos. Si no, no se explica naturalmente por qué, conforme uno va subiendo en la pirámide de Maslow, esta de necesidades básicas, de seguridad, de atención, lo que sea, y al final más existenciales, psicológicas, etcétera, te vas dando cuenta de que en realidad todo lo de arriba estaba vacío. No habías encontrado nada para eso.
Entonces, cuando a uno le ponen de frente uno de estos genios de la lámpara, eso permite una reorientación, una reflexión acerca del cambio que uno puede protagonizar en sí mismo, y dejar de darle tanto énfasis a un falso camino que en realidad no era el que quería, sino que lo estaba ejerciendo casi más por inercia que por otra cosa.
Entonces, volviendo al tema de la inteligencia artificial, cuando a uno le ofrecen una cantidad exorbitante de cómputo, forma de inteligencia, ¿qué haces con ello? Es una pregunta que va a ser un buen proxy de tu verdadera intención. Uno mismo, porque a mí me ha ocurrido, se plantea: bueno, ¿y por qué estoy queriendo resolver estas cosas frente a otras? ¿No será que mi intención no es tan pura como yo creía, ahora que realmente tengo el poder para, valga la redundancia, ejercer algo que antes no podía?
Entonces, la intención pasa a estar en un plano muy superior, en un momento en el que ya no tenemos que dedicarnos a otras cuestiones inferiores, por así decirlo.
Y estas cuestiones inferiores pueden ser muchas más de las que creemos. Entonces, por ejemplo, podría ser obvio que la inteligencia artificial ojalá se dedicara a todo tipo de tareas automáticas que a nadie le guste hacer. Eso, evidentemente, tiene una consecuencia muy importante en las personas que ejercen ese oficio si no pueden reacomodarse a otra cosa.
Pero supongamos algo que a priori no queremos que sea automatizado, es decir, algo peor, en el sentido de que, aunque este caso afectaba, en este caso hay más consenso de qué mal que una inteligencia artificial pueda empezar a escribir libros mejores que seres humanos, mejores que la mayoría de seres humanos y que la mayoría de intelectuales de todos los colores.
El shock al ego del creador
En ese momento se abre una ventana de oportunidad —casi una ventana de volatilidad— debido al shock al ego que imprimía una falsa necesidad de camino: «Realmente mi tarea en esta vida es ser escritor». En el momento en que una inteligencia artificial te roba tu vida como escritor o te roba tu vida como matemático, o te roba tu vida como un científico de cualquier rama —honestamente, un ingeniero o un empresario, incluso eventualmente en algunos años—, te quedas huérfano de intención y es un momento muy fértil para darte cuenta de que quizás esa intención, de todas formas, ni siquiera era tan maravillosa, que había sido tomada más por motivos muy inerciales que por otro motivo.
Y esto, de cara a ser una buena persona, es muy importante, porque se puede ser buena persona dedicándose a cualquier cosa. Pero es más difícil ser buena persona, creo yo —al menos en mi experiencia—, si te dedicas de forma muy concentrada a algo, porque naturalmente hay habilidades, facultades que no estás perfeccionando, que requieren tiempo, que no todo es completamente innato y viene dado por nuestra personalidad primera, nuestro temperamento primero. Y los criterios para estas mejoras de la intención pueden ser varios. No se suele reflexionar sobre ellos, y esto es un catalizador que puede permitir que sí.
Reducir la parcialidad y el ruido
Uno sería eliminar daño en nuestra vida, eliminar toxicidad, eliminar condicionamientos absurdos, inercias de todo tipo, de toda clase. Un caso muy paradigmático sería la parcialidad que existe dentro de una clase de intelectuales o una clase de ideólogos, o de políticos, o de religiosos o lo que sea. Porque la inteligencia artificial, de esto ya hemos hablado en un vídeo llamado: la negligencia de los intelectuales con la inteligencia artificial. Hay toda una serie de sesgos, toda una serie de miopías que se generan siempre cuando uno vive en una burbuja ideológica o religiosa o del tipo que sea, también técnica. O sea, el biólogo respecto del matemático, el matemático respecto del geólogo, el geólogo respecto del bioquímico o lo que sea, que no nos permiten ver más allá en muchos casos que puede ser fundamental hacerlo. Por ejemplo, en el caso de una religión, yo creo que es fundamental.
