¿Puede contribuir la inversión al autoconocimiento?

Introducción

No seré yo quien niegue el lugar común de que la mejor inversión posible es en aprendizaje y en general en uno mismo. Es decir, en su tiempo, en un tipo de calidad, en cualidades personales. Pero lo que creo es que no es en absoluto excluyente. Y hoy vamos a intentar enlazar, al menos en mi experiencia propia, el mundo de la inversión financiera con el mundo de la inversión en uno mismo, personal.

Como es evidente, yo no soy ningún gran inversor ni tampoco soy un inversor profesional. Únicamente soy un particular que lleva interesándose por la inversión cuatro años y he dedicado bastante energía mental a cuestiones adyacentes al mundo de la inversión, y en lo cual también muchos inversores y muchos traders ponen bastante énfasis, como lo es la psicología del trading, especialmente en momentos de bastante agitación política, que evidentemente arrastran muchas veces de formas muy imprevisibles al mercado. Y son momentos en los que uno tiene preconcepciones que quizás no tienen nada que ver con lo que luego acaba sucediendo. Incluso grandísimos inversores son completamente falibles en esas situaciones, con un montón de información contradictoria, un caos enorme.

La excusa que me ha invitado a plantear este vídeo tiene dos raíces. Por un lado, el vídeo que subí hace una o dos semanas acerca del Medallion Fund, el fondo con mayor rentabilidad de toda la historia, cuyo modelo inversor es de tipo cuantitativo y está sostenido en el trabajo de científicos, especialmente matemáticos. Eso por un lado, esa investigación que dio lugar a aquel vídeo que podéis ver.

La supuesta burbuja de IA en bolsa

Y en segundo lugar, el caldo de cultivo que lleva siendo desde hace ya varios años el tema de la inteligencia artificial en el mundo de las inversiones, si es burbuja, si no es burbuja, habiendo yo pasado de una posición debatiéndome internamente con una gran disonancia cognitiva entre la postura, en virtud de la cual esto es un delirio incluso superior al de la burbuja de las punto com, a pesar de la repercusión que todo el mundo asume que va a tener la inteligencia artificial. Y, por otro lado, la convicción de que esto sí es diferente. Evidentemente, los grandes inversores, que al final acaban siendo más conservadores conforme su carrera va llegando a su fin, evidentemente desechan la idea de que esta sea a la vez diferente. Eso no tiene mucho sentido cuando uno ha tenido la experiencia de tantas burbujas a lo largo de su vida.

Y yo, efectivamente, he estado en esta segunda posición desde 2021, 2022, año en el que, por cierto, la mentalidad era muy negativa, y desde entonces a mí se me ha quedado el sesgo que tenían tantos inversores en aquel tiempo de que la economía lo iba a hacer muy mal, cuando se daban todo tipo de indicadores que invitaban a pensar que esta vez no iba a ser distinta y que, como era esperable, la inversión de la curva de tipos, la subida abrupta de los tipos, iba a aprobar con una recesión económica.

La recesión económica, a día de hoy, septiembre de 2025, no ha llegado por motivos tan poco esperables, quizás como que Estados Unidos tiene un déficit del siete por ciento consistente y eso, pues no les permite entrar en una recesión económica. Y la derivada de la inteligencia artificial, que en 2022, excepto insiders o gente muy pionera mentalmente, a pesar de que con esto llevamos desde los años 60, 70, pero en ese momento no se veía un impacto de verdad tan grande como el que se espera que tenga después de ChatGPT. Solo basta ver dónde estaba Nvidia en el año 2021 y dónde está ahora.

Y eso que no se pudo prever, por ejemplo, es lo que mantiene a flote a la economía estadounidense ahora mismo en septiembre de 2025. A lo mejor los reajustes de la economía se están dando por otro lado, como efectivamente el S&P 500 equiponderado no lo ha hecho bien en estos años. Pero como tira

¿Qué inversión? ¿Value, Growth?

Ahora vamos a ir un poquito más a cuáles han sido las cosas que yo, al menos en este tiempo, he visto dentro del mundo de la inversión, que son más extrapolables al resto de la vida y que me parece interesante comentar. Eso sí, para aquellos de vosotros a los que les interese especialmente la inversión, poner ejemplos que os resulten llamativos, y si tampoco manejáis mucha inversión —que tampoco es que yo maneje tanto de inversión—, pues quizás aun así os resulte interesante, porque puede ser algo que se vea como muy mundano de unos ambiciosos que únicamente quieren especular. O en cambio la visión del inversor tradicional, que bueno, pues simplemente va construyendo su cartera, va metiendo doscientos, quinientos o mil euros al mes o lo que sea, haciendo DCA, y todos los meses una cantidad periódica, y después de cuarenta años es multimillonario. Tampoco estamos hablando de eso. Es decir, yo sí me he intentado meter bastante más dentro de la actualidad económica, de la macroeconomía, incluso análisis técnico, etcétera.

Así que vamos a empezar. Aquí en España, la principal escuela de inversión —bueno, porque tiene un peso bastante grande dentro de las redes sociales, de YouTube concretamente— está muy asociado al movimiento liberal. Ya tengo un vídeo también sobre el liberaltradismo, que a mí me llegó también debido a YouTube, pero está muy asociado a la escuela de value investing. Entonces, naturalmente, yo he ido cogiendo a lo largo de estos años elementos del value investing, aunque en general me he dejado llevar por las recomendaciones de empresas concretas y no he tenido tiempo de dedicarme a estudiar empresas concretas con sus fundamentos a tope, evidentemente. A la hora de la verdad he tenido una visión más quizás canónica, pero en el estilo de inversión sí que he tendido a minusvalorar enormemente el enfoque de invertir en grandes índices, donde además unas pocas empresas, como las siete magníficas, lo acabarán todo —o las ocho, porque Broadcom está por encima de Tesla—, pero bueno, están ahí capitalizando todo, ¿no? Y el value investor, pues tiene sus puntos fuertes y tiene sus débiles.

Toda la reflexión que he podido ir realizando en torno a este modus operandi, pues es la

Tesis de inversión: equilibrio arrogancia-humildad

El primer punto que quería tratar es el tema de la tesis de inversión. Uno tiene una tesis de inversión y siempre que no se la desmienta de forma abrupta, evidentemente, uno va cambiando la tesis de inversión. Las tesis de inversión, que puede ser una empresa concreta, pero tesis de inversión en sentido general, a lo largo del tiempo puede cambiar, pero es recomendable que al menos se mantenga a capa y espada durante un tiempo, defenderla, porque si no, si uno está completamente influenciado por el entorno y no tiene una tesis clara lo más posible —al menos eso me sucede a mí, especialmente los dos primeros años—, pues compra y vende un poco como pollo sin cabeza. Hoy quiero esto, mañana quiero esto, ya me olvido de lo de ayer, y a lo mejor lo de ayer, después, si lo hubiera mantenido, crece un cincuenta por ciento en un año, y lo que yo estoy haciendo ahora crece un cincuenta por ciento en un año, pero cuando llegué ya era tarde, y al final uno se queda en cero por hacer el tonto.

