Introducción
Con esto de la inteligencia artificial, muchas personas, no de forma insensata, recalcan que una habilidad que va a ser fundamental va a ser la capacidad de adaptación, la rapidez a la hora de no quedarse en un paradigma que comienza a morir y estar rápido. Y los liberales, en concreto, a los cuales esta capacidad siempre les ha resultado atractiva, porque es una capacidad que el empresario debe tener, debe estar rápido a las circunstancias cambiantes del mercado, ellos dicen de palabra que es importante. Y sin embargo, ellos mismos no la aplican para nada, curiosamente o no tan curiosamente, con respecto a su propia relación con la inteligencia artificial, que no se ha convertido más que en un salvoconducto para reforzar las propias tesis previas, sin que haya el más mínimo ápice de cambio real en sus mentes con respecto a lo que viene.
Acerca de eso vamos a hablar hoy, pero no por simplemente una cuestión crítica de decir qué hipócritas son. Eso sería ridículo, sería absurdo. Y es que con esto están dando un paso en falso tan grave que quizás suponga la propia tumba del liberalismo.
En este vídeo no voy a cargar contra el liberalismo desde afuera, sino que voy a intentar pensar como creo que un propio liberal que quisiera la supervivencia de su sistema y la prosperidad —no la supervivencia, porque se supone que no está aplicado en prácticamente ningún lugar excepto Argentina, pero la prosperidad futura de sus ideas, querer perpetuarlas en el futuro—. Voy a adoptar esa posición y empleando un método que, aunque sea así un poco espontáneo, creo que se acoge bien a la forma apriorística de razonar de la praxeología de la escuela austríaca. Voy a mostraros por qué creo que es un grave error lo que el propio liberalismo está haciéndose a sí mismo a la hora de enfocar de forma completamente desatinada la revolución de la inteligencia artificial que viene.
Y a modo de teaser, que tampoco es que sea nada muy sorprendente, la historia se basa en un principio muy simple, y es que si tú de veras estás teniendo en cuenta a las personas más vulnerables de la sociedad, que ante un evento potencialmente muy negativo, catastrófico para esas personas, en una situación —ya que no hablamos de desigualdad, de aumento de la desigualdad, sino de aumento de la pobreza, de bolsas de pobreza— debido a que hay algo que se ha roto en el mercado laboral, que es lo que permite que muchas de esas personas, que tampoco tienen patrimonio para ahora mismo hacerse capitalistas y hacerse un patrimonio que les permita vivir de las rentas de ese patrimonio, sino que ya están en una situación que vive de la renta del trabajo y no van a, seguramente en estos pocos años, conseguir un patrimonio, evidentemente, tal que les permita vivir de esas rentas, esas personas van a estar tan vulnerables en una situación como la que estoy describiendo, que sin la existencia de un Estado que no solamente inserte una renta mínima absoluta de subsistencia, sino una renta holgada, va a dar lugar a revoluciones sociales de tipo violento, como no las hemos vivido en el occidente europeo desde hace ya, gracias a Dios, muchas décadas.
Y aunque he dicho países europeos occidentales para circunscribirme a un caso concreto y que no se me pueda mezclar con tendencias propias de diferentes países, esto es una lógica que, habida cuenta del siglo XX, también es así en la mayor parte de lugares del mundo.
Pero bueno, el caso es que la hipótesis se va a basar en que hay, valga la redundancia, hipótesis obsoletas que hacen inviable un sistema que va a desfavorecer a tan amplias capas de la población. Todo esto, como axioma, si ocurriese tal catástrofe a nivel laboral en el mercado debido a la inteligencia artificial, todo esto favorecería una situación que induciría el propio colapso de un sistema que pudiera llamarse de libre mercado. Porque una red de seguridad de última instancia holgada va a ser estrictamente fundamental si aceptamos la posibilidad de que lo que viene va a ser tan grande como muchos de estos liberales ellos mismos admiten y ponen su dinero ahí.
Es decir, que el libre mercado, queriendo defenderse a sí mismo de manera obsoleta, con ideas anticuadas, podría hacer que el odio se alimentara hasta tal punto que ese odio antilibre mercado acabara con él. A la manera como sin duda ha ocurrido tantas veces en el pasado, que un sistema a todas luces obsoleto desde adentro no se ve tal obsolescencia y se intenta meter en un cajón eso, como si así fueran a solucionarse las cosas, y lo que se consiguen son guerras civiles.
Ética de mínimos + libertad positiva
Partamos de lo más abajo posible, de los fundamentos, dentro de lo que es posible en un vídeo de lo que vaya a durar esto, de los fundamentos que podríamos encontrar dentro de la ética de la moral. Porque, en última instancia, creo que lo que hace nacer todo el resto de la teoría política y económica liberal no es más que un sustrato moral que se basa en el principio de libertad negativa y una ética de mínimos, en la cual, como no hay ningún motivo racional intrínseco —aunque puedan haber elementos naturales que induzcan a eso, pero en principio no hay tantos de esos elementos como para deducir cuál debe ser una moralidad superior a las demás—, no hay nadie que deba imponer a otro su forma particular de moralidad. Y, por tanto, se convierte en principio moral en sí mismo el hecho de que nadie pueda imponer a los demás su propia moralidad de forma que sea violenta. Una cosa es por medio de la persuasión, eso por supuesto, pero no de forma violenta. Nadie debería poder entrar a la casa de los demás, a la libertad de los demás, a imponerles lo que tiene que hacer, porque intrínsecamente no habría nada.
En ese sentido, el liberalismo es ligeramente relativista, aunque hay cosas que no son nada relativistas, pero en inicio, podemos decir, axiomáticamente, es relativista en el sentido de que no hay tal cosa como una ética de máximos superior a las demás, excepto si así uno lo quiere para sí mismo, pero si uno lo quiere para sí mismo, no debería extrapolarlo a su entorno.
Entonces, construyendo sobre esta ética de mínimos, sobre esta ética de la libertad negativa —de yo soy libre, no en la medida en que puedo hacer lo que me da la gana, que naturalmente no, sino en la medida en que tengo un derecho a obtener algo de otra persona, se entiende, claro, porque si no, ese derecho no se puede ejercer—. Si estás en una isla, Robinson Crusoe, tú solo, pues puedes hablar de muchos derechos, pero mira, estás solo, así que te lo vas a tener que construir tú solo el derecho.
Pero la libertad positiva, la libertad de hacer algo, siempre implica, en cierto sentido, una posible vulneración, o una vulneración incluso directamente, de la libertad del otro. De manera que se adopta una libertad negativa que simplemente consiste en: yo puedo hacer lo mío mientras no afecte al otro y, a su vez, la libertad del otro llega hasta donde no pisotee la mía. Lo cual tiene una cantidad de problemas absolutamente inmensa, y la teoría de externalidades negativas me parece que, y la teoría de juegos, me parece que rompen por completo, detonan por completo esto. Pero no vamos a meternos ahí, sino que lo vamos a asumir como axioma.