Y la inteligencia artificial no viene con ese sesgo de fábrica. Puede venir con ciertos sesgos de fábrica, no vamos a decir que no, evidentemente, pero puede hacer una recopilación de diversos puntos de vista muy válida y sobre todo justificárnosla de tal forma que le saca el máximo jugo a la posición que está intentando defender. Y de esto ya hablamos también en otro vídeo llamado: menos libros y más inteligencia artificial o el fetichismo del libro.
Entonces, esto es una oportunidad para reducir parcialidad, que es una condición nefasta para ser buena persona, porque no te permite tener una visión imparcial frente al resto de personas y de seres, honestamente, animales también, frente al resto de formas de pensar también, etcétera.
Otro aspecto sería la atención. Ya hemos comentado antes cómo es un desastre lo que lleva ocurriendo décadas en PISA y esto parece no haber hecho más que ahondar. El déficit de atención es muy importante. Pero hay algo que, aunque suene a marketing por parte de gente como Demis Hassabis, dentro de DeepMind, que han hablado acerca de cómo quieren que esta tecnología, en concreto la inteligencia artificial generativa de los LLMs, pueda utilizarse para que no necesitemos extraer información de lugares tan tóxicos como el algoritmo YouTube, donde viene todo mezclado en un batiburrillo, sino que se pueda acudir directamente a la fuente que nos interese en la propia inteligencia artificial, que no está diseñada para captar lo máximo posible nuestra atención. Tiene un alineamiento de objetivos diferente la empresa si te quiere retener en YouTube a si te quiere retener un chatbot, que tiene que encontrar suficiente utilidad para captarte, pero no como para que te absorbas en eso, porque entonces le consumes más cómputo del que debería. O sea que ni siquiera tiene el incentivo de que estés todo el día ahí metido.
Entonces, como digo, esto puede generar una dinámica muy positiva, en la cual para informarnos de noticias, para informarnos de cualquier tema que nos interese, que antes para aprender sobre él nos metíamos en un vídeo de YouTube y al lado nos salía un gol de Messi, unos shorts asquerosos, algo que nos drena atención de forma brutal, pues que ahora se pueda aprender por medio de la inteligencia artificial, que además se personaliza, se convierte en nuestro mejor aliado, en el sentido de que es muy paciente para nuestra forma, torpe o no torpe, de aprender, y se personaliza a nuestras necesidades. Ya digo, puede mejorar sustancialmente, si se utiliza bien, la atención y nos puede permitir abstraernos de todo el ruido de una forma que quizás antes no era tan posible, porque si querías estar informado mínimamente, de alguna forma vas a estar expuesto al sensacionalismo, te quieras o no, sea el periódico que sea, o sea el canal que sea, sea el algoritmo que sea, de cualquier red social. Mientras que con la inteligencia artificial tú le puedes decir que te informe de ciertos temas, de cierta forma, muy aséptica y ya está.
Entonces, eso es un pilar, el tema de eliminar cosas que realmente no aportan mucho a nuestra vida, pues en esto puede ayudar mucho la inteligencia artificial, nos puede convertir realmente en mejores seres humanos, quitándonos de la mierda que nos contamina. Y después, también ayudarnos a desarrollar otras cualidades, y esto vamos a ir inmediatamente después, y, por tanto, también a ser capaces de ayudar dentro de lo posible con esas facultades que vamos desarrollando, que sería el tercer pilar de una intención sana. En este último sentido, por ejemplo, el hecho de poder no dedicarnos a cuestiones ni de tipo tan logístico.
De la logística al trato humano
Fantástico que existan ingenieros, fantástico que existan informáticos, fantástico que existan físicos o matemáticos, todas las profesiones que hay en el mundo, técnicas y no técnicas también. Estoy mencionando las intelectuales por ser más automatizables. Cualquier trabajo de oficina, naturalmente, que la enfermería o que barrer una ciudad, evidentemente. Entonces, de momento. Entonces, por eso menciono estas profesiones.