Al final, estos últimos años todos los activos prácticamente han subido muchísimo, no tanto las acciones, ciertas acciones consideradas value, y tampoco tanto los bonos, desde luego no, pero en general ha habido una abundancia bastante grande, y sin embargo eso no necesariamente conlleva una gran rentabilidad si uno tiene una tesis clara y la defiende.

Y he aquí el primer punto: el ceñimiento a la tesis. El ceñimiento a la tesis necesita una cierta arrogancia, en el sentido de un cierto convencimiento, pero lo que me he dado cuenta —depende del inversor, evidentemente— es que normalmente la selección de la tesis suele ir acompañada de bastante humildad en el comienzo. Es decir, yo no sé lo que va a ocurrir, pero debido a que no sé lo que va a ocurrir, voy a ir, por ejemplo, a una empresa que tenga, uno, mucha seguridad de que su modelo de negocio lo va a hacer bien. O, por ejemplo, me voy a escudar en el oro, porque tengo muy claro que no sé lo que va a hacer la bolsa, pero desde luego la inflación va a subir, por tanto me voy a refugiar en el oro, me voy a refugiar en mobiliario, me voy a refugiar en bitcoin, me voy a refugiar en plata. Uno asume el desconocimiento bastante grande. Oye, a lo mejor la bolsa va a subir a ocho mil, desde cuatro mil va a subir a ocho mil, pero no tengo ni idea, voy a irme a algo que tenga más margen de seguridad.

Pero una vez ahí, yo defiendo aquello que he estudiado inicialmente y aquello de lo cual estoy convencido. ¿Puede fallar? Sí, pero voy a defenderlo al menos. Depende de la tesis de inversión cuánto sea el plazo, pero al menos unos meses, o en su caso varios años, o bastantes.

Ceñimiento similar a la religión

Y esto me recuerda en buena medida a la forma de pensar, esa machaconería que hace que algunos inversores parece que no son capaces de salir de un determinado activo. Es muy beneficiosa si le sale bien la tesis, porque les permite suprimir completamente el ruido de mercado.

En cierto sentido, a mí me recuerda también… he tenido yo bastante interés, especialmente en el budismo dentro de las religiones, en el pensamiento religioso, y me recuerda bastante a cómo una persona religiosa parece operar, al menos un maestro budista. Un maestro budista toma unos axiomas, asume que esos axiomas tienen algún tipo de validez, en el caso del budismo porque la confianza en el Buda es muy grande, en el caso del cristianismo pues similarmente. Y después, por mucho que mi intuición me diga lo contrario, por mucho que prácticamente todo a mi alrededor me esté llevando la contraria y me diga lo contrario, yo al menos tengo que hacer el experimento de probar esto durante varios años a ver si funciona.

Definitivamente, el inversor tiene que tener esta cualidad. El trader quizás no, es bastante diferente en este sentido, aunque también tiene que tener ciertas cosas claras. Pero al menos en el caso de la inversión, ese juego entre la humildad, por un lado, de asumir que tu tesis no necesariamente es la más exacta y que hay esa incertidumbre, pero la arrogancia simultánea de yo la voy a defender, y por un tiempo voy a intentar alejarme incluso de lo que me puedan decir los demás, porque si no, no voy a ser capaz de defenderla en buena medida.

Para que uno realmente esté muy convencido de una tesis de inversión, no sé, o es la persona más arrogante del universo o realmente ha tenido que distanciarse un poco de la noticia económica constante que te está diciendo: oye, pues esto es una puta mierda, no tengas oro, porque la bolsa lo está haciendo muy bien, y al final el oro lo hace mucho mejor. No compres bolsa china, no compres bolsa china, eso es una… Y luego la bolsa china sube un cincuenta

El estoicismo sin tentaciones del buen inversor

Por ciento. Desde luego, entonces también otra enseñanza es que el verdadero inversor tiene bastante cabeza fría, es capaz de abstraerse de las tentaciones en buena medida. Repito, esto no aplica al inversor no inteligente, como llaman los value investor, por ejemplo Gustavo Martínez aquí en España. La inversión no inteligente. No estoy hablando del que simplemente por el FOMO se mete en lo que sea y ahí se apalanca por doscientos.

Cualquier gran inversor, especialmente value investor, Warren Buffett, por ejemplo, pues evidentemente tiene que tener una sangre fría bastante importante a la hora de tomar sus decisiones y no dejarse tentar. Al final, esto es una cuestión de puro estoicismo. Las emociones aquí no tienen nada que decir, o al menos solamente en la parte del convencimiento, del enamoramiento, de la tesis que he escogido. Y ahí se queda la emocionalidad.

Todo lo demás —y ese problema yo, por ejemplo, lo tengo— yo no soy capaz de ceñirme, siempre estoy divagando: me interesa tal tema, entonces quiero invertir en eso, y luego me interesa tal otro tema y me quiero invertir en eso. Y al final, pues no le doy tiempo a nada a que suba y que salga bien.

Largoplacismo y sentido de “trascendencia”

Juega aquí un peso fundamental el largoplacismo, como es evidente. Esto también lo comparte, por ejemplo, con el inversor más aburrido, el DCA, de simplemente yo voy metiendo todos los meses doscientos euros en el S&P 500. Yo sé que de aquí a cuarenta años eso va a salir bien. Pues eso ya requiere un largoplacismo, un esfuerzo de no consumo.

De nuevo, se parece bastante a la frugalidad religiosa y a la expectativa de que es casi una expectativa de trascendencia. Uno la puede ridiculizar, decir esta gente lo único que quiere es poseer, poseer. Por supuesto que sí. Pero al fin y al cabo es casi como el legado que uno mismo siente. De nuevo, puedes sentirse ridículo desde fuera, pero el legado que uno tiene es su patrimonio, y uno lo va construyendo, y esa puede ser la sensación de conexión que en el final es su vida.

Entonces, el inversor verdadero no mira a cinco años —depende de la edad que tenga—, pero no mira a cinco años, mira a cincuenta años. Si tiene, yo qué sé, cincuenta, pues mira treinta años. Incluso aunque no lo vaya a utilizar el dinero necesariamente. Te puede chocar también muchísimo con la concepción quizás lógica de la vida: ¿qué sentido tiene simplemente acumular por acumular?

Por supuesto que el enlace aquí con el protestantismo es obviamente total. Es la ética del trabajo en su máximo esplendor, pero incluso de nuevo con el budismo. Evidentemente uno no se está cultivando para luego reencarnarse, aprender para que en cada reencarnación le vaya mejor en la siguiente, pero sí que te permite llegar a una madurez que quizás no obtienen las personas por otros medios.

Entonces, a la persona religiosa, de nuevo, le puede parecer más interesante alguien que mira a cuarenta años vista para tener dentro de cuarenta años diez millones de euros que la persona que es incapaz en ningún momento de mirar más allá de los próximos cinco días. De nuevo, yo veo ahí bastante.