Asumiéndolo como axioma, lo cierto es que, independientemente de una ética de mínimos, para sobrevivir hace falta una cierta libertad positiva. Entonces, aunque no haya un derecho, sí puede haber un derecho a la vida, pero no un derecho a «yo tengo que obtener tanta cantidad de alimento», porque de nuevo eso implica una coerción sobre los demás. Se entiende que yo tengo que, excepto si soy una persona que —porque soy una persona en estado vegetativo o lo que sea, ahí ya entran las redes de última instancia sociales y demás—, pero en un caso normal, y si… o un niño, por ejemplo, o un anciano, muy anciano; pero en un caso normal, se entiende que la persona no tiene un derecho sobre los demás a extraer recursos de ellos, por ejemplo, para alimentarse o para tener una casa. No hay un derecho a la vivienda, no hay un derecho a la comida, sino que tú mismo, aportando valor a los otros, puedes comprarte la libertad de vivir en esta casa, de tener esa comida; comprarte esa libertad, por supuesto, con el valor que has entregado previamente a otros, trabajando como asalariado o como capitalista, donde incluso puedes vivir de las rentas del capital, simplemente, pero estás aportando valor —supuestamente, y no supuestamente— estás aportando valor en forma de poner el dinero en la economía en un proyecto tan arriesgado que los demás no lo harían y, por tanto, estás haciendo avanzar la economía debido al riesgo que estás dispuesto a aceptar, y también con el desfase temporal de no invertir tus recursos en consumir algo ahora, por ejemplo, sino en posponer a un futuro que puede ser bastante lejano, ¿no?
El caso es que te compras la libertad positiva, porque tiene que haber libertad positiva para poder comer y para poder vivir y todo eso, pero te compras la libertad positiva aportando valor a otros. Entonces, la ética sigue manteniéndose en el nivel de mínimos de no pisotear al otro. Y mientras yo me compre la libertad positiva no pisando al otro, sino aportándole valor en un sistema de libre mercado, pues entonces esa libertad positiva está perfectamente amparada por el liberalismo, naturalmente.
Hay liberales, no anarcocapitalistas, que pueden aceptar a sí mismos —como por ejemplo Juan Ramón Rallo— una renta básica, no una renta básica universal como se entiende, sino una renta mínima, ¿no?, para subsistencia absoluta. No sé, en España, de momento, eso podría ser, lo que sé, doscientos cincuenta euros para sobrevivir, comida, lo que sea, ¿no? Muy, muy poco, que no tienes para vivir ni en una vivienda, pero bueno. Algo mínimo, mínimo, mínimo, que aunque es cierto que implica una coerción sobre el otro, te da una mínima libertad positiva para poder sobrevivir, aunque sea como un perro, pero sobrevivir. Entonces eso lo pueden llegar a aceptar.
Entonces, las cosas no son tampoco tan blanco y negro, sino que puede haber un cierto grado de aceptación, de consensos mínimos acerca de lo que la vida humana necesita y no necesita. Y digo cosas no necesarias porque también esta renta mínima tiene que ser lo suficientemente chica como para que te merezca la pena aportar valor a los demás, comprarte la libertad positiva. Porque si no, pues habría muchos free riders que se aprovechan de los demás, habría agentes en el equilibrio de la sociedad que se aprovecharían de los demás, entonces se generalizaría una cierta coerción. Entonces, tiene que ser mínimo para que haya un sistema de subsistencia básico, pero que la gente tenga incentivos, ¿no?, para ponerse a trabajar y aportar valor.
Bien, estos axiomas podemos estar de acuerdo con ellos, podemos no estar en absoluto de acuerdo con ellos, pero son más o menos válidos, podrían llegar a ser sensatos, y podría construirse una sociedad muy rica y próspera, incluso hoy en día, donde no hubiera pobreza y pocas desigualdades a base de esto. Puede ser que sí, quizás a costa de otros, en otros lugares. Pero bueno, en principio esto es posible, ¿no? Sin embargo, la idea es que al meter ciertos axiomas de inteligencia artificial general, aquí en…
Asunciones sobre la Inteligencia Artificial
En ningún momento, ya digo, es un método apriorístico. No es necesario utilizar el empirismo de: «La inteligencia artificial hace esto, la inteligencia artificial no hace esto». En base a tal estudio, veintitrés punto cuatro por ciento de la gente… No, aquí queremos razonamientos genéricos que nos valgan, casi a la manera matemática, que nos valgan para ver si realmente los axiomas que acabamos de decir que podrían construir una sociedad que más o menos es funcional, lo siguen siendo habida cuenta de otros axiomas diferentes que vamos a estipular ahora. Y que si esos axiomas los estipulas, puedes aceptarlos o no y ya juegas con eso, pero si los aceptas, entran en contradicción con los otros. Entonces, el sistema no es viable. Entonces, si estos axiomas que vienen ahora son los que podemos tener muchos motivos para aceptar, los otros automáticamente deberían ser rechazados y el liberalismo no serviría para nada.
Primero, una definición. Inteligencia artificial general, me voy a referir a ella, aunque sea de forma algo vaporosa, esto no puede ser cien por cien riguroso, como una entidad que alcanza un nivel cognitivo equivalente al del ser humano. Cognitivo no significa de agencia en el mundo, no significa de sustitución del trabajo, como algunos estipulan como definición de IA, sino habilidades cognitivas, que tampoco tienen que incluir, por supuesto, existencia de consciencia ni nada de eso. Y tampoco de emocionalidad, porque, la emocionalidad es un aspecto importantísimo de la psique humana, pero no es necesario para una inteligencia, vamos a estipular ese principio. Entonces, AGI, una entidad con las facultades cognitivas intelectuales de un ser humano.
Y un pequeño escolio a esta definición: evidentemente, definir capacidades cognitivas equivalentes a las del ser humano es absurdo, imposible de definir con precisión. Pero esa indefinición no importa, es un vector. Entonces, no es que ahora de repente es AGI, después no es, ahora no es AGI, de repente es AGI. No, hay, como dice Elon Musk, hay un diez por ciento de que Grok 5, que va a salir en noviembre, va a ser una inteligencia artificial general. Bueno, eso no va así, es un vector en el cual cada vez más inteligencia. Eso es lo que nos importa, por el impacto que va a tener, por ejemplo, a nivel de los trabajos de tipo intelectual y después físico. Da igual, la agencia física también da igual, porque en última instancia, si tiene esa habilidad intelectual, podría llegar después a también ser operativo en el mundo físico.