El hecho de poder eliminar dedicaciones puramente logísticas, que ya digo, está muy bien, pero igual que estaba muy bien que las personas fueran campesinas, ganaderas, tejieran a lo largo de toda nuestra historia, básicamente. Fantástico. Pero en el momento que aparece una máquina que pueda hacerlo más rápido y mejor, pues está también fantástico que menos personas tengan que hacerlo y se puedan dedicar a, por ejemplo, grabar vídeos en YouTube o ser influencers o ser cualquier cosa que uno piense que es una absoluta maravilla, o cosas seguramente mejores que eso.
Entonces, se abre una ventana también de nuevo de oportunidad a eliminar muchas cosas que nos generan miopía, que nos drenan energía. De nuevo, el problema evidentemente será el punto laboral de qué vamos a hacer entonces. No solamente hay que decir: «No, estos son mecanismos de compensación, que el ser escritor es un mecanismo de compensación de nosotros». Y deberíamos todos dedicarnos únicamente a trabajarnos internamente, ayudar a los demás y demás. Pero ¿y qué pasa con el ingeniero que se queda sin trabajo?
Bueno, pues precisamente aquí es donde viene la oportunidad siguiente, que es, en nuestra intención, si se coloca al otro ser humano por delante de cosas que hasta ahora teníamos que desempeñar nosotros, como optimizar un algoritmo de Instagram, que objetivamente no hacen ningún beneficio a nadie, solamente generan bastante daño en general, pero que te pagaban doscientos mil euros al año por hacer ese trabajo, porque está muy remunerado económicamente, pues en el momento en que la inteligencia artificial se puede dedicar a eso de forma más eficiente que uno mismo, a hacer el trabajo bastante sucio, pues esa misma persona podría reorientarse a trabajos en los cuales la inteligencia artificial no tenga nada que aportar o apenas nada que aportar, como naturalmente los de trato humano, trato social, etcétera. De esto ya hemos hablado también en varias ocasiones.
Naturalmente, como estamos hablando ahora mismo, la propia inteligencia artificial puede ser de ayuda en este tipo de cuestiones. Pero, en general, el soporte a una persona mayor, la personalización a nivel más emocional, psicológica, etcétera, con un niño, con un adolescente en su centro de estudios o en un hospital o en una consulta psicológica, etcétera, pues cuantas más personas se puedan dedicar realmente de forma última a ese trato humano o, yo qué sé, hacer una función teatral, hacer películas, lo que sea, cualquier cosa que tenga supuestamente conexión con otros seres humanos, va a colocarse por encima.
Y no necesariamente eso tiene que ser siempre mejor. Es decir, cada uno que se dedique a lo que quiera. Pero es una oportunidad, me refiero, para que este tipo de profesiones, que pueden ser quizás más interesantes desde un punto de vista del cultivo interno, puedan adquirir un estatus que ahora no tienen, que tienen, pero que no tienen frente a un quant, que la sociedad valora más desde el punto de vista del dinero.
En el momento en que el quant queda completamente relegado por una inteligencia artificial, incluso en el momento en que un científico queda relegado por una inteligencia artificial, ¿a qué se van a tener que dedicar? Pues naturalmente, van a tener que centrar sus esfuerzos en cuestiones que no sean sustituibles por esos sistemas, dícese el trato personal, el cultivo de estados internos que orienten esas relaciones interpersonales de la forma más sana posible. Esto es en un mundo ideal, por supuesto. Veremos lo que ocurre.
Pero desde un punto de vista personal, individual, es interesante tener esto en cuenta para cómo encaramos este futuro. Y aquí también tengo otro punto.
Desigualdad y responsabilidad
Si además creemos que se va a generar mucho sufrimiento debido a las desigualdades que se van a generar, escuchar cómo hablan personas de Silicon Valley en ciertos círculos de venture capital y de tecnófilos extremos es brutal a veces. Recientemente, un pódcast de Dwarkesh Patel con Dylan Patel. Dwarkesh Patel es un famoso podcaster de origen indio —lo cual es sorprendente que sea de origen indio y, sin embargo, la situación de su país, eventualmente con esta situación, le da honestamente bastante igual en apariencia por la forma en la que habla en sus entrevistas—, y Dylan Patel, que también tendría origen —aunque él es de nacimiento de Estados Unidos, creo— indio. Que estas personas, por ejemplo, en un pódcast reciente, hablaran del colapso de la economía mundial, de todos los «países de mierda», entre comillas; todos los países de mierda van a quebrar debido a que no van a poderse poner al nivel, etcétera, del crecimiento de los Estados Unidos. Ni siquiera el propio tesoro estadounidense va a poder financiarse debido a las altísimas rentabilidades de cualquier empresa de inteligencia artificial que haga un por cien al año.