Exceso de arrogancia en el método y su explicación

Sinergia, curiosamente. Claro que esto a veces también llega a límites un tanto absurdos. Uno puede estar teniendo sistemáticamente rentabilidades castaña, en el caso del value investing, pues esto es bastante actual, sinceramente, en los últimos años. Pero como uno está tan convencido de que el largo plazo es lo que cuenta, la valoración que yo he hecho de la empresa es la valoración correcta, todo lo demás me da igual, estoy en lo correcto. Claro, te puedes comer un año menos cuarenta por ciento, otro año menos diez, otro en cero y ya luego empezar a subir.

No voy a dar nombres, pero esto también ocurre aquí en España y hay gente que es muy así, e incluso lo dice, dice: «Bueno, yo sé que voy a ganar menos dinero, pero en cierto sentido soy superior porque…». Y ahí entra otra cuestión también, que es que cada inversor, si es un buen inversor, va a conocerse lo suficiente como para saber que hay muchas maneras de lograr el mismo objetivo final, supuestamente, que es el de conseguir dinero, pero los medios son muy distintos y al fin y al cabo, lo que tiene que amar uno es el medio.

Y en la inversión uno no persigue necesariamente el dinero en sí mismo, sino que es enamorarse del proceso, como todo en la vida. Por ejemplo, con el aprendizaje, evidentemente, mucho más bonito es el aprendizaje en sí, que luego el conocimiento del que uno dispone, que va a olvidar. En el caso del dinero, pues mucho más bonito es el proceso de, por ejemplo, en el caso de los value investors, que están muy pegados a una empresa, integrar ahí su componente empresarial dentro de su trabajo.

Claro, eso va más allá del dinero, que de todas formas cuando uno muera va a perder, incluso puede no tener hijos y que directamente ese dinero se quede ahí. O sea, que también esta cabezonería, que es cabezonería, arrogancia, evidentemente existe. También es sensata muchas veces debido a que uno tiene que saber si su estilo es uno o es otro.

Puede quizás conseguir mucho más dinero en un hedge fund cuantitativo, trabajando allí, desarrollando algoritmos. Pero si a uno no le dice nada eso, bueno, pues evidentemente, aunque ganas mucho menos, te apetece más estar en el consejo de la empresa y demás, discutiendo, yendo a Argentina a ver una minera de oro, como le gusta a Gustavo Martínez.

Lejos del mundanal ruido: el filtrado de la información

De nuevo, esa pasión a uno le permite de verdad, si la tiene, que se va desarrollando con los años, con la madurez, abstraerse del ruido, al menos en el caso de los value investor. Ahora vamos a hablar de una forma más canónica de invertir. Aquí en España ese modelo yo creo que lo encarna José Luis Cárpatos, que es otro inversor que yo escucho bastante.

Pero ya digo, al margen de estos canónicos a los que ahora vamos, el value investor sí que es capaz de eso, filtrar muchísimo y en cierto sentido convertirse en el monje que sabe lo que se tiene que, lo que tiene que enfocarse y lo demás da igual. Y eso es una cualidad muy importante, porque por supuesto, el que mucho abarca poco aprieta.

Pero además de eso, en el caso de los mercados financieros, uno lo ve directamente el retorno de lo malo que es realmente estar tan disperso. A mí, por ejemplo, me ha hecho darme cuenta de que en mi forma de abordar el estudio, en mi forma de abordar aspectos más espirituales, el no ceñimiento, que para mí dan lugar a una cierta sensación de libertad, el no ceñimiento que se ve con resultados tan directos en el caso de la inversión, que lleva a poco, a no ser que uno tenga suerte, pero lleva a poco casi que por definición, mucho más que escoger una tesis, ¿acaso no es igual en el resto de campos? Simplemente no se ve de forma tan directa, tan rápida.

El dinero como semáforo de las cualidades personales

El dinero al fin y al cabo es un buen semáforo y a uno le permite ver si está operando de la misma forma ahí que en otras cosas, y si ahí tiene ese termómetro que es el dinero yéndole mal, quizás ese mismo rasgo lo tienes en otros ámbitos donde las consecuencias no son tan visibles, pero sin embargo están ahí implícitas, y al final, a largo plazo, por interés compuesto, no tiene nada que ver el que gana un diez por ciento al año con el que ha ganado un cinco. Y eso que a corto plazo no hay mucha diferencia, pero a largo plazo es brutal.

E igual con el caso del estudio o lo que sea en la vida o con las relaciones humanas: si uno invierte en mejorar los rasgos, por ejemplo el no cegamiento, quizás pasa eso de una rentabilidad del cinco por ciento al diez por ciento en esos otros campos, sin poderse aquello medir.

Y además, cuando uno filtra esa información, se acostumbra a ser muy crítico, muy reflexivo, también arrogante de nuevo en el caso de: oye,

El 99% de la prensa económica es basura amarillista

Yo rechazo este dato. Por ejemplo, en el caso de José Luis Cárpatos le ocurrió y luego le dio la razón al mercado, los datos de empleo de Estados Unidos. Él llevaba diciendo desde hace años que eran un delirio. Efectivamente, finalmente han sido un delirio. Pero al mercado le daba igual. Pero este señor tiene la capacidad crítica, después de tantos años, de saber filtrar, incluso aunque nadie se lo diga, puede salir completamente de él. Oye, esto es delirante, no lo voy a atender. O si lo voy a atender, lo voy a hacer a sabiendas de que es porque el mercado atiende a ello, pero eso no significa que yo tenga que seguir haciéndolo.

Por ejemplo, el caso de las economías. Uno puede hablar una y otra vez de lo mal que lo va a hacer la economía de tal o cual país o lo bien que lo va a hacer China, Alemania o en el caso de Estados Unidos, parece que Estados Unidos siempre va a ir mucho mejor que Europa, mucho mejor. No necesariamente.

En definitiva, dejarse llevar de forma acrítica e irreflexiva por las noticias es algo que uno va superando en la medida en que dedica tiempo y esfuerzo mental a la inversión. Eso tiene consecuencias en el resto de la vida también, porque evidentemente uno va a ser, de nuevo, más reflexivo con toda la información que a uno le proveen. Y un gran escepticismo con respecto a los grandes medios, que sinceramente son una puta mierda. Honestamente, son una puta mierda. Si ni Warren Buffett tiene ni puta idea de muchas de las cosas que hace, ¿cómo lo va a saber el analista de incluso del Financial Times y gente que tiene grandes conocimientos y por eso está en ese lugar tan prestigioso? Muchas veces es basura.

Claro que juegan un papel fundamental en las burbujas los medios de comunicación. Como en el caso de España en los años 2005, 2006, 2007, no era delirante el pensamiento de: «buah, España va a ir mejor que Alemania y Alemania está el enfermo de Europa y esto va a ser más rico». Muy superficial, simplemente por lo que se ve. Y ahora está ocurriendo lo mismo, prácticamente. El análisis es muy bajo.