Entonces, tomémoslo como una especie de distribución normal, no un punto. Inteligencia artificial general, pues será algo bastante inteligente, que consideremos bastante inteligente y que sea bastante funcional y sea bastante general. Y con esa definición e indefinición, estipulamos el primer axioma, y es que la inteligencia artificial general llegará. Da igual cuándo, 2040, 2900. Da igual, pero vamos a estipular como axioma que eso llegará. Hay un momento en el cual el ser humano se va a enfrentar a eso.
Y como segundo axioma, habrá un momento en el que la inteligencia artificial general realizará sus tareas de forma más barata que el ser humano. Entonces, puede ser mucho más barata, menos más barata. De nuevo, es un vector, pero hay un momento a partir del cual será más barato. Entonces, estamos asumiendo que va a ser económicamente viable usar esa inteligencia. Eso como segundo axioma. Entonces, tenemos que la inteligencia artificial general llegará y que será más barata que el ser humano.
Por tanto, en un sistema de libre mercado, esto como escolio al segundo axioma, naturalmente va a haber una inclinación hacia usar la inteligencia artificial general para aquellas cosas para las que antes usabas las personas, en las cuales esta inteligencia artificial general sea igual o superior a las otras personas, aunque fuera algo inferior, mientras compense el precio al cual empleabas a esas personas, que son un poquito más caras.
La paradoja de Jevons no aplica
Eso no implica, simplemente digo que hay una traslación de este factor humano al factor inteligencia artificial, pero podría suceder, naturalmente, que como la economía se expande mucho, el trabajo humano también se expande proporcionalmente. Y como ocurre en la paradoja de Jevons, creo que lo que más se cuenta es con el tema del carbón en la revolución industrial. Tú eres una empresa carbonera que suministra carbón a distintas industrias y el ferrocarril y todo. Y de repente hay un montón más de empresas en el mercado y se descubren muchas minas de carbón y hay muchísima oferta de carbón y el precio del carbón baja mucho, el precio de la energía baja mucho. Entonces dices: «Mierda, me está bajando muchísimo el precio del carbón. ¿Qué vamos a hacer? Mi empresa no va a sobrevivir, mis márgenes están cayendo de forma extrema». Pero si debido a que el carbón es mucho más barato y la energía mucho más barata, se emplea en muchísimas más otras cosas de lo que había en el otro mundo, en el cual el carbón seguía siendo más caro, se podría haber empleado esa energía.
Es bastante obvio, de todas formas, ver esto, pero parece que a veces el ser humano construye cosas extrañas en su mente y no ve cosas como que, evidentemente, si un recurso es más barato y cumple un determinado fin bien y baja todavía más el umbral, eso va a hacer que en ese umbral explote el uso de todas las cosas que antes no cumplían la rentabilidad económica en ese umbral y ahora sí. Entonces resulta que el uso de carbón se multiplica tan exponencialmente y geométricamente que, en última instancia, aunque el margen ha caído, gano mucho más como empresa carbonera debido a eso.
Y esto mismo se puede aplicar a la inteligencia artificial general. Si la inteligencia artificial general hace que el coste de producción de bienes y servicios, muchos bienes y servicios, baje mucho, muchas iniciativas que antes no eran lo suficientemente rentables como para que mereciera la pena hacerlo, debido a los recursos escasos —tienes que escoger los más rentables—, ahora comparativamente hay muchos más casos de uso de los recursos, debido a que ha bajado muchísimo el coste de la producción de esos bienes y servicios. Eso hará que la economía se expanda hasta tal punto que muchas personas se vean empleadas en esa economía tan expandida, y se ve, en cierto sentido, como una empresa carbonera que, aunque tiene menos margen —es decir, por cada actividad económica hacen falta menos seres humanos—, como se aumenta tantísimo las ventas de la empresa carbonera, que haya bajado el margen no importa. Entonces, como ha aumentado tanto la producción económica, en cómputo el número de empleos sigue aumentando. Y por supuesto, en ese mundo aparecen necesidades nuevas que los humanos ahora mismo ni podríamos haber imaginado.
Y este es el argumento típico. Y esto ha ocurrido en todas las revoluciones, la Revolución Industrial, por supuesto, y todos nuestros trabajos: nadie se podría haber imaginado hace doscientos años ninguno de los trabajos actuales, prácticamente ninguno.
Sin embargo, aquí hay un grave problema de concepto. Y aunque esto es un vector —y si tienes una inteligencia artificial general mucho más inteligente que el límite humano, va a ser diferente a si tienes una que es más o menos igual—, aun así, en ese vector lo que está claro es que esa inteligencia artificial general, por definición, que es equivalente al ser humano en capacidades cognitivas, debe ser igual de general que el ser humano en capacidades cognitivas y, por tanto, cualquier cosa que el ser humano pueda hacer, cualquiera, en el mundo laboral que requiera un trabajo de tipo intelectual, cognitivo, la inteligencia artificial va a poder hacerlo, por el axioma dos, de forma más barata.
De manera que no existe absolutamente ningún motivo para contratar a un humano, excepto por si, bien debido a que la demanda de la inteligencia artificial general es tan alta que hay un cuello de botella y aumenta el precio de la inteligencia artificial general —pero como por definición estamos diciendo que es inferior al ser humano, eso no ocurre hasta ese punto—, o bien que baja el del ser humano, es decir, los salarios de los seres humanos bajan al nivel de la inteligencia artificial general. Y en ese caso, de nuevo, seguimos estando fuera del axioma número dos.
Salarios por debajo del umbral de pobreza extrema
Pero el caso es que aunque no saliera, aunque saliéramos de axioma, el caso es que bajaría mucho ese salario y potencialmente podría ocurrir que el salario bajara hasta un umbral que ni siquiera sea compatible con la supervivencia humana. Queriendo decir que esto naturalmente es diferente del resto de revoluciones tecnológicas, debido a que la inteligencia artificial general, a diferencia de cualquier herramienta, es un agente general, generalista, al mismo nivel del ser humano, por definición, y más barato, por el segundo axioma. De manera que, como teorema, en un libre mercado, libre de restricciones políticas, el salario humano tenderá a reducirse hasta el precio al cual compite con la inteligencia artificial general.
Y el corolario de este teorema es lo que ya he comentado en el escolio de antes. Si ese umbral baja lo suficiente, es decir, si la inteligencia artificial general es tan barata —por ejemplo, imaginemos que se consigue la fusión nuclear, o que la energía solar en el espacio resulta mucho más viable que en la Tierra, y eventualmente conseguimos que el coste de la energía sea muy bajo, podría llegar a suceder, y los modelos muy eficientes, podría llegar a suceder— que para un coste humano de una tarea que ahora mismo asociamos a un salario de dos mil euros, la inteligencia artificial lo haga por veinte. Y en ese caso, naturalmente, has bajado el umbral posible del salario humano hasta un nivel que hace insostenible ese salario.