En fin, unas estimaciones terribles. Y todos estos países de mierda, como ocurrió en los años ochenta en Latinoamérica, empezaron a quebrar. Esto va a pasar ahora con todos: con Europa, con África, con Asia, con todo el mundo. Pero en ningún momento en un pódcast de este hombre se escucha: «¿Y qué se haría con una situación así?». Estamos hablando de que puede morir de hambre la mitad —más de la mitad— de la población y te da completamente igual. Tú sigues hablando acerca de que no hay que regular la inteligencia artificial en los Estados Unidos.
Si uno se indigna ante este tipo de cosas, como a mí me ocurre; si uno cree que se va a abrir una franca desigualdad —que ni siquiera se ha abierto con tecnologías como Internet, que en general no parece haber abierto estas desigualdades, ni mucho menos—; si uno cree que va a ser más bien algo bastante traumático, con más razón debe reorientar su perfil para ser, adentro y afuera, lo más de provecho posible para los demás. Es decir, ya que la situación es delicada, no cerrarse, sino brindarse a los demás. Cultivar estados que realmente a uno le permitan estar dispuesto a sacrificar ciertas cosas de su vida si a cambio cree que va a vivir en un mundo —en ese porcentaje minúsculo de impacto que puede tener— mejor. Y en la medida en que esto se generaliza, tiene un cierto impacto.
Y no porque el Titanic se esté hundiendo y nosotros no podamos evitar que se hunda el Titanic, vamos a hacer como si nada y seguir tocando el violín. Sino, aunque quizás no nos salvemos a nosotros nuestra vida y no salvemos a nuestra esposa, a nuestro hijo o lo que sea, vamos a hacer lo posible porque ese viejecito de allí tenga una chance de un cinco por ciento más alta de sobrevivir. O ese niño de allá pueda hacerlo también. No es o todo o nada. No es o no puedo hacer que el barco se deje de hundir o me quedo tocando el violín. Sino que precisamente el hecho de que se esté hundiendo el barco debería activar una forma de vivir diferente, que tenga más en cuenta la intención detrás de nuestras acciones.
Porque un gran poder como este sí es una gran responsabilidad. Y ya hemos tenido, ya tenemos toda suerte de tecnologías, toda suerte de cosas que galvanizan desigualdades de forma brutal y, honestamente, pues no se ha sabido encaminarlo lo suficientemente bien. Y si decimos que esto va a ser peor, pues más criterio aún debemos tener para saber abordarlo. Entonces, de nuevo, es algo que nos incita a querer ser mejores personas en este panorama.
Bases de datos personales para mejorar
Y luego, además, lo que iba a decir, en todo este contexto, la propia inteligencia artificial nos puede hacer el camino más fácil para ser mejores personas. Aquí puedo poner algunos ejemplos personales muy concretos, pero precisamente cada persona tiene que encontrar los suyos haciendo esa reflexión de la zona. Si tú tuvieras esa cantidad de cómputo, ¿qué le pedirías? Y yo no siento haber sido lo suficientemente original, honestamente, en esto. Creo que se pueden hacer otras cosas. Todavía no se me han ocurrido cuáles. Tampoco llevo tanto tiempo pensándolas. Pero en el tiempo en que llevo, he ido mutando en intención. Os quiero comentar un poco cómo ha sido esa mutación y qué ejemplos tengo para mostrar.
Hace ya mucho tiempo que pienso que la inteligencia artificial aporta una gran ventaja en términos de personalización de ciertas cosas que antes no podían ser personalizadas. Por ejemplo, el desarrollo interno, el desarrollo de las cualidades que tenemos, podía depender mucho de que hubiera una persona de confianza que sintiéramos que nos podía enseñar en eso, una especie de maestro o algo así. O si estás en un contexto terapéutico, pues un terapeuta que puede ayudarte a mejorarte: eliminar ciertos miedos, desarrollar ciertas cualidades, etcétera.