Y cuando uno se dedica a esto, ya filtra ese amarillismo de la prensa económica, y por supuesto los otros palos además, que lo demás es casi peor que la prensa económica. Pero bueno, ya imagínate con cuestiones de geopolítica, en las cuales los intereses ya estatales son tan grandes. A saber, eso ya es otro tema.

La metaconciencia madura del seguimiento de tendencia

El escepticismo no implica que uno lo ignore necesariamente. De nuevo, el value investor quizás sí. En el caso de una figura como José Luis Carpatos, intenta aprovecharse de la tendencia. Yo creo que es en general más lógico si uno quiere mantener de forma consistente un buen desempeño. Y eso también es así en la vida. Entonces, por mucho que uno no esté de acuerdo con lo que tiene delante, uno a veces va a tener que resignarse a lo que tiene delante, porque eso es el síntoma de la paciencia, ese es el síntoma de una persona madura, aceptación de que uno también puede estar equivocado, incluso aunque uno en el fondo sepa que no está equivocado.

Por ejemplo, de nuevo con lo del dato de empleo, o si ahora mismo esto es una burbuja o no es una burbuja. Ya digo, con el dato de empleo, de facto, vas a operar igual que el otro que tiene en cuenta esos datos de forma crítica. Vas a especular, al fin y al cabo, de forma análoga. O al menos eso es el enfoque un poco más, ya digo, canónico. Pero lo haces desde una metaconciencia que observa lo demás.

De nuevo, igual que el budista, el budista no tiene por qué resignarse enteramente a algo mentalmente, ni de coña, pero por fuera sí que se va a resignar. Entonces, esa diferencia tan importante de yo en mi mente planteo las cosas de una forma distinta de la cual actúo, se puede ver como hipocresía o lo que sea, si uno de verdad lo va a hacer de forma consciente, yo creo que es el símbolo mayor de madurez y un requisito para el éxito.

De nuevo, también en el caso de las religiones, aceptar la realidad tal y como es, por ejemplo, los convencionalismos sociales, y aunque uno internamente no participe de ellos, externamente

La invitación al autoconocimiento

Hacerlo. Y de nuevo, no necesariamente, pero esto puede implicar ya un cierto grado de autoconocimiento importante. Desde luego invita a hacerlo. También invita a reflexionar sobre los propios límites del conocimiento de una persona.

Al ser la economía algo tan profundamente complejo, da lugar a muchos autoengaños que la realidad confronta rápidamente. Entonces, ya el experimentado va a tender a adoptar una posición más escéptica. Quizás, porque, de nuevo, me parece delirante escuchar a inversores ultra mega reconocidos cómo hablan de ciertos temas, que es escucharlos un minuto y dices: «No puede ser, no puede ser». Aunque he de decir que no por eso les va a ir peor, de nuevo por el tema de la tesis de inversión.

A lo mejor están profundamente equivocados en una de las cosas que están diciendo, pero si están muy aceptados, por ejemplo, Warren Buffett con respecto al oro, ¿no? Superen contra del oro, pero como lo demás le ha ido muy bien, porque tuvo muy clara su tesis, pues aunque su tesis con respecto al oro fue una chorrada —aunque no me estaba refiriendo antes específicamente a eso, pero bueno, como ejemplo posible—, como lo demás, como la otra tesis, al fin y al cabo, a largo plazo, prácticamente cualquier tesis razonable —no invertir solamente en las memecoins, aunque incluso eso—, pero tener una tesis razonable te va a llevar a buen puerto, aunque no necesariamente tengas que saberlo todo, pues al final te puede salir bien.

Pero en todo caso, aun así le hace reflexionar sobre los propios límites, de forma que quizás no ocurren tanto en otras disciplinas. No me refiero tanto a límites intelectuales, que quizás son mucho más visibles, por ejemplo, en las matemáticas o en la física, sino a límites de cisnes negros, evidentemente. Y ahí entra de nuevo en juego también lo mental con el riesgo.

Es muy importante también, parece que no, eso es lo que más enfoque se le da, en la psicología del trading y demás, al tema del riesgo y, en fin, el apetito de riesgo, la tolerancia al

Las enseñanzas del riesgo y la cosmovisión del inversor

Es muy importante también afuera de la vida, porque, por ejemplo, una persona que… yo en mi caso, pongo mi ejemplo: si yo nunca hubiera comenzado a invertir, tendría una mentalidad menos empresarial de la que tengo. No tengo una mentalidad muy empresarial, pero la tengo infinitamente más que hace cuatro años. No digo que necesariamente todo el mundo tenga que ser empresario, ni de coña, pero a uno le permite tener una cierta actividad.

Yo seguramente no hubiera abierto este canal de YouTube si no hubiera sido por esa actividad, en la que, en última instancia, aunque más factores, creo que contribuyó el tema de la inversión. Uno se acostumbra a ver hasta dónde llega el riesgo de uno. Uno también empieza a medir las cosas en general en su vida por la tasa de retorno, en última instancia, la rentabilidad que puede sacarle. Mide mucho más el coste de oportunidad, porque en la inversión el coste de oportunidad es fundamental, evidentemente, que es precisamente mi problema, que parece que no hay coste de oportunidad: invierto aquí, ah, venga, invierto en esta empresa, en esta empresa. Bueno, si estás invirtiendo en esta, no puedes en la otra.

Pues llega un momento en que si de verdad eso lo asumes en el mundo de la inversión, luego lo vas a asumir en tu vida, la idea de coste de oportunidad constantemente, que es fundamental también con relaciones humanas, y la tasa de rentabilidad. Ya digo, de verdad, en lo que estoy invirtiendo va a dar lugar a una forma de interés compuesto implícito, no cuantitativo desde un punto de vista del dinero. No, pero oye, este granito de arena que voy a poner hoy, ¿va a dar su resultado mañana o no lo va a dar?

La mentalidad esta de los hábitos atómicos, que les gusta en la autoayuda. Yo tengo el libro este de mi etapa de la autoayuda, sinceramente no pude continuar leyéndolo, pero bueno, al fin y al cabo tampoco es que sea muy distinto. Ver el interés compuesto más allá del tema de la inversión, que yo creo que sí es una muy buena idea.

La extraña sabiduría práctica de ciertos inversores

Y eso de alguna forma es, al menos me da a mí la sensación, me resultó chocante porque ahora mismo no, pero he tenido fases de mucho interés por el budismo haciendo retiros. Hace unos meses hice un retiro de diez días de silencio y demás y tenía delante a un maestro budista famoso en España, una persona con una sabiduría, al menos yo así lo considero.