De suerte que dejas a todas esas personas que ya no están dispuestas a hacer ese trabajo por veinte euros sin una segunda opción. En el mercado libre ahora mismo dirías: siempre tienes la opción de trabajar por un salario que en cualquier momento de la historia ha sido lo suficiente como para sobrevivir. Eso es mucho decir, evidentemente, con el hambre que ha habido en el mundo. Pero una persona que haya trabajado en el Paleolítico, en el Neolítico en general, si no es por un factor, esté en una plaga o una violencia, un sometimiento de otras personas, siempre puedes irte a un bosque y más o menos sobrevivir con lo que haya, se supone. Pero aquí podía ocurrir que no. Es decir, tenía una sobrepoblación de personas y que todas esas personas no puedan, no exista forma de que su salario alcance un nivel de subsistencia. Veinte euros al mes, ahora mismo, en una economía occidental.
Como escolio a esto, hay que decir que naturalmente, del trabajo no asalariado, no podemos decir nada a priori. Entonces, si tú tienes una empresa de verdad en condiciones, o si eres autónomo o lo que sea, y es rentable lo que haces, pues fantástico. Puedes aprovecharlo, tú no te ves afectado. El trabajo por cuenta propia o el empresario no se ve afectado mientras su negocio siga siendo rentable.
Y, por tanto, como corolario natural —y en esto los liberales lo tienen muy claro—, es que habrá una presión hacia montar nuevas empresas. Porque si de la vida asalariada no puede obtenerse nada, debido a que una inteligencia artificial general ha hecho que los salarios vayan tanto a la baja que el trabajo asalariado ya no puede existir, pues hay una presión hacia convertirse en empresarios y a montar nuevas iniciativas de tipo capitalista.
La “solución” de la empresarialidad
Y aquí entra el axioma número tres, y es que siempre habrá personas en la economía que no tengan o recursos, o tiempo, o inteligencia, o maestría para montar una empresa. Esto considerarlo un axioma me parece un delito porque es un teorema empírico. Pero consideremos axioma y no un teorema empírico, porque es evidente, es autoevidente, que existen personas ahora mismo en España, muchas personas de clase media, que no pueden, evidentemente, montar una empresa porque no tienen o recursos, o tiempo, o inteligencia, o habilidad, maestría, para montar una empresa.
Se puede decir que naturalmente, entonces, lo que hace falta es educación, hacer consciente a las personas de que ser empresario es algo positivo, útil, nutritivo, debería ser algo importante en la vida y que hay que fomentar ese tipo de espíritu para que al menos exista la inteligencia y maestría que eso requiere. Y el tiempo, porque, evidentemente, necesitas tiempo para, por ejemplo, aprender a usar inteligencia artificial para ser un empresario, porque naturalmente todo esto se mueve en ese nivel de las personas: mientras sean capaces de compatibilizar sus flujos de trabajo y sus negocios con la inteligencia artificial, van a poder ir al día con respecto a esto.
Entonces, las iniciativas que en cada momento tengan éxito, eso es algo enseñable, transferible, a pesar de que dentro del propio liberalismo hay muchos que consideran que esa es una habilidad que es no transferible o poco transferible, la empresarialidad. Pero aun así podría llegar a serlo medianamente, ¿no? Si no, las escuelas de negocios, pues yo no sé para qué coño sirven.
Sin embargo, de nuevo, insisto, incluso quitando lo de los recursos, que es fundamental, pero incluso quitando la idea de que hay personas que naturalmente no tienen ni recursos ni tiempo para poder montar una empresa, solamente considerando la parte natural del ser humano, de que una persona no tiene por qué tener la capacidad de tolerar el riesgo continuo al cual se somete el empresario capitalista. No todas las personas toleran la incertidumbre financiera que implica un proyecto de este tipo. De la misma forma, no todas las personas disponen de la energía para estar todo el día informándose sobre agentes, orquestación de agentes de inteligencia artificial. No todas las personas son traders que están todo el día intentando competir contra sistemas de silicio en transacciones infinitesimales para poder conseguir un margen para ser multimillonario con los treinta, en lugar de una rutina de mierda desde la perspectiva de estos, claro, de estabilidad, de tranquilidad, de riesgo bajo, que es para literalmente lo que está preparado.
O sea, solamente hay que ver un animal, hace siempre lo mismo. Es para lo que estamos preparados biológicamente, no para eso. Exigir que el cien por cien de la población actúe como un CEO que continuamente está tomando decisiones a punto de tener un ataque del corazón, pues es un delirio.
Claro que aquí los liberales dirán: «Nadie está pidiendo eso». Eso es un muñeco de paja completamente insostenible. Y lo acepto si habláramos de la sociedad actual, porque ahora mismo hay muchísimas formas, naturalmente, de vivir sin tener que vivir la vida acelerada del CEO que está a punto de tener un infarto, sino que hay muchas formas de ganarte la vida noblemente, de forma tranquila, y dedicas tu vida a otra cosa, y eso se llama trabajo asalariado.
Entonces, hay personas que apuestan por el riesgo, que son los capitalistas, y que tiene sentido que en la economía ganen dinero debido a ese riesgo. Personas que no, y que prefieren subyugarse a las decisiones arriesgadas de otro a cambio de comprarse esa estabilidad, ¿no? Entonces, ahora mismo, además de esa ética de mínimos, el liberalismo permite comprarte tu libertad positiva, que ya hemos dicho que es necesaria. No solamente vale una ética de mínimos para poder comer, sino que necesitas también una cierta libertad positiva para poder ejercer tu voluntad frente a los demás de forma no coercitiva, habiendo añadido valor antes. Tú ahora mismo puedes añadir valor en un trabajo tranquilo, de media jornada o a jornada completa, pero tranquilo, etcétera.
Pero digo, eso es ahora, porque como corolario del axioma número tres, acabamos de decir que todas las personas que fueran asalariadas, o una masa crítica —no hemos dicho todas, una masa crítica— de personas serán desplazadas en el mercado laboral hacia el desempleo de forma inevitable, y que esas personas no tendrán esa disposición, por no hablar, ya digo, de los recursos y del tiempo, esa disposición para ser empresarios.
Entonces, como corolario, se tiene que si no hay restricciones políticas o redes de apoyo de última instancia, estas personas no tienen cabida en el nuevo sistema. Te puedes quedar cien por cien colgado. Entonces, la supuesta ética de mínimos, más el hecho de aportar valor a los demás para poder sobrevivir, se ha convertido en una ética de máximos, en la cual o eres un CEO, eres un empresario muy capaz, o estás puñeteramente muerto.