Bueno, pues el problema con todo eso, evidentemente, es que, ya digo, tiene un coste humano muy alto que se representa en el caso psicológico en términos de pasta, y en cualquier otro caso, de todos modos. Si tenemos un referente que nos ayuda a convertirnos en buenas personas, normalmente ese referente no está, excepto si tenemos mucha suerte: es nuestro tío, es nuestro hermano mayor, es lo que sea. Pues va a ser difícil que podamos tener un contacto continuo con esa persona de uno a uno.
Y aquí no estoy aconsejando, porque me parece profundamente delicado, tratamiento psicológico con inteligencia artificial o algo así, que por mucho que es personalizado pueda grabar muchas cosas. Quizás sea mejor que nada. No lo sé. Yo creo que puede en general derivar en cosas peores que nada. No sé, no me meto en esa cuestión. Pero cuando uno no está en una situación muy negativa, muy necesitada realmente de terapia, de ayuda incluso psiquiátrica, sino que es una persona más o menos normal, estable en este momento, sí puede utilizarlo para ciertos elementos personalizables.
Entonces, por ejemplo, si la inteligencia artificial dispone de muchos datos tuyos de tipo personal, si estás dispuesto a dárselos, con la ventaja de que además los modelos locales, que no comprometen la privacidad en absoluto porque los corres en tu propio ordenador —que ahora mismo son malos, son equiparables a GPT-4 o superiores a GPT-4, pero modelos que ahora mismo consideramos malos—, bueno, en cuatro o cinco años tendremos modelos como Mizos corriendo en un ordenador de quinientos euros o de ochocientos euros perfectamente. Entonces no habrá ni siquiera riesgo de privacidad. Es decir, no estamos hablando de algo que tiene que esperar veinte años. Esto es algo que va a ocurrir ya.
Y si encima uno está dispuesto al coste de privacidad que supone compartirle datos potencialmente sensibles a una inteligencia artificial sobre ti, como es mi caso —si le compartes diarios, una base de datos tuya, en mi caso también la obra que tengo en mi página web, mi obra y los vídeos de YouTube, pero cada persona puede tener lo suyo—, pues eso es una gran mina de oro para la inteligencia artificial a la hora de ser capaz de personalizarse a tus necesidades reales.
Antes, tener una base de datos personal, como puede ser un diario, llamándola así de forma computacional, base de datos, podía tener muchas razones de ser, pero desde luego no necesariamente tenía la razón de ser de ser accesible y de retornar a ese material con posterioridad, especialmente si se convierte en muy abultado. Si todos los días escribes veinte o treinta minutos, tras cuatro o cinco años escribiendo un diario, se convierte en un volumen masivo que no puedes retornar si no estuvieras dotado de alguna herramienta como una inteligencia artificial.
Y es que una inteligencia artificial puede, no de una vez, porque un millón de tokens, que es lo que ahora mismo puede tener como máximo ventana de contexto, no es tantísimo, pero puede ir construyéndose una memoria paralela de los detalles importantes que básicamente encapsula todo un diario, toda una obra, toda una base de datos, sea cual sea la que tengas. Puede incluir de todo. Puede incluir tu trayectoria académica, tus errores… Es muy interesante acumular los errores que has ido teniendo a lo largo del tiempo, en la universidad, por ejemplo, o incluso laboralmente. O yo qué sé, la trayectoria en el gimnasio, la trayectoria… Acumular bases de datos que antes, ya digo, no tenían mucho sentido porque no podías volver ahí así y analizarlas de forma sencilla, pero ahora mismo, ya digo, la inteligencia artificial te permite hacerlo.
Y eso brinda la posibilidad de, en el caso de, por ejemplo, un diario o de una obra más en general, conocerte bien para que cuando tú desees desarrollar alguna capacidad específica, la inteligencia artificial haya construido una red lo suficientemente accesible para ti y para ella misma de esa obra, de ese diario, de esa trayectoria.