Pocos días después volví a la inversión, a la que, por cierto, siempre he intentado renunciar de nuevo, siempre he intentado renegar de la economía, siempre he intentado renegar de la inversión, porque llevan asociadas, al menos en mi caso, al final de forma inevitable, el estar expuesto a la información capaz de abstraerme, aunque bueno, podría ser capaz, no sé si soy capaz o no soy capaz, pero de momento no he llegado a el grado de abstracción de la información que otros han conseguido. También porque creo que no está en mi naturaleza. Yo por naturaleza tiendo a querer informarme de las cosas, prácticamente de todas.

Pero bueno, en cualquier caso, poco después de aquel retiro transformador, volví al mundo de la inversión. Me sorprendió porque en ese momento veía las cualidades humanas casi de forma puramente encarnada delante mía. Entonces en cada persona asociaba, oye, en esta persona veo tal cualidad, tal cualidad, tal cualidad. Y no en todas las personas tienen unas cualidades u otras, pero incluso con el revestimiento mundano barra ambicioso, en el caso del budismo se diría dharma mundano, uno de los caminos al sufrimiento.

En ese ambiente, yo aún así, a pesar de ese revestido, la idea del tiburón y demás, del especulador que no había escrúpulos, veo unas cualidades personales, al menos en apariencia, de cierta sabiduría, cierta sabiduría práctica que no está para nada en otros ambientes. Al menos a nivel, por ejemplo, de lo que uno espera de un buen científico. Un buen científico puede ser muy mala persona. Pero un buen científico de verdad quizás ha tenido que aprender, en su trayectoria, ha tenido que aprender ciertas cosas, pues por las bofetadas que te da ese camino. Y en la inversión también.

Distintas. Distintas, ¿cuáles? Pues las que he estado comentando, entre otras. Pero también esa sensación, ese feeling de como: esta persona es graciosilla, se cree no sé qué, pero en verdad tiene su sabiduría práctica. Ya digo, por ejemplo, no son perfectos y en otras cosas para mí no tiene ningún sentido como son.

Pero bueno, ya digo, Gustavo Martínez o José Luis Carpotos en su momento, aunque yo ahora mismo no estoy prácticamente nada de acuerdo y me parece muy superficial, pero bueno, no lo sé, no tengo ni idea. Pablo Gil, que fue con el que yo comencé, no tenía ni puta idea, que también por cierto fue el que me generó… Bueno, Pablo Gil tiene una vida también, tiene enfermedad degenerativa, entonces bueno, eso va aparte, silla de ruedas. Entonces también tiene un enfoque en el canal como más personal que solamente el inversor. Pero bueno, en cualquier caso, él me transmitió un

El arrastre fatalista desde 2022: distintos enfoques

Un poco ese alarmismo en allá por 2022. «Oye, esto ha ido demasiado lejos», en el momento salió bien. Bueno, salió bien para la tesis fatalista, claro, porque la bolsa se desplomó durante unos meses. El Héctor Chamizo ese, o Héctor Cenizo o lo que sea, pues también un poco la misma onda. Si no los conocéis, da un poco igual. La verdad, tampoco lo recomiendo yo excesivamente.

Y luego no te digo que no tengan razón. Quiero decir, invertir en inmobiliario y no invertir en la bolsa yo creo que tiene mucho sentido. Lo que pasa es que sinceramente no he encontrado una forma de invertir en inmobiliario que dé las rentabilidades tan altas como yo pensaba. No sé, crowdlending inmobiliario, supuestamente puedes conseguir un diez por ciento anual, pero luego no es anual porque te suman tres meses antes, tres meses después y al final está un poco diluido. Y va con retrasos. Yo no he terminado de ver eso.

Pero, para un enfoque más conservador, yo estoy de acuerdo con esta gente, incluso en inversiones en China. No digo necesariamente que estén equivocados, pero sí que veo más pragmática una visión como la de José Luis Carpatos, que es: «oye, vamos a subirnos un poco en la ola de la tendencia». Uno está bailando todavía, pero está bailando con la mitad del cuerpo fuera.

Y esa, de nuevo, ese juego entre lo interno —yo sé que esto no va a dar mucho más de sí, o a lo mejor da mucho más de sí, a lo mejor da dos años más—, totalmente lo dicen, pero y a la vez estoy ahí: ¿qué, medio medio me salgo? Claro que obviamente quedaría muy pobre el vídeo si solamente le enseñas afuera que ve con la tendencia. No me refiero a eso. Pero ahí hay un juego también, de nuevo, con la arrogancia, con…

Oye, esta gente, en el caso de la economía de 2022, fue especialmente flagrante. Grandes economistas, prácticamente todo el mundo pensaba que iba a haber un declive importante. No ha pasado absolutamente nada. Esto hace pensar, reflexionar. La teoría económica también. Por cierto, el tema de la inflación en Estados Unidos, en Europa, debería haber hecho reflexionar a la gente de la MMT, teoría monetaria moderna. Y

La prueba de los ídolos y el análisis “de las masas”

También es una forma de poner en prueba a los ídolos, al fin y al cabo, los ídolos de este tipo, que en otros ámbitos uno no los puede probar tanto. Entonces, en el ámbito de la economía es muy fácil probar si tu ídolo está cagándola completamente. No significa que no deba dejar de ser, en cierto sentido, tu ídolo, si es que tiene sentido hablar así. Pero en cualquier caso, al principio uno cuando empieza, pues evidentemente tiene algún referente, ¿no? Y esa caída de los ídolos puede ser también impactante, pero beneficiosa. Oye, confiaba yo mucho en esta persona por cómo comentaba las cosas y luego nos hemos quedado aquí todos desnudos. El emperador está desnudo.

Y es también una reflexión sobre la información a la que nos sometemos. De nuevo, el prisma con el que uno la mira también le hace pensar: oye, ¿por qué yo tengo este prisma más negativo que el resto de gente? Es que el resto de la gente es excesivamente complaciente. A mí me pasa mucho, que es que evidentemente si ves que mucha gente está haciendo algo, por ley de sentimiento contrario, se suele pensar que no hay que hacer caso de eso. Pero yo sí tiendo a pensar: oye, me está faltando algo, me falta a mí información. Hay algo de la película aquí de lo que no me estoy enterando. Y muchas veces, más veces de las que parece, acaba siendo así. No digo que la mayoría tenga que tener razón, pero también con el tema de la religión, por ejemplo, ¿no?

Me chirría un poco cuando de verdad, sinceramente, cuando un religioso, de nuevo, lama budista, pues cuando se pone a hablar de las terceras personas como: bueno, esta gente realmente todavía no ha despertado, no sabe lo que es la vida, no sabe para lo que estamos aquí. Hombre, no sé, quizás si el noventa y nueve por ciento de la población o noventa y cinco por ciento de la población hace algo, hombre, no te digo que tenga razón, obviamente, por algo existe TikTok, pero quizás hayan pistas que te hagan reflexionar acerca de si tienes tanta razón como tú crees. En ese sentido yo soy muy antisecta. Pero bueno, aun siendo antisecta, de nuevo, esa disonancia cognitiva me entra.