Repito, la ética de mínimos se ha convertido, debido a la necesidad de una libertad positiva que es ejercer sobre el mundo, en una ética de máximos: vida es igual a ser empresario. Si no, no vales. Eso, por supuesto, en el caso de que no haya ningún tipo de restricción política, es decir, en caso anarcocapitalista, y tampoco ninguna red de seguridad de última instancia familiar, de personas que conoces y demás, que es lo que van a proponer, naturalmente. Pero si no hicieras ninguna de esas dos cosas, pues estarías en esa situación que acabo de describir, en la cual o eres empresario o literalmente te mueres de hambre.
Una siniestra ética de máximos y revoluciones
Entonces, yo esto le llamo, lo defino como tal, una ética de máximos. Lo que precisamente quería evitar el liberalismo al comienzo del todo, que era decirle moralmente a las personas lo que tienen que hacer, se ha convertido en un principio muy claro: debes ser empresario. Y no solo debes ser empresario, debes ser un empresario exitoso. Ese es tu rol en la vida. Y si no, no entras en el juego del mundo, no entras en el juego de la vida, porque no puedes entrar en el sistema de precios, cosa que ahora mismo sí puedes siendo un asalariado. O dependes enteramente del otro. Naturalmente, esto es una forma de servilismo, de esclavitud, que justifica el liberalismo con su supuesta ética de mínimos, debido a la agregación de toda esta serie de axiomas, que por otro lado no son nada descabellados, como podéis haber aceptado los tres perfectamente.
Una sociedad en la cual los únicos que pueden entrar al sistema de precios, por tanto, los únicos que pueden comprarse libertad positiva, por tanto, los únicos que pueden vivir, son los empresarios exitosos. Esos son los únicos consumidores, el resto no tienen derecho a ser consumidores. Y aquí añadimos el cuarto axioma. Y es que una economía, por motivos estrictamente económicos, puede funcionar exactamente igual si hay una parte de la sociedad que no son consumidores de nada. Es decir, la economía, si hay un núcleo de consumidores que hacen que el consumo se mantenga o incluso que caiga, pero que la inversión sea tan elevada, debido a que estos son en concreto las personas que en general van a tener, van a concentrar recursos, van a poder ampliar la porción de capital, de porcentaje de la economía que se destina a inversión y a capital. Pero en todo caso, el axioma únicamente es: puede haber una masa crítica de la población que no sea consumidora de nada y, desde un punto de vista estrictamente económico, no pasa nada, porque puedes, literalmente, restarlo de la ecuación. En vez de una población de siete mil millones de personas en el mundo, pues tendrás cincuenta mil y el resto se puede morir de agua y de hambre en un par de semanas y la economía sigue funcionando con esos cincuenta mil. Eso, como axioma económico, es aberrante.
Pero naturalmente, este axioma no dice nada acerca de algo que yo considero un corolario de todo lo que hablamos antes: que en un estado así, como el que acabo de describir, con cincuenta mil personas consumidoras y todos los demás no consumidores, el sistema no se pueda romper por otro sitio, que es por un estallido social de mil pares de pelotas, evidentemente. Algo así como el socialismo o el fascismo que capitalizó el descontento tras los sistemas de libre mercado, ligero o bastante libre. Desde luego, si tienen que ampararse en algo los liberales, es en los sistemas del siglo XIX. Claro, siempre pueden decir que en Inglaterra no llegó a pasar esto, que era el sistema más liberal de todos, o incluso en Estados Unidos. Pero bueno, en los años treinta no se puede decir precisamente que no dieran un buen rumbo hacia políticas casi fascistas y socialistas. No necesariamente tiene por qué convertirse en un totalitarismo nazi, pero sin duda sí se cargó el libre mercado tal cual era, inclusive en estos dos países, en Estados Unidos y en el Reino Unido. Literalmente, se destruyó el modelo liberal por motivos de tipo social, porque por motivos de tipo estrictamente económico, las cosas podrían haber seguido funcionando exactamente igual. Una parte importante de la población, pues, con realmente unas circunstancias muy complicadas, y una parte con unas circunstancias halagüeñas dentro de las posibilidades del momento.
Entonces, aquí la idea es básicamente que si desde el principio se integran a estas minorías descontentas de alguna forma… Se puede decir que en esas sociedades era muy complicado porque eran realmente pobres, y que todavía buena parte del planeta es realmente insoportablemente pobre, y eso no se puede hacer. Pero en sociedades con una cierta tracción económica, que dentro de cien años nos veremos como muy, muy pobres, pero aun así no estamos en una situación de desequilibrio total como era a principios del siglo XX, si en ese momento converges hacia un modelo que, como de hecho acabó ocurriendo, pero de forma muy desordenada en muchos países, hacia un modelo que integre amplias capas de la población, naturalmente eso es un gran antídoto contra sistemas absolutamente aberrantes como la Unión Soviética o como el nazismo. Creo que cualquier persona no especialmente dogmática estará de acuerdo en que un atentado muy flagrante contra las capas más vulnerables de la población, como lo sería este caso que estamos describiendo, daría sin duda lugar a circunstancias tumultuosas que pudieran derivar, si no en totalitarismos como los que hemos vivido en el siglo XX, sí a cosas que no nos gustaría ver.
Pero bueno, avanzando un poco más, se puede hacer un segundo escolio a toda esta cuestión acerca de si va a haber realmente estos sectores de la población que se van a quedar tan desprotegidos, porque vamos a estar en una sociedad tan extraordinariamente rica, esos cincuenta mil van a ser tan extraordinariamente ricos que la riqueza va a gotear, va a gotear a los demás y algo les va a caer. Y que hoy en día el país más pobre sobre la faz de la Tierra le gotea, de esta forma tan asquerosa de decirlo, la riqueza de los países más ricos del mundo, y estos países tan pobres son más ricos de lo que eran los países más ricos del mundo hace cuatrocientos, quinientos años.
La cuestión de si es necesariamente cierto que una sociedad muy rica como la que estamos diciendo que se generaría con la inteligencia artificial general hiciera que los bienes de consumo todos bajaran tanto de precio. Naturalmente, si estamos diciendo que de repente el coste de producción de bienes y servicios, debido a que la energía cae a cero, el internet cae a cero, pues básicamente va a ser solamente pocas cosas de ajuste temporal, el riesgo y demás, pero que el precio de todos los bienes físicos es diferente. Pero bienes, servicios, por ejemplo, pues puede caer muy rápidamente abajo. Puede haber una deflación general, independientemente de que esto, de nuevo, se confronta bastante con cómo las cosas después suelen ir.
Aceptemos que hay una deflación tecnológica importante. Aun así, nuestro axioma es que hay personas que, en un sistema en el cual no hay restricciones de tipo político, redistribución de la renta política ni para ciertas personas, redes de seguridad de otros con los cuales están coaligados, esas personas van a tener una renta igual a cero. Y por baratos que sean los servicios que consumen los otros y bienes que consumen los otros, estas personas no tienen ningún tipo de capacidad para entrar en el sistema de precios, de manera que dependen estrictamente de los demás.