Entonces, ya digo que ha ido cambiando mi visión en torno a esto, porque inicialmente lo desarrollé como un proyecto estrictamente intelectual y para el canal de YouTube, etcétera. De, por ejemplo, ponerlo a analizar todas las veces en que en mi web está publicado —no está publicado nada de los diarios, solamente está publicada la parte estrictamente publicada de antemano—. Pero si yo pongo la palabra «tiempo», pues que realmente se meta a fondo a buscar por todos lados en mi obra, en qué lugares se discute con profundidad, con algo interesante, la idea de tiempo en relación a otras ideas. De forma personalizada, mi caso concreto.
Entonces, cada vez que yo voy a volver a hablar sobre el tiempo en YouTube o en mi obra, o quiero pensar sobre ello, puedo apelar primero —no necesito meterme en un diario y leer quinientas páginas—; puedo directamente acudir a esa especie de cerebro paralelo —que se ha puesto muy de moda, pero creo que no en este sentido— para acceder a ello. Os lo voy a enseñar, pero ya digo que ahora mismo no es lo que me resulta más interesante para ese fin que os acabo de comentar, pero sí me puede resultar interesante para otro.
El grafo personal y la empatía
Bien, pues aquí lo tenéis. Podemos ir, por ejemplo, aquí abajo a la línea de constelación, donde básicamente aparece un grafo bastante caótico, pero que si yo después me voy a un nodo, por ejemplo, este Platón, que es bastante habitual que lo cite, pues clico encima y ahora me salen todos los nodos que la inteligencia artificial ha considerado, y además con bastante buen criterio en general, y las fuentes de las que sale, por ejemplo, esa relación. Ya digo, pues todas las relaciones construidas con una pequeña explicación para que yo me pueda acordar. Y a la derecha, ya digo, todas las fuentes exactas para, si quiero ir, poder acceder a ellas tranquilamente. Y entre nodos, pues puedo después ir clicando y pasando de unos a otros para construir un poco mi idea a lo largo de los años de cómo he ido pensando sobre estos diferentes temas, especialmente cuando son relaciones más interesantes que lo que puede ser habitual y que lo que se me puede ocurrir ahora.
Entonces, como digo, ya no me interesa tanto esta faceta más intelectual de poder tratar estos temas de nuevo, sabiendo lo que en algún momento pasado dije, sino sobre todo para esa línea temporal que os acabo de decir, poder estar más cerca de la otra persona en un momento en el cual esa persona puede estar en una situación parecida. Me explico.
Uno de los grandes problemas en la enseñanza de matemáticas, que como ya sabéis es mi especialidad académica, básicamente, es a lo que me dedico académicamente. En las matemáticas uno de los problemas a la hora de enseñarla es que requiere mucha integración y una vez está integrado es muy difícil soltar la intuición para explicárselo a una persona que no tiene esa intuición. Para una persona que sabe sumar desde hace años, es muy complicado explicarle sumar a una persona que no, a un niño de tres años que no sabe sumar. Y esto se aplica a todo nivel, desde el comienzo hasta el final. Muy en concreto, supongo, en la secundaria, donde claro, tienes tan absolutamente asumido el significado de lo que es una ecuación de segundo grado, que a la hora de explicarlo acabas soltando una tontería muy grande que es cómo se resuelve, lo cual no tiene nada que ver con el problema que estás intentando solucionar con ese planteamiento. Entonces, te has separado, porque ya no te acuerdas de cómo era estar en esa situación, te has separado de la situación en la que tú estabas sin la intuición de saber lo que es una ecuación de segundo grado intentando entenderla.
Y esto se aplica de forma muy parecida al terreno del desarrollo personal interno de nuestras cualidades, porque hay ciertos estados que se adquieren con repetición y que no son transferibles de forma inmediata si no tenemos una gran idea del contexto de la otra persona. Y no hay nada mejor que conocer a la otra persona, que conocernos a nosotros mismos, pero no solo ahora, sino también en el momento en el que podíamos estar de forma más cercana a esa persona.
Entonces, por ejemplo, para mí este nodo va a ser útil no solamente en matemáticas para yo después enseñar matemáticas, sino que también espero que me sea útil para cuando yo hable del amor en unos términos quizás muy separados a los que para otra persona de una edad menor o de mi misma edad o de mayor edad considere que es amor, no distanciarme tanto debido a mi interpretación presente, sino poder volver a los momentos en los cuales yo mismo tenía una visión de amor muy diferente a la que ahora mismo tengo, que tengo integrada de esta forma, y eso me permite empatizar mejor con esas personas.