DeepSeek, aranceles y NVIDIA

En momentos como la situación de DeepSeek, por ejemplo, en febrero creo que fue, me pareció delirante la caída de Nvidia. La mayor caída de una empresa en la historia de la humanidad. También es que estas cosas se miden en términos absolutos. Obviamente, va a ser la mayor si hay más masa monetaria que nunca. Pero en cualquier caso, el titular: la mayor caída de la bolsa desde el año 29 por DeepSeek.

Y uno puede decir: joder, guau, DeepSeek necesita muchas menos tarjetas gráficas, menos cómputo, esto va a destrozar… ¿Qué coño? Es todo lo contrario. Es como la energía. Si tienes energía más barata, lo que vas a hacer es meter más procesos productivos en los que hay energía. Si DeepSeek, a mí esto me parece terrífico. Si DeepSeek abarata los costes, lo que va a haber es mucha más inteligencia artificial en todos lados, obviamente. ¿Cómo coño podemos pensar que cuanto menos eficiente es una tecnología, mejor lo va a hacer? Es absurdo.

Vale, menos mal que tiene Nvidia. ¿Qué coño menos mal que tiene Nvidia? Claro que más cómputo van a querer. Simplemente, el cómputo va a servir para mucho más. Entonces, mejor todavía, ¿no? Yo compré Nvidia, obviamente, y a pesar de que pensaba que estaba cara, pero es que eso me parece un disparate.

Y luego con los aranceles de Trump, eso ya sí fue el acabose, ¿no? ¿Cómo puede ser que una situación estrictamente política no es algo que se esté cociendo? No es el caso de la pandemia, no es algo que se esté cociendo a nivel de los… Que luego lo puedes convertir en eso si no actúas, ¿no? En un problema financiero lo puedes convertir con el tema de los bonos, que al final ahí fue cuando Trump rectificó, cuando los bonos se pusieron un poco ahí.

Pero en un principio, joder, es que hemos asumido esos aranceles y la bolsa ahora mismo está en seis mil quinientos y en ese momento se desplomó a cuatro mil ochocientos, niveles de 2022, en cuatro días. Y en ese momento yo digo: bueno, pero vamos a ver, esto, los fondos de inversión, los hedge funds se ponen cortos con la nariz tapada. En el fondo piensan que va a ir bien, pero se ponen cortos porque piensan que se va a poner corto el mercado y, por tanto, ellos, aunque piensen que es un disparate, lo van a hacer. Supongo que al final es eso, ¿no? Y que cuando hay sobrecompra, uno compra más y cuando hay sobreventa, pues uno vende.

En eso sí que estoy siendo completamente value investor. Es decir, en ese momento obviamente hay que comprar. Qué tontería es esa. En esos momentos, claro, pero la disonancia cognitiva entra después en cuestiones como de la inteligencia artificial. Y con eso empezamos el vídeo y con eso lo vamos a acabar.

Más IA: Google, MIT, PER de las Big Tech

Por un lado, esto parece la burbuja de las punto com, estas empresas están carísimas. Aunque también hay que ver qué empresa, porque Google lleva bastante barata dos años. De nuevo, ahí también es otro delirio. La gente piensa: no, la inteligencia artificial va a desbancar a los buscadores y, por tanto, Google va a perder su modelo de negocio. Tío, pero vamos a ver, si Google está desarrollando la, seguramente va a ganar la carrera de la inteligencia artificial, incluso a OpenAI. ¿Qué coño es esto? Están cambiando un modelo de negocio por otro. No, pero ese va a tener menos rentabilidad. Uno va a pensar que va a tener poca rentabilidad la IA, lo cual puede ser a corto plazo, porque a largo plazo yo creo que va a ser brutal, pero a corto plazo.

Y hay estudios del MIT de hace unas pocas semanas, ahora en agosto de 2025, que dicen que esto tiene un impacto muy bajo o nulo en la productividad. Otros dicen que no, pero en la productividad de las empresas, los proyectos piloto que se están realizando no tienen resultados. Pero porque la gente simplemente tiene FOMO de no usar la inteligencia artificial porque otro lo va a usar, pero realmente no tienen ganas. Hay que hacerlo, pero no es que haya pasión. Oye, esto va a cambiar completamente la economía. Primero la IA, luego lo demás. No, lo que es es, la IA, venga, le ponemos ahí un becario. Así no va a funcionar. Yo creo que eso no se está dimensionando muy correctamente.

Pero por otro lado, Nvidia, la empresa con más capitalización de la historia. Esto es un delirio, esto no es un delirio. De nuevo, yo desde 2022 he tenido mucho esa idea conservadora de que ahí no hay quien pueda meter el dinero. Yo no me había puesto a mirar ni el PER de Nvidia por hacerlo. Yo había asumido que el PER de Nvidia sería doscientos, y el que me está diciendo esto es value investor, y que el CP 500 equiponderado está barato y que entonces tú metes en el CP 500 equiponderado y no metes lo demás, como si la IA no fuera a ser bastante distinto, incluso de Internet, teniendo en cuenta que ya en el caso de Internet había muchas empresas que no ganaban dinero. Ahora, en el caso de Nvidia, pues obviamente gana una cantidad brutal de dinero. Claro que uno puede decir que el CapEx está sobredimensionado, todo lo que uno quiera. Que puede ser cierto, pero aquí estábamos hablando de algo interno.

Yo a la vez, en esa disonancia cognitiva, estoy asumiendo que la IA me va a quitar el trabajo porque yo voy a ser innecesario. Yo lo veo, es decir, yo veo que cuando yo trabajo con ChatGPT en la carrera de Matemáticas, yo sobro, el que no sobra es ChatGPT, yo sobro. Yo soy un firme defensor de la idea de que la IA a largo plazo va a sustituir absolutamente a todos los empleos, lo cual no significa que ocurra ni en cinco años ni en diez años, aunque yo creo que mi empleo no va a existir, cualquier empleo asociado a las matemáticas técnicas no va a existir igual de aquí a cinco años ni diez años. Pero bueno, por un lado yo estoy asumiendo que la IA va a transformar por completo la vida humana.

El ejemplo de disonancia cognitiva inversora al que iba

Y, por otro lado, estoy diciendo, estoy asumiendo el discurso, tanto en el caso este, pues uno puede decir que también está asumiendo el discurso de cierta gente. Pero de eso estoy más convencido. Pero en el tema del… ahí soy defensor de mi tesis a capa y espada, como habría que ser con la inversión.

Pero en el caso del CapEx, de si están invirtiendo demasiado, esto, joder, si de verdad va a tener las consecuencias que yo creo que va a tener en un lado, ¿por qué coño cuando me voy a un mercado financiero digo: «No, es que esto está muy caro»? Joder, pero si yo pienso lo que estoy pensando, pues la idea será que Nvidia va a duplicar el año que viene, teniendo en cuenta que todavía no hay competidor. Claro, cuando salga el competidor, Alibaba, todo lo que tú quieras. Pero es esperable que esto todavía tenga un par de años de seguir rodando.