Claro, esto puede ser hoy en día el caso de, como dicen siempre, por ejemplo, Juana Monrayo, el que escribe haikus y es pobre porque quiere, porque no aporta nada a los demás y él está en su derecho, pero está siendo pobre, porque eso puede ser una decisión legítima, pero es una decisión que está tomando y que tiene sentido que sea pobre, porque hay personas que, en cambio, se están esforzando en hacer cosas que no quieren a cambio de poder tener una casa que le gusta, lo que sea, y en cambio esta, pues es justificable que sea pobre. Estamos hablando de una sociedad en la cual no es motivos de voluntad lo que hace que tú no tengas trabajo o sí tengas trabajo, estrictamente de que no existe la posibilidad, según el axioma, de que ciertas personas tengan salario.
Siempre puedes converger a cosas de tipo trabajo, de tipo físico, pero eventualmente la inteligencia artificial general también llegará a eso. Entonces, eventualmente el razonamiento también se extiende a eso, aunque eso no lo vivamos en el siglo XXI. Aun así, lo lógico es razonarlo a diez, a treinta, cincuenta años vista, por supuesto, pero también a doscientos años vista. Si queremos que el liberalismo, el libre mercado, sea algo porque creemos que es intrínsecamente justo que sobreviva a nuestros nietos, pues entonces tenemos que pensar en este tipo de consecuencias, naturalmente. Si nos suda la polla completamente nuestros nietos y bisnietos, pues nada, que se maten entre ellos. Pero eso no será sin duda lo que quieran muchos otros también liberales.
Entonces, eso por un lado. Y por otro lado, también, una cuestión adicional es que aunque los servicios, como ya he dicho, se puedan desplomar algunos de ellos y algunos bienes de tipo no tangibles se puedan desplomar, muchos, por la limitación física, también los servicios que sigan siendo fundamental que haya ahí personas. Aquí, por ejemplo, hemos estipulado que haya convergencia total de la inteligencia artificial general hacia la del ser humano. Pero eso no significa que tú, por ejemplo, si vas a acudir a un psicólogo, quieras hablar con una inteligencia artificial, si es que te lo puedes permitir, o ver un espectáculo de teatro. Naturalmente, estas cosas yo creo que es obvio que van a seguir existiendo.
Y cómo, de nuevo, la productividad de la economía va a incrementarse de forma muy sustancial, los consumidores van a poder aumentar, por pocos que sean, van a aumentar tanto su capacidad de consumo, que estos bienes y servicios de tipo físico y de tipo social van a incrementar su precio de forma muy significativa, a diferencia de otros que efectivamente podría ocurrir que, yo qué sé, la fabricación de robots se desplomara el precio a cero, cualquiera que tenga un mínimo dinero tenga un robot en su casa y demás. Pero en cambio, asistir a una ópera puede ser mucho más caro de lo que es ahora, debido a que cuando la economía es mucho más productiva, los salarios de un cantante tienden a nivelarse, pues son menos productivos que los demás, tienden a nivelarse al nivel de la productividad del resto de la economía, y como en este caso seguirían siendo salarios, tendrían que subir, y los precios de una función, por ejemplo, de ópera, sería muy alta.
Entonces, incluso bienes que ahora mismo podríamos permitirnos, en un sistema más productivo, si nosotros tenemos una porción de la tarta muy inferior a la que tenemos ahora, podría ser que esos mismos bienes ya no nos sean accesibles, como naturalmente ocurre hoy en día con cosas como lo pueda ser la vivienda. Eso, por ejemplo, es algo que estructuralmente va a sufrir los problemas de oferta, un estrangulamiento absoluto, haya inteligencia artificial general o no lo haya, inclusive hasta dentro de mucho tiempo cuando puedan tener agencia física, porque depende de tantas otras cosas. Todo eso hace que se encarezcan los sectores menos productivos, como lo sea la construcción, y hace que, por ejemplo, hoy en día, una vivienda como esta, construida en los años setenta, que era de protección oficial y que era algo que cualquiera pudiera permitírselo, ahora mismo yo estoy aquí de milagro.
Y, por tanto, a esas personas ese goteo de la riqueza de los ricos le da igual, porque si no tienes un salario no puedes acceder a esos bienes que otrora eran fundamentales, básicos: tener una casa, tener un coche.
La “solución” de las “aptitudes”
Pero bueno, todo esto es muy negativo y evidentemente los liberales proponen soluciones. Y ya hemos dicho que la de la empresarialidad es una solución elitista. Pero también pueden proponer otro tipo de soluciones, como lo son las competencias y habilidades que pueden hacer que incluso siendo asalariado puedas persistir frente a una inteligencia artificial general. Eso, por nuestro axioma previo, axioma uno y dos, no vale, porque si tienes una inteligencia artificial general equivalente en capacidad cognitiva al ser humano y es más barata que el ser humano, tú no vales nada. Vales lo que valga el coste de la inteligencia artificial. Tu valor marginal va a tender a ese. De manera que el razonamiento no nos vale. Competencias, aptitudes, conocimientos, son solo válidos en la medida en que vas a ser empresario. Entonces, esas habilidades, aptitudes, que pueden sonar como que es una alternativa a lo otro, en realidad están confinadas al mismo caso.
Y este tipo de habilidades, además, son de carácter elitista. Entonces, por ejemplo, hace unas cuantas semanas, claro, luego se veía cuál era la intención. La intención era simplemente vender el curso de diez mil euros máster o lo que fuera. En la Universidad de las Experiencias Liberal, se propuso, unos cuantos liberales proponen la idea de que en un mundo con inteligencia artificial general, o inteligencia artificial avanzada, va a ser muy interesante saber matemáticas, saber ciencias de la computación, saber modelizar estos sistemas también y también la filosofía. Con la idea de que, bueno, la filosofía me hace gracia, porque está subordinada, es como subordinada a que solamente va a poder dedicarse a eso. Ahora la filosofía va a jugar un buen papel.
Yo creo que sí, la filosofía va a jugar un buen papel, pero también para descartar este tipo de iniciativas, en lo cual la filosofía únicamente se busca como forma de ingresar al mercado laboral, pero en realidad es como que arquitecto de una serie de ideas en torno a lo que la inteligencia artificial debe ser, etcétera. Muy bien, me parece excelente, pero no cumple con el criterio de que pueda ser algo generalizable a personas sin dinero, porque no pueden pagar, por ejemplo, vuestro querido curso de cincuenta mil euros o un máster de diez mil euros o lo que sea, o están estudiando otra cosa o lo que sea.