Quizás es algo un tanto alambicado, pero en todo caso, si no os parece esto tan interesante, porque efectivamente tiene un coste hacerlo, yo creo que de todos modos es más aconsejable que nunca, por este sentido de poder volver rápidamente a hacerlo muy accesible a uno mismo, el estudio del pasado de uno mismo, sea como sea que uno quiera abordarlo, aunque no sea de esta forma, el hecho de construir una base de datos es más útil que nunca. Porque, ya digo, la propia inteligencia artificial puede construir sistemas en los que sea más fácil acceder a la información y que la propia inteligencia artificial pueda acceder a esa información de manera sencilla.
Y algo que se me ha ocurrido a raíz de tener una inteligencia artificial que ya ha construido un ecosistema donde ella misma puede acceder de forma rápida a la información sobre mí, porque como ya he dicho, tiene un contexto limitado y no puede integrar al mismo nivel todo lo que yo he escrito a lo largo de cinco años, diez años, cuarenta años, lo que sea. Es conveniente que esté compactado. Pues bien, un grafo como este será una forma de compactar, por así decirlo, tu propia información sin tanta verborrea del diario y que la propia inteligencia artificial puede usarla para después crearte contenidos personalizados para que tú mismo aprendas, pero teniendo en cuenta ese contexto.
Entonces, aquí ya hablaré de esto en un próximo vídeo, seguramente, si es que lo hago, si es que me lo pide alguien, de libros sintéticos.
Libros sintéticos personalizados
Entonces, esto es algo que me parece muy interesante, que es la idea de —teniendo en cuenta mi situación concreta, mis errores concretos, mis obsesiones concretas, etcétera, y teniendo en cuenta que la inteligencia artificial puede ofrecer una visión más imparcial, menos sesgada hacia un gremio concreto— construirme un libro específico que converja perfectamente, de forma razonable, con las necesidades que yo tengo en base a lo que la inteligencia artificial ha visto en esa base de datos.
Entonces, por ejemplo, yo tengo aquí generado por Claude un libro —el primero que Claude me ha fabricado sobre la generosidad, que es la primera de las virtudes según el budismo—, donde no únicamente dispongo del tipo de fuentes que yo normalmente leería, budistas particularmente, sino que me genera un libro mucho más amplio en contexto, sin tener tampoco un sesgo, algo de antemano que contarme, y que en todo momento, para este libro, si bien está escrito en tercera persona —y por tanto no referencia nada sobre mi vida ni nada, no está escrito en segunda persona hacia mí—, está construido expresamente sobre todos los datos que ha recopilado de mí de estos años.
Automatización y scripts personales
Y si todo esto os parece un poco extraño —que lo entiendo—, también de todos modos sirve la inteligencia artificial para automatizar cosas en nuestra propia vida que, o bien nos quitan de porquería, de cosas que no merece la pena realmente que tengamos que estar haciendo, creando aplicaciones, scripts muy personalizados a nuestra situación, a lo que queremos. Y además esos scripts se pueden adecuar exactamente a nuestras necesidades de desarrollarnos personalmente.
Entonces, aquí tendríais un caso de uso, por ejemplo, que a mí todos los días a las ocho me envía un correo recordándome una reflexión que tengo que hacer, y está perfectamente personalizado al tipo de preguntas que yo quería responder y personalizado a la forma en que yo quiero trabajarlo. Aunque existen aplicaciones que ya de por sí pueden hacer este tipo de cosas, el hecho de no tener que pagar más, poder personalizarlo más, puede ser muy útil. Evidentemente, la mayoría de veces este tipo de cosas ni siquiera se acaban haciendo, pero si uno de verdad tiene interés, se pueden hacer más cosas que nunca.
Pues bien, eso sería todo por hoy. Es lo que a mí se me ha podido ocurrir hasta ahora. Quizás se os puedan ocurrir más cosas y me las comentáis abajo. Sería de muchísima utilidad para mí y para el resto de personas que vean este vídeo. Por lo demás, me despido y a ver si traigo ese vídeo sobre los libros sintéticos, si os interesa. Un saludo.
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