Claro que el problema puede ser Nvidia va a ser como Nokia y luego nos vamos a quedar todos, y el Apple todavía no sabemos quién va a ser, y estamos aquí como tontos todos con Nvidia y le va a pasar como a Nokia. Eso es una posibilidad, pero no es un problema del sector de la IA, es un problema, en todo caso, de esa situación de Nvidia.

Pero si uno estudia un poquito Nvidia y ve cómo realmente las cosas van, además de que el PER, por ejemplo, ahora mismo es cuarenta y siete, cuarenta y ocho, vale, es caro, es una empresa cara, pero no es el PER que tenía en 2022 tampoco. ¿Por qué? Porque es que literalmente ha duplicado y duplicado y duplicado, es una cosa tremenda, los beneficios año tras año.

En esa situación me pongo a simplemente hacer un simple vídeo para el cual investigo bastante, no es como este que es distendido, sino el del Medallion Fund. Empiezo a investigar sobre Martin Galas, sobre la hipótesis de mercado eficiente. Si tengo un porcentaje del cincuenta y uno por ciento de que esto salga bien, en el caso del casino, pues a largo plazo voy a ganar, y lo único que necesito es eso, poner un cincuenta y uno por ciento de victoria para el casino. La casa siempre gana entonces, a pesar de que en el camino, pues ya ves, puedes perder un huevo, pero a largo plazo vas a hacerlo bien.

Y claro, las estrategias arriesgadas que se pueden hacer ahí con, yo qué sé, cojo la memecoin de Cristiano Ronaldo y meto ahí, me apalanco por cien. Hombre, no estamos hablando de eso, estamos hablando de que el SP 500, por su forma de construirse, va a ir quitando una empresa, metiendo a otra. Quitan a una empresa que lo está haciendo peor, meten a otra empresa que está haciéndolo mejor. Si uno en el SP 500, que la probabilidad alcista es elevadísima, y uno busca un instrumento apalancado que tenga pocas comisiones en relación al apalancamiento, que cosas tan líquidas como el SP 500, fue razonable encontrarlo. Joder, tampoco creo que sea tan dramático.

Aquí de nuevo hay una idea, pues eso de o estás con el DCA… aquí en España me da la sensación esa idea de o estás con el DCA y por tanto vas haciendo una media y cuando baja, y eso se lo recomiendas a gente que no tiene ni puta idea, o tienes que ser el value investor y si la bolsa está cara, pues en la bolsa no te metes. Y realmente en la bolsa tú puedes hacer una especie de DCA apalancado de que cada vez que baja tú compras. En el caso de José Luis Carpato se hace al revés. Justamente cuando está en sobrecompra con el RSI por encima de sesenta, compra y se sube a la tendencia también. Es válido. Pero si uno tiene cierto respaldo con el SP 500 no estás jugando al casino, tienes la misma probabilidad de que suba, de que baje.

Y yo me doy cuenta y digo: «Joder, es que llevo tres años con un riesgo bajo por no querer apalancarme, porque estoy comprando un discurso que quizás en mi caso, con veintiún años y mi situación, que tampoco tengo tanto dinero, pues puede ser interesante».

Bueno, ¿y esto por qué coño os lo cuento? Además de que esto se parece con Nvidia y de que va enlazado con el vídeo anterior, que por eso lo he comentado un poco, esto no es una estrategia cuantitativa, pero sí es una estrategia que tiene en cuenta algo tan simple como que la probabilidad de que la bolsa suba va a ser superior a la probabilidad de que baje a largo plazo. Y si uno escoge un instrumento apalancado con… puede ser opciones, por ejemplo, también con primas, bueno, las opciones tienen las primas que tienen, ¿no? Que no es que baja o no baja, pero se pueden hacer juegos, y de verdad pensar que usar opciones, incluso CFDs, es un delirio.

Pero a lo que iba no es eso, sino a

El caos: el lodo del que brota la flor de loto

En mi mente ahora mismo hay un caos que me parece muy paradigmático: varias tesis de inversión simultáneas jugando un mismo tema, sobre el cual, en un ámbito, tengo una opinión, y en otro ámbito tengo otra opinión. En el ámbito cercano, laboral, etcétera, creo que me va a impactar muy mal, pero por otro lado creo que no lo va a hacer tan bien desde un punto de vista de los activos.

¿Y de ahí qué puede florecer? Pues, de nuevo, puede florecer que a lo mejor me voy a comer una mierda: quizás me salga bien, pero quizás me voy a comer una mierda.

Y de nuevo, en ese caos en el cual uno se ve una y otra vez metido en el mercado financiero, acaba surgiendo, como en el lodo, una flor de loto, como le gustaría al Buda.

Que no digo que no te puedas quedar en el lodo, obviamente, pero que si aprovechas bien, la inversión puede ser un gran punto para —estando en el lodo, porque es una mierda impresionante el caos mental que hay en todo esto— uno puede florecer como persona. Yo estoy bastante convencido de eso. No hay que idealizarlo.

Yo mismo, como he comentado antes, una y otra vez he intentado alejarme de la inversión y simplemente decir: «Pues dejo ahí esos ciento cincuenta, doscientos euros al mes, de que se vayan invirtiendo, no quiero tener ni idea». Ahora estoy en una posición más de: cualquier cosa que uno vea que no puede estar a su vida, mejor integrarla.

Y ya que uno la va a integrar, pues si estáis en una circunstancia incluso similar a la mía, que no sé si estáis en ese caso, es extravagante un caso en el cual uno quiere dejar de interesarse por la inversión y la economía y a la vez no puede dejar de hacerlo. Pero si por lo que fuera estáis en el mismo caso, quizás tengáis la fuerza de voluntad de abandonarlo.

Pero si no, este vídeo intentaba ser un poco la motivación de: de aquí también se pueden aprender.

No habrá elección a ser pequeños propietarios

Y desgraciadamente, además, creo que ahora mismo no tenemos mucha elección. De nuevo, ahí metemos la inteligencia artificial. Creo que vamos a tener que ir a una sociedad de propietarios. Vivir de las rentas del trabajo yo creo que no va a ser sostenible, y depender de la renta básica universal que pueda o no asumir un estado, teniendo en cuenta que la implantación de la IA y los impuestos que pueda pagar la IA en España, por ejemplo, son, yo creo que van a ser cero prácticamente, no creo que sea sostenible un sistema de esas características. Así que o vamos a vivir un desastre social o vamos a tener que ser propietarios todos de empresas grandes que precisamente se dedican a esto.

Y no solo sociedad de propietarios, sino que además uno debe, yo creo, obviamente depende de la profesión, pero quizás la mentalidad de «yo voy a estudiar una carrera de tipo intelectual y voy a trabajar, voy a ser trabajador de una empresa que me va a pagar un salario y tampoco tengo que aprender mucho más», yo creo que va a ser cada vez más complicado. Creo que va a ser necesaria una hibridación mayor entre, un poco, la figura del autónomo. No lo sé, no lo sé, pero una figura en la cual tú no dependas de que te empleen demasiado, porque te van a poder emplear de otra forma.