No todo el mundo tiene que ser doctor en filosofía, doctor en matemáticas y tampoco tiene por qué tener interés. La vida no tiene que consistir en eso. Se convertiría en una ética de máximos en la cual o eres matemático, filósofo y un fantástico constructor de modelos de inteligencia artificial, no vales para nada, porque todos los demás son desechados. O bien trabajo físico hasta que los trabajos físicos también sean definitivamente automatizados. Entonces, en ese caso, habría una especie de ética de máximos del trabajo físico. En cualquiera de estos casos, la solución está dirigida a una minoría. No es algo que sea válido para esas bolsas de población que ya hemos comentado antes. Es una respuesta para la gente del propio gremio.
Y aquí podemos añadir las aptitudes de ser cambiante, pensar out of the box. Hay que ser muy creativo. Pero para negar la funcionalidad del liberalismo en el sistema, en eso no hay que adaptarse, en eso no hay que pensar, en eso no. Pero bueno, cada pastor con sus ovejas. No sé para qué me he metido en esto. El caso es que aun
Las barreras de entrada
Así, asumamos que sí tienes las ganas, la inteligencia de querer estudiar matemáticas, filosofía, de tener aptitudes positivas, empresariales y de cambio y demás. Todo eso te lo compro. A la vez, además. Pero si no tienes dinero, tu proyecto arriesgado va a ser un fracaso absoluto a no ser que alguien te dé financiación. Obviando el hecho de que el sistema de financiación está completamente atrofiado en sistemas como el europeo, hay que partir de las realidades de facto, no de las realidades ideales de lo que sería en el caso ideal del liberalismo. Ellos están proponiendo converger hacia el liberalismo, pero sin esa convergencia al liberalismo tienes este corte abrupto de la inteligencia artificial general y no hay una financiación fantásticamente fluida hacia los mejores proyectos, como si algo así pudiera saberse, pero bueno, hacia los mejores proyectos en cada caso.
Lo cierto es que aunque tengas una buena idea, puede ser que no tengas nada de dinero para hacerla tú y que no tengas ningún tipo de financiación, ni incluso en un sistema ideal perfecto. Aceptando incluso que sí, que el sistema de financiación es perfecto y que si tú no tienes dinero, pero tienes una buena idea y el mercado sabe que tienes una buena idea, a ti te va a llegar el dinero, el dinero suficiente para eso, asumiendo que todo va perfectamente, hay un problema aquí.
Y es que tú, imaginemos, repito, no tienes dinero, no tienes recursos, estás en la parte de abajo. Tienes cero red construida, tu infraestructura previa es mínima, tienes que escalar desde cero. Pues digo, una persona así, en cierto sentido, se puede decir que tiene una ventaja frente a grandes empresas donde se pueden encontrar con rendimientos decrecientes, a pesar de que lo contrario, el crecimiento de los beneficios por escalar el modelo de negocio, muchas veces hace completamente inviable la entrada siquiera, como obviamente lo saben monopolios de esas características, como puede ser una eléctrica, como pueden ser empresas tecnológicas.
Digo, incluso asumiendo que eso no es así, que no hay esa barrera de entrada, estamos asumiendo muchas cosas, sino que efectivamente tú puedes entrar, puedes decir: qué maravilla, porque además, en este mundo con inteligencia artificial general, vamos a tener a cualquier persona con poco dinero, con poca financiación, va a poder disponer de un ejército de agentes que poner a trabajar a su servicio con fantásticas ideas y que, por tanto, la capacidad de una persona individual para conseguir ganar posiciones en el mundo empresarial, básicamente el hecho de poder tener tu propia empresa, va a ser más fiable que nunca debido a que cualquiera puede usar agentes. Entonces, ahora mismo, como se ha reducido mucho el precio de agentes, ya no necesitas contratar a personas, sino que contratas agentes. Pagas una API, agentes, y eso te sale más barato y puedes escalar más rápido el modelo de negocio, además.
Pues bien, es cierto que si asumes todas estas premisas, de las cuales la más importante es que la persona está básicamente entregada por completo a su empresa, a dedicarse a eso, porque enfrente vas a tener una competencia atroz. Siempre vas a tener a un tío o una tía con un ejército de agentes haciendo lo mismo. O sea, la competencia en un mercado de siete mil millones de personas, ocho mil millones de personas, es absolutamente bestial. De manera que, por supuesto, vas a tener que dedicarle mucho, mucho tiempo. A no ser que seas un genio y tu expertise llega el primer día y punto, ya está, eso no funciona así nunca.
Entonces, efectivamente, si aceptas que las barreras de entrada pueden llegar a bajar y que hay más gente con impulso empresarial y capacidad empresarial, podría ser que eso a una cierta parte de la población le dé un flujo que le permita sobrevivir. Pero, de nuevo, no resuelve el problema fundamental de las bolsas de personas que no pueden hacer eso, porque independientemente de que todo funcione perfecto, haya financiación, haya todo, esas personas no tienen por qué tener ni la capacidad ni las ganas de dedicar toda su puñetera vida a eso, porque la vida no consiste en montar una empresa. Y está bien que haya quien lo quiera. Fantástico. Pero eso no puede ser el principio máximo: vida igual a empresa. Y si lo es, están aceptando algo realmente similar a lo que dicen no desear, una forma de totalitarismo realmente vergonzoso.
Pero es que además, eso es aceptando la premisa. Porque, y esto es el quinto axioma, que de nuevo es teórico, pero se puede aceptar como axioma plausible: cuando uno paga su cuota de veinte euros al mes con Cloud, con ChatGPT, con Gemini, con lo que le dé la gana, y se monta sus agentillos con veinte euros, quizás no llegas al umbral necesario para que eso sirva para algo. Puede ser que con doscientos euros, supongamos doscientos euros, te dé diez veces más de uso. Llegues a un umbral suficiente para el cual a partir de ahí sea rentable. Y sin embargo, para los veinte euros, ese 10% con respecto a lo anterior te da cero. Que sea una función convexa la utilidad económica respecto de los recursos que tú has invertido en los agentes. Que, básicamente, si duplicas el gasto que haces en agentes, más que duplicas el efecto sobre la utilidad económica.
Si eso es así, entonces, incluso suponiendo que funciona de forma perfectamente limpia la asignación de financiación de recursos, lo más racional es que esa asignación se dé a las empresas que ya de por sí tienen más capacidad de digerir esos agentes, de incorporar esos agentes a sus cadenas de producción, porque de la noche a la mañana ya pueden hacerlo con millones, millones y millones de euros.
Y como la función puede llegar a ser convexa, la de utilidad en general, vamos a decir una media, si esa función es convexa, es de facto una barrera de entrada a todos los que están por debajo.
Y si encima al axioma, este quinto axioma, le agregas la idea, que ya comenté antes, de que ese mecanismo de financiación puede no ser para nada funcional, entonces básicamente tienes que el que era pobre es un equilibrio estable, se queda ahí y no tiene forma de salir de esa espiral.