Entonces, tanto por el lado de que a uno la inversión le permite ser propietario en mayor medida, aunque sea poco al principio, pero si es joven, claro, y tiene pocos recursos, pero también el lado de lo que he comentado, de que el inversor en general va a acabar teniendo mayor tolerancia al cierto riesgo, va a tener más propensión a una mentalidad empresarial, va a tener una mayor propensión a estudiar las cosas en relación a su beneficio implícito, a su rendimiento, y eso le va a permitir, por ejemplo, en una sociedad como esa, ser más proactivo y no depender únicamente de «si me despiden del trabajo, voy a cobrar la renta básica universal o no». Y esto también va un poco relacionado con

Inversión, Dharmas mundanos, paz y seguridad

El tema de la religión, en el sentido de que, por ejemplo, en el caso del budismo, son muy conscientes de que para uno realmente solucionar sus problemas internos, quitar los velos y alcanzar la iluminación, primero hay que centrarse mucho en mejorar la situación externa alrededor. El entorno, las personas con las que estamos, la situación en la que vivimos. No tiene nada que ver, evidentemente, con ser rico ni nada de eso, como es lógico. Tiene más que ver con: oye, soy capaz de lograr a mi alrededor —si no todavía estoy muy preparado, no estoy en la etapa del cementerio, ¿cómo se llama?, sino en la etapa de la cueva—, en la cual yo me tengo que aislar del ruido externo, del mundanal ruido, retirarme un poco para, ahí ya, sin tanta fricción social, centrarme en mí mismo.

Yo creo que no es muy realista pensar que gente que tiene que pagar, que tiene problemas muy grandes… Por supuesto que en la India están peor, y en el Tíbet, bueno, en el Tíbet no mucho ya, pero en Nepal, por ejemplo, tienen problemas mayores y sin embargo muchos son budistas, ¿no? Pero bueno, muchas veces serán budistas también de pacotilla, obviamente, como era aquí la gente en la Edad Media. Claro, si no tienes dinero, pues te metes a monje y al menos así, oye, pues vives. No hay motivación espiritual.

Cuando ya tienes cubierto realmente lo básico que te permite tener la paz de dedicarte a tu interior, también lo quieres ver con la pirámide de Maslow: si tienes cubierto esto, esto, esto, pues ya puedes acceder al trabajo interno. Yo creo que es en buena medida así.

Y aunque se vea como todo lo contrario, por ejemplo, desde prácticamente cualquier tradición religiosa, el ganar dinero —un poco en el caso del protestantismo es que sea que ganar dinero, o sea, es más la actitud de trabajo—, pero digo que en general no hay ninguna religión tampoco en la que se le dé ninguna preponderancia, creo, a ser rico, a ganar dinero, a algo así. Se ve de nuevo como una motivación mundana, un dharma mundano que te acerca al sufrimiento.

Sin embargo, y aunque en sí mismo ir a por el dinero y la sensación de necesitar la posesión sí que remarán seguramente a todo lo contrario que sea la felicidad, también es cierto que es idealista pensar que una persona sin paz externa, en general, a no ser que esté en un estadio de conciencia muy elevado, todo lo que uno quiera decir, pueda realmente de forma interna salir adelante, desarrollarse espiritualmente.

No lo sé, también en esto tengo una disonancia cognitiva, porque no sé, incluso a lo mejor en un campo de concentración uno, cuando sale, está tan desarrollado espiritualmente, porque entonces ha pasado a valorar la vida de una forma tan distinta al resto de personas, de una forma tan distinta. No lo sé. O sea, de nuevo tengo esa confusión interna, ¿no? Pero creo que al menos en una

La reivindicación social y personal del inversor

Situación en la que a lo mejor va a haber un desplazamiento masivo también del empleo y que la gente va a tener menos seguridad, menos paz en términos de lo que les da de comer, puede ser crecientemente importante proveerse de esa seguridad, de ese ambiente que después te permita precisamente renunciar a él. Si uno no tiene primero la seguridad necesaria para ponerse a pensar acerca de que uno debería poder ser capaz de vivir incluso sin seguridad, seguramente no puede hacerlo, a no ser, repito, que seas una persona supuestamente iluminada o lo que quiera decir, pues eso, en tradición budista.

Obviamente, uno puede no aprender absolutamente nada de esto, simplemente ser ambicioso y ya está, y que uno tenga suerte, y hay una cantidad de capullos impresionante. Obviamente, eso es lógico, pero eso ocurre en todos lados. Eso ocurre con todo, con cualquier puesto académico también, o laboral, o religioso, pasa. Entonces, no es una cosa exclusiva. No creo que haya que ver a los especuladores como una gente especialmente bajuna, especialmente mundana, especialmente inmoral.

Eso sí que es una demagogia importante que ha calado en la sociedad, el marxismo. Es una rémora que sigue pesando muchísimo en nuestra sociedad pensar que el empresario no aporta nada al proceso productivo, que solamente le aporta al trabajador, que el inversor que está asumiendo el riesgo, que permite a una empresa contratar a trabajadores para realizar un nuevo proceso productivo que antes no era posible realizar, que ese no debe tener esa rentabilidad. Pues entonces, como nadie asume el riesgo, nuestra sociedad no avanza. Incluso lo puede uno ver como un benefactor social, y en el caso de la especulación, pues también tiene puntos de benefactor social. Pero bueno, eso que lo digan los liberales, tampoco me voy a pasar yo ahora.

Así que, como punto final, incluso como votad, puedo decir que la inversión, y dedicarse y preocuparse por la inversión, entre un montón de otras cosas, por supuesto, concretamente, si uno lo hace con la inversión bien, puede ser un buen punto de partida para luego uno desarrollarse mentalmente por otros paraderos. Empezar por el entorno puede ser una buena idea, porque no somos ya todos tan sabios que podamos hacerlo directamente.

Así que los pocos que hayáis llegado hasta aquí, agradecería que me comentarais lo que os parece, si os parece mal, si os parece bien, si os parece veleante, si no. Y también cuál es vuestra experiencia, si tenéis experiencia como inversores, y si no la tenéis, pues animaros un poco si podéis, con lo que podáis.

Así que es todo. Ya sabéis que esta serie es La vida del Temple. Nunca lo he explicado: La vida del Temple procura ser una serie más distendida. Este guion me lo he fabricado en veinte minutos. Son temas sobre los que ya he reflexionado, intento hablar un poco conforme lo que sale. Los retratos narrados, por ejemplo, el vídeo que os he comentado de Medallion Fund, son vídeos en los que investigo durante días, o semanas, y saco un guion ya destilado.

Así que comentadme también si queréis, si os gusta también este enfoque o si preferís solamente lo otro, o qué os parece, ¿vale? Ahora sí que sí es suficiente, me callo. Nos vemos.

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