Por tanto, como teorema final, si asumes esos axiomas, incluso sin asumir el quinto y el sexto, va a dejar a una masa que podemos considerar crítica de la población, por cuanto empíricamente no parece plausible que un 90% de la población se dedique a eso.
Una masa crítica de la población que va a estar básicamente fuera del sistema, de poder comprarse libertad positiva para sobrevivir.
Por tanto, como corolario, deducimos que hace falta otro sistema, porque eso no es viable.
Patrimonio y renta
¿Cuál sea ese sistema? Evidentemente, eso es muy difícil de establecer, porque prácticamente cualquier solución propuesta hasta ahora se encuentra con problemas muy difíciles.
Una última añadidura que podría hacer al liberalismo a todo esto es lo que ya hemos comentado de las rentas del patrimonio, de que la población sea accionista de empresas de inteligencia artificial. Pero de nuevo, ahí, por cierto, la crítica inmediata es que en nuestro axioma hay personas con muy poco dinero.
Pon un disparate, porque la mayor parte de personas, ni siquiera en Estados Unidos, ni siquiera en España, y por tanto, en el 99% de países del mundo, excepto Suiza y poco más, de media la población, supongamos que pudiera llegar a tener, no sé, diez mil euros para invertir. No en patrimonio, porque si tienes patrimonio en vivienda, eso no es líquido. Tú con eso no puedes obtener ningún tipo de renta de capital, excepto el alquilarle a otro. Pero si la única vivienda que tienes es la tuya, por mucho que valga un millón, pues mira, ¿qué? ¿La vendes y te vas al campo a una cabaña? ¿Eso es? Quizás en ese caso la cabaña también subiera de precio de una forma brutal, si la única forma de vivir de la renta de capital fuera esa.
Entonces, supongamos que las personas tienen eso, yo qué sé, diez mil euros. Con eso, obviamente, por mucho que ganes, ¿cuánto? Un veinte por ciento al año, la rentabilidad media de Warren Buffett, que es un veintitrés por ciento a lo largo de cuarenta años, ganarías dos mil euros al año. Con eso, ¿quién puede vivir con eso? Es un idealismo galopante. Es un idealismo galopante.
Entonces, ahí naturalmente entra la coacción del Estado, que por ejemplo pudiera decidir hacer que su sociedad accionara por una… que existiera una renta básica universal, o si no es universal, que me parece una opción bastante estúpida, honestamente, a pesar de que pueda generar ciertos incentivos mejores que una renta no universal. Pero, desde luego, una renta mínima de subsistencia, pero de bastante más que la subsistencia en la cual están pensando los liberales de hoy en día.
¿Cuánto sea eso? Difícil. ¿Cómo es eso pagable en un mundo en el cual todas las empresas importantes se pudieran concentrar en una economía como la estadounidense, como en Taiwán, si no lo invaden China, o en Corea del Sur? ¿Qué hace España? Pues sí, vivir del turismo. Realmente difícil cobrarle impuestos a este tipo de empresas.
Entonces, por supuesto, también es muy difícil la solución de tipo de redistribución en forma de rentas salariales o en forma de rentas del capital, porque, de nuevo, puede sonar bien un modelo como el noruego. Le clavas al petróleo unos impuestazos brutales y con eso compras bolsa estadounidense o el país que sea, y tienes un fondo nacional de renta variable, y a cada persona, por así decirlo, le corresponde una parte, y con eso quizás en Noruega se pudiera llegar incluso a sobrevivir. Pero claro, Noruega es el tercer país más rico del mundo y tiene petróleo. ¿Qué hace un país como Senegal?
Por eso digo que naturalmente la respuesta no es directamente trivial, pero sin duda el liberalismo no es la respuesta, es lo que quiero decir.
Hora de superar diferencias ideológicas
La idea es básicamente que puede haber personas muy inteligentes dentro de las diferentes cosmovisiones económicas. Quizás sí hay filósofos socialistas muy inteligentes. No sé si hay tantos economistas socialistas que sean muy inteligentes, pero asumiendo que también los hay, puede haber economistas socialistas inteligentes, economistas socialdemócratas inteligentes, economistas libertarios inteligentes y economistas de tipo no tan ideológico, sino más técnico, que también sean muy solventes. Todos esos deben ser capaces de superar sus diferencias, en las cuales ahora mismo no hacen sino andar —un caso particular son los liberales— para realmente ponerse a trabajar en común en algo que puede demoler por completo su cosmovisión de la economía, de la moralidad y del mundo. Aunque a la IGA le queden treinta años, no tenemos tanto tiempo.
Además, la perspectiva apriorística de la escuela austríaca, por ejemplo, puede ser muy interesante en este campo, puede ser muy requerida ante las necesidades empíricas de otras escuelas económicas, porque naturalmente no tenemos ningún tipo de referencia empírica con respecto a lo que viene. Lo cual no quita que no haya que teorizar sobre esto de antemano. Porque haciendo la analogía con el proyecto Manhattan, esto de la inteligencia artificial, que pudiera ser comparable a la bomba nuclear, antes de probar si la bomba nuclear iba a hacer estallar el mundo entero por ese fenómeno que podía darse de que toda la atmósfera ardiera o algo así, tuvieron que hacer un cálculo probabilístico basado en la matemática y en la física teórica para ver si eso tenía algún tipo de cabida. Además de que, naturalmente, todo lo que previamente a la experimentación misma de la bomba fue teórico.
Y aunque la economía es un ámbito completamente diferente a la física, aun así, en campos como este, en el cual lo que viene es tan gordo que no podemos esperar a lo que empíricamente en ese momento se diga —entre otras cosas porque lo que se está haciendo ya empíricamente ya no vale—, porque ahora mismo sale como de un estudio 2024 acerca del impacto laboral cuando tienes Mythos frente a lo que ellos estaban estudiando, que era GPT-4, no GPT-4 Omni ni siquiera, GPT-4, que es escala inferior. Si esto se acelera ya ni digamos, que no creo que se acelere, pero bueno. El caso es que hacen falta métodos de este tipo, de no requerir la verificabilidad empírica.
Además, no es pedirle mucho a los liberales, porque en general lo suelen aplicar de forma bastante aberrante, por ejemplo, a campos como la inversión. Y digo bastante aberrante porque últimamente me da la sensación de que no dan ni una, y de que cuando justifican las cosas —esto ya es otro tema—, justifican cosas en 2026 respecto a las que hablaron en 2022 de la misma forma, y tras lo que empíricamente ha sucedido siguen hablando igual que en ese momento. Está claro que tienen muy claro que el empirismo no vale para nada y que lo único importante es la teoría económica. Entonces, si tan importante es la teoría, pónganse con esto, que es en lo que la teoría puede rendir.
Pero nada, hasta aquí el vídeo de hoy. Lo dejamos por aquí. Nos vemos.